Calle Rioja

El Sur de la India también existe

  • En el monasterio de Santa Paula hay trece monjas de Kerala, Estado de la India sacudido por unas inundaciones que causaron medio millar de muertos y miles de refugiados

De izquierda a derecha, Sor Tiama y las hermanas Maricuñe y María Antonia, religiosas de Kerala del monasterio de Santa Paula. De izquierda a derecha, Sor Tiama y las hermanas Maricuñe y María Antonia, religiosas de Kerala del monasterio de Santa Paula.

De izquierda a derecha, Sor Tiama y las hermanas Maricuñe y María Antonia, religiosas de Kerala del monasterio de Santa Paula. / José Ángel García

SON de clausura, pero estos días están abiertas al mundo. Trece de las 22 religiosas del monasterio de Santa Paula son originarias del estado de Kerala, el más meridional de la India, azotado en el mes de agosto por unas terribles inundaciones que han causado medio millar de muertos y han obligado a abandonar sus pueblos y aldeas a más de medio millón de personas. Uno de ellos es un nonagenario de 96 años, padre de Sor Tiama, madre priora desde hace doce años de este monasterio sevillano fundado en 1473 y que cumple el carisma de tener el mundo dentro que le inspiró Cristina de Arteaga. Esta guipuzcoana de Zarauz que durante cuarenta años, hasta su muerte en julio de 1984, fue madre priora, quería que hubiera religiosas de los cinco continentes. Un espíritu ecuménico de la que Sigüenza, historiador de la congregación, llamó “españolísima orden de las jerónimas”. “Sólo nos falta Oceanía”, dice la hermana María Antonia, la hermana portera que al abrir la puerta al fotógrafo creía que venía a por uno de los 18 tipos de mermelada que preparan estas monjas, además de turrón a la piedra o licor de café. El día de Santo Tomás, su patrón, cocinan platos típicos de la comida india.

Además de las trece religiosas de Kerala, hay dos kenyatas, una colombiana y el resto españolas. “Cuando llegué en 1968, con 17 años”, recuerda Sor Tiama, “la comunidad era de 65 religiosas, la mayoría sevillanas, todas muy preparadas. Las echamos mucho de menos. Ahora sólo hay una”. La madre priora acaba de hablar con una sobrina y un hermano para tener noticias de su familia. Manos Unidas colabora en el estado de Kerala en la instalación de campamentos sanitarios y el uso de parroquias, colegios y centros de la Iglesia para acoger a los refugiados. Gestiones de las que les ha informado María Albendea, presidenta-delegada de Manos Unidas en Sevilla.

Kerala es uno de los Estados más alfabetizados de la India y como en todo el país son muy acusados los contrastes sociales. “Esta tragedia ha generado una corriente de solidaridad”, dice la hermana Maricuñe, prima de la madre priora, como ella y otras nueve religiosas procedente de la localidad de Poovathussery. “Ahora no hay ricos y pobres, cristianos, hindús o musulmanes. Todos en la misma cola”.

La priora de Santa Paula estuvo en la India el año pasado y su prima viajó con motivo de la muerte de su madre. “Cada cinco años hacemos un viaje a la India”, dice con la fórmula de la novela de Forster que llevó al cine David Lean. En su vocación fue fundamental un pariente, un tío de ambas, hermano de sus padres, que viajó en barco hasta España en los años cincuenta y fue ordenado sacerdote por Bueno Monreal. “Es una orden muy estricta, pero el cardenal le pagó el billete para que viajara a la India y diera allí una misa. Fue un acontecimiento en el pueblo”, dice Sor Tiama. Fray José de Kerala, su tío, fue la semilla que canalizó estas vocaciones. Cerraron el monasterio de Santiponce y a sus 84 años está en Segovia.

La priora llegó a Sevilla en 1968, hace medio siglo. Todavía estaba al frente Cristina de Arteaga. “Nos abrieron las puertas del monasterio y de su corazón”. Una acogida que apreciaron en el aeropuerto de Sevilla al que llegaron tras una serie de trasbordos aéreos desde Bombay como punto de partida. “Entonces no había extranjeros y ahora son extranjeros la mayoría que nos visitan”.

Hay música de obras en la plaza. “Ojalá y fueran en el monasterio”, dice la priora. Son trabajos de restauración en la casa en la que Cervantes ambientó su novela ejemplar La Española Inglesa. Todas las Navidades visitaba el monasterio Bueno Monreal. “Siempre nos pedía que le escribiéramos Dios en nuestro idioma”. Han mantenido excelentes relaciones con sus sucesores, los arzobispos Amigo y Asenjo.Los monzones suelen llegar en Kerala los meses de junio y julio. Este año se retrasaron y han traído una fuerza devastadora. Se comunican con sus familias por Internet. “Por la noche, antes de dormir, vemos las noticias y rezamos por las intenciones. No sólo por lo que pase en la India, también por España, porque nos sentimos muy españolas”.

Santa Paula es coetáneo de la Sevilla del Descubrimiento. Sor Tiama llevó doce años de madre priora, relevó a Sor Remedios de la Rosa, religiosa de Olvera. El monasterio se quedó apenas sin savia sevillana. “Antes, en Semana Santa, se sacaba un paso por el claustro. Una de las religiosas, María Belén Fernández Palacios, era arquitecta. Trabajó con Rafael Manzano en una escalera de caracol dentro del monasterio”.Hay religiosas de la India en Morón, Constantina y en el convento del Espíritu Santo, junto al palacio de Dueñas. La urgencia en Kerala es combatir los estragos de las epidemias y extremar la higiene para volver a casa.

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