El apellido de las madres toma la firma en Diario de Sevilla por el 8-M
El periódico visibiliza el papel de las mujeres y rinde homenaje a las madres con motivo del Día Internacional de la Mujer este 2026
Demasiadas mujeres
En el marco de este 8 de marzo, con motivo del Día Internacional de la Mujer, Diario de Sevilla firma con un gesto simbólico sus contenidos: las firmas de los periodistas aparecen con la inicial del apellido paterno y el apellido materno completo, dando protagonismo al segundo en reconocimiento a la figura de las madres y al papel de las mujeres en la sociedad. De este modo, el grupo Joly visibiliza una realidad cotidiana que suele pasar desapercibida. En España, como en muchos otros países, el apellido paterno suele ocupar el primer lugar en el orden oficial, una costumbre arraigada que refleja una tradición histórica, que no tiene una connotación negativa a priori, pero que a fin de cuentas demuestra una ocupación de posición. Con este cambio temporal en las firmas, el periódico pone el foco en el apellido materno: en la herencia femenina que forma parte de cada identidad. No se trata de una cuestión formal aislada: nace en una fecha que no es festiva en el sentido más estricto de la palabra. El 8M es un día de reivindicación, no es motivo de celebración, sino una jornada para recordar las desigualdades que persisten a diario y el papel que muchas mujeres ocupan, recurrentemente, en un segundo plano.
Un día para reivindicar y visibilizar
Asimismo, Diario de Sevilla rinde homenaje directamente a las experiencias y realidades de las mujeres, a menudo invisibilizadas en la vida cotidiana: mujeres que han tenido que renunciar más que otros para conciliar, a las que dedican gran parte de su tiempo a cuidados no remunerados y a aquellas que realizan tareas imprescindibles para el funcionamiento de la sociedad pero que a menudo ni se perciben ni se reconocen. Igualmente, homenajea a las mujeres embarazadas que son juzgadas por sus decisiones: si tienen hijos demasiado pronto o demasiado tarde. A quienes deciden no ser madres, una elección personal que todavía despierta cuestionamientos sociales; y también a aquellas que, cumplidos los 40 años, sienten el peso de llegar tarde a expectativas que no siempre han elegido. Y a quienes han dado a luz y se han encontrado solas, sin una red de apoyo suficiente, sin tribu ni estructura segura para afrontar una etapa tan exigente como la maternidad.
Estos días el segundo apellido va por delante, y homenajea a las que cuidan de padres o familiares mayores, sosteniendo y maternando hogares enteros sin apenas descanso; a las que emigraron o llegaron de otros países buscando una vida mejor y sacan adelante a sus familias lejos de casa; a las que trabajan en silencio en empleos esenciales o invisibles. A las que luchan por abrirse camino en profesiones donde todavía son minoría, a las que emprenden y vuelven a empezar una y otra vez, a las que han tenido que ser fuertes cuando nadie miraba. También a las abuelas que cuidaron, sostuvieron y enseñaron; y lo siguen haciendo tras su jubilación con sus nietos; a las jóvenes que hoy levantan la voz por una sociedad feminista, y a todas las mujeres que, desde lugares distintos, siguen empujando para que las que vengan detrás lo tengan un poco más fácil.
El feminismo: una conciencia social
El segundo apellido nos conduce desde hoy a la reflexión sin pedir perdón por ponerlo por delante en un gesto que insta a la sociedad a preguntarse por qué los jóvenes de hoy no se consideran feministas. Quizás es el momento de replantarse la educación desde la base que no está funcionando colocando simplemente lazos morados por todos lados en lo que parece un mero ejercicio decorativo. Diario de Sevilla pone este tema sobre la mesa: piensen en cómo la historia, las tradiciones y las estructuras sociales han situado a menudo a las mujeres en un plano menos visible e invita del mismo modo a devolverles a las mujeres su posición; al mismo que abre una conversación pública sobre feminismo e igualdad, recordando que el reconocimiento también pasa por ponerle nombre a las cosas y hoy se hace con el apellido de las madres. Detrás de ellas y de sus cuidados —que no buscan restar valor al resto— hay una historia, una familia y una mujer maravillosa que ha hecho que hoy leas estas líneas.
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