Los dedos de la mafia china

Los secuestradores de un joven chino amenazaron con cortarle los dedos y enviárselos uno a uno a su padre si éste no pagaba un rescate de un millón de euros

La Policía traslada a los detenidos a los juzgados, ayer por la tarde.
La Policía traslada a los detenidos a los juzgados, ayer por la tarde.
Fernando Pérez Ávila

Alcalá de Guadaíra, Sevilla, 28 de enero 2011 - 05:03

Los secuestradores del joven chino liberado por la Policía Nacional en Alcalá de Guadaíra amenazaron a su padre con enviarle los dedos de su hijo si no accedía a pagar el rescate. Además, lo torturaron para obtener información sobre los ingresos de su familia y sobre los movimientos de sus hermanos. Así lo explicaron ayer en rueda de prensa los comisarios de la Policía Nacional Serafín Castro, jefe de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) central de Madrid, y Manuel Piedrabuena, jefe de la brigada provincial de Policía Judicial de Sevilla.

La Policía logró liberar al joven después de que pasara cuatro días encerrado en una vivienda de la barriada La Liebre, en Alcalá de Guadaíra. La investigación, dirigida por el grupo de Atracos de Sevilla, se ha cerrado con las detenciones de cinco personas de nacionalidad china. Comenzó la tarde del viernes, sobre las ocho y media. A esa hora la víctima del secuestro se disponía a cerrar un negocio familiar cuando fue abordado por dos personas que lo encañonaron y lo introdujeron en un vehículo. Luego le pusieron una media o un pasamontañas en la cabeza y no pudo ver adónde se dirigían.

Poco después el padre, dueño de una cadena de bazares chinos, recibió una llamada en la que los secuestradores, que hablaban en chino mandarín, le exigían un millón de euros. Si no pagaba, le prometían que le cortarían los dedos a su hijo y se lo enviarían uno por uno en distintos sobres. Si seguía sin pagar, le matarían. Tras varias conversaciones, y tras hablar con su hijo, el empresario logró conseguir una rebaja del rescate hasta los 500.000 euros.

El lunes se pactó una entrega de 300.000 euros. En principio se iba a realizar en el Casino, pero los secuestradores cambiaron varias veces el lugar de la entrega. Primero le dijeron que fuera a una nave de su propiedad, luego a un puente y después al polígono industrial La Negrilla. Después de cinco horas dando vueltas, a las cuatro y media de la madrugada del lunes, el padre no aceptó ningún cambio más y depositó el dinero en un contenedor de la Negrilla.

Para entonces la Policía ya había iniciado la investigación. Mientras un grupo de agentes controlaba la pista del dinero dejado en el contenedor, otros vigilaban una casa de Alcalá de Guadaíra en la que, tras varias gestiones con la comunidad china, sospecharon que podía encontrarse el joven secuestrado. Uno de los detenidos había vivido anteriormente en esa vivienda, que reunía las condiciones idóneas para ocultar a un secuestrado, puesto que estaba apartada de otras casas y ningún vecino podía percibir nada extraño.

Aproximadamente un cuarto de hora después de dejar el dinero, dos ciudadanos chinos llegaron en un coche. Uno de ellos se bajó y se fue al contenedor para coger el dinero mientras que el otro se quedaba en el vehículo. El primero fue detenido inmediatamente mientras que el otro se daba a la fuga. Se inició una persecución que terminó con el arresto de este secuestrador. Sin embargo, la Policía sospechó que podía haber avisado a sus cómplices.

Los agentes que vigilaban la casa vieron cómo salían de forma apresurada tres jóvenes, que también fueron detenidos. Dentro de la vivienda sólo quedaba la víctima, que había intentado salir de la casa al verse solo. El joven aseguró a la Policía que había sido torturado por sus captores, que lo habían golpeado con un martillo en los dedos para que diera información sobre el dinero que podía manejar su padre y sobre el paradero de sus hermanos. Además, el joven había pasado los cuatro días atado a una silla con cinta aislante. Los cinco detenidos, que ayer pasaron a disposición judicial, tienen todos edades comprendidas entre los 25 y los 30 años. Dos de ellos residían en Sevilla y uno incluso había habitado en la casa de Alcalá, donde anteriormente se había instalado la familia de su novia. Los otros tres decían venir de Italia, pero la Policía ha comprobado que se desplazaron a Sevilla desde Madrid para perpetrar el secuestro. Ninguno de los arrestados tenía relación alguna con la víctima y el secuestro sólo responde a motivos económicos.

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