Los Invisibles | Brittany Gropp

“El Sevilla me quiso fichar, pero trabajo en una ONG”

  • Trabaja en una ONG, juega al fútbol sala en un equipo de Triana y ha puesto en marcha una escuela para que las niñas aprendan inglés y valores con el fútbol

Brittany, con un balón en la calle San Jacinto, en Triana. Brittany, con un balón en la calle San Jacinto, en Triana.

Brittany, con un balón en la calle San Jacinto, en Triana. / Juan Carlos Vázquez

NUNCA le pasó lo que a la protagonista de la película Quiero ser como Beckham, pero Brittany Gropp (Fairfax, Virginia, 1990) ha creado en Sevilla una escuela de fútbol para que no le ocurra eso a ninguna niña. Empieza el lunes en Tejares.

–¿Cómo descubre el fútbol?

–Con cuatro años, gracias a una vecina seis años mayor que yo.

–¿Y cómo descubre Sevilla?

–Al tercer intento. En el verano de 2010, coincidiendo con el Mundial que ganó España, estuve estudiando en Málaga. El curso 2014-2015 lo pasé en Madrid de profesora de Inglés. El único año que no he jugado al fútbol. Y por una americana que se casó con un sevillano conocí Sevilla. Llegué el 25 de julio de 2016 a Triana. En plena Velá.

–En su país cuaja antes el fútbol femenino que el masculino, que entra en parte por la presión de Kissinger para conseguir el Mundial de 1994...

–Los chicos tenían el fútbol americano, que es diferente del soccer, y el beisbol. A las niñas nos quedaba el fútbol y el baloncesto. De hecho, Estados Unidos gana en 1991 el primer Mundial de fútbol femenino. El primero que recuerdo fue el del 99. Estaba en un cumpleaños y mientras los demás niños jugaban yo veía el partido. Ganamos la final a China con prórroga y penaltis.

–¿Encontró equipo en Sevilla?

–Juego en un equipo de fútbol sala, de la Asociación de Vecinos Santa Ana. En un partido del torneo del Instituto Municipal de Deporte jugamos contra el Sevilla. El primer equipo me quiso fichar para Primera División. No pude porque trabajo en una ONG, no tengo coche y preferí seguir jugando en el Santa Ana.

–¿Recibió ofertas del Betis?

–No, sólo del Sevilla.

–¿A qué se dedica su ONG?

–Se llama Ahas Corps, trabajamos en desarrollo de líderes, con extranjeros que van a Estados Unidos para compartir ideas.

–¿Se siente como el yanqui en la Corte del rey Arturo de la novela de Mark Twain?

–Cuando llegué a Sevilla, el español que se hablaba era con un acento muy diferente del de Madrid. Me reía aunque no lo entendía. Pero la amabilidad y el clima son la mejor escuela de idiomas.

–El fútbol femenino ha cogido auge en España. Llegó al trofeo Carranza y a las quinielas.

–España ha hecho un buen papel en el último Mundial, que volvió a ganar Estados Unidos. Fui a Francia a ver los dos partidos de semifinales, Estados Unidos contra Inglaterra en Lyon y Holanda contra Suecia, con una pancarta de mi escuela de Triana.

–La final del Mundial de Estados Unidos fue la única (Brasil-Italia) que acabó sin goles. Dice Juan Villoro que el 0-0 no lo entienden en su país, que no haya uno que gane y otro que pierda.

–En el deporte hay cosas mucho más importantes que el resultado. Ese Mundial no lo recuerdo. Ni los Juegos de Atlanta 1996.

–¿Quién es más futbolera, Hillary Clinton, Michelle Obama o Melania Trump?

–Michelle Obama es la más deportista, con mucha diferencia.

–¿Concidió con alguna de ellas?

–Con Hillary Clinton. Estaba tomando café al lado de mi oficina de Washington. Le estreché la mano. Fue en junio de 2016. Un mes antes de que viniera a Sevilla, aunque volví para votar.

–¿Ese partido lo ganó o lo perdió?

–Es una vergüenza y una pena tener a Trump de presidente.

–En su escuela se enseña fútbol, inglés y valores...

–El fútbol es mucho más que deporte. Jugando aprendí muchas cosas que me sirvieron en mi vida personal y profesional: liderazgo, trabajo en equipo, perseverancia. No entendía que las niñas no tuvieran ese espacio para el crecimiento que da el deporte, cuando son tan poderosas, inteligentes, atrevidas y fuertes como los niños.

–¿Cuál es el perfil?

–Son niñas entre seis y doce años. No se trata de que vayan a la selección. Un estudio de Ernst & Young entre 400 mujeres de todo el mundo en puestos de gestión en sus empresas comprobó que un noventa por ciento habían practicado deporte de niñas.

–El inglés viene puesto en el fútbol: córner, gol, penalti, off side.

–Fue un aliciente más. ¿Por qué no meter el inglés?

–Messi más Shakespeare...

–O Megan Rapinoe más Virginia Wolff. Empezamos el lunes y a partir de la tercera semana vendrán mujeres profesionales a que les hablen del trabajo en equipo: una arquitecta, una periodista.

–¿Qué les extraña más en su familia, que juegue al fútbol o que se viniera a vivir a Sevilla?

–Lo segundo. Soy la oveja negra. La primera vez que mis padres han usado el pasaporte en su vida fue para venir a verme a Sevilla. Les llovió todo el tiempo. Un día comiendo jamón, mi padre le dijo a mi madre: si aprendes español, nos podíamos quedar.

–¿Semana Santa o Feria?

–Feria. Soy muy feriante. Tengo cuatro trajes, más que de futbolista. Es mi semana favorita del año. Aprendí a bailar sevillanas. Me enseñó una amiga que se llama Macarena.

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