Así es la Escultura Diana Cazadora en Sevilla Una diosa para Sevilla: los hombres pasan, el bronce permanece

  • El pintor y escultor Ricardo Suárez explica los detalles de la escultura 'Diana Cazadora' que ha realizado para el Muelle de Nueva York en Sevilla, una obra que será inaugurada el próximo sábado

Ricardo Suárez, en el estudio trabajo Ricardo Suárez, en el estudio trabajo

Ricardo Suárez, en el estudio trabajo / M. G. (Sevilla)

La recuperación de las márgenes de nuestro río, y en concreto de la dársena, ha sido siempre la asignatura pendiente de los ayuntamientos democráticos. Durante décadas, las márgenes del cauce más próximo, el que convive a diario con nosotros, han ido perdiendo interés al ver mermadas sus capacidades de relevancia económica para la ciudad. Atrás quedaron los años de prosperidad económica que tuvieron como eje principal la arteria fluvial más importante de Andalucía a su paso por Sevilla. Sevilla, puerto y puerta de Indias. El divorcio entre el sevillano y este instrumento de comunicación y riqueza fue acentuándose a medida que la ciudad fue entrando en períodos de crisis constantes por su pérdida de hegemonía como urbe motor de la economía española. No será hasta comienzos del siglo XX cuando se empiece a retomar al río Guadalquivir como causa de renacimiento para una ciudad que languidecía entre su carácter agrícola y provinciano y un deseo de recuperar el interés internacional a pesar de nuestra última desgracia, la que supuso la pérdida de las colonias de ultramar allá por 1898.

Ricardo Suárez Ricardo Suárez

Ricardo Suárez / M. G. (Sevilla)

El abandonado Muelle de Nueva York permanecía aislado del resto de la ciudad; la inaccesibilidad, y la reiterada manía de darle la espalda al río, al no querer ver el enorme potencial que seguía teniendo, llevó a que, estando a las puertas del casco histórico de la ciudad, fuese un lugar desolador impropio de una ciudad que quiere presumir de su pasado para revertirlo a su presente. El lugar en sí fue perdiendo interés y en un corto período de tiempo vimos cómo cambiaba su particular fisonomía; la antigua grúa que allí permanecía y que daba un cierto aire de distinción industrial a la monotonía del muelle, fue desmantelada para situarla en una reordenación urbanística de la parte sur del muelle, situada en una zona fuera de servicio como objeto de museo del patrimonio histórico del puerto. Para los de mi generación, cruzar por el antiguo puente del Generalísimo y reparar en la antigua grúa como algo totémico, nos confirmaba que ese muelle tenía unas características distintas que lo diferenciaban del resto. Esta peculiar grúa construida por la empresa Fairbairn fue adquirida por la Junta de Obras del Puerto de Sevilla alrededor de 1875. Fue en su época la grúa más potente de España, se montó en el muelle de la Sal y en 1904 se trasladó al muelle de Nueva York del Puerto de Sevilla, donde ha permanecido hasta el año 2005. Según consta en la Memoria de la Junta del Puerto de Sevilla (1874-1875).

El Muelle de Nueva York, después de años de obras, y gracias a las iniciativas de alcaldes como D. Alfredo Sánchez Monteseirín y D. Juan Espadas Cejas y al empeño del director de Consorcio de Turismo de Sevilla entre 2011-2015, D. Antonio Castaño Juncá, luce ya como un auténtico paseo fluvial que une el Paseo Colón y La Palmera, así como la Puerta de Jerez y los Jardines del Cristina con el río. Este nuevo espacio de ocio, cuenta con una nuevos equipamientos, mucha más vegetación, fuentes decorativas de acero dedicadas a cada uno de los muelles históricos de la ciudad, dos kioscos-bares de madera con veladores y aseos públicos, bancos para el descanso, tres fuentes para beber, pérgolas, pero todos lo que trabajaron en su reurbanización argumentaban que le faltaba un símbolo, un hito referencial en el paisaje como la antigua grúa allí instalada, que lo diferencie del resto de los muelles de Sevilla, un elemento en consonancia con el entorno, que le de prestancia y que sirva como nexo de unión y vínculo de Sevilla con la ciudad de Nueva York.

La Diana Cazadora neoyorquina en su antiguo emplazamiento La Diana Cazadora neoyorquina en su antiguo emplazamiento

La Diana Cazadora neoyorquina en su antiguo emplazamiento / M. G. (Nueva York)

Durante el periodo de actividad de las compañías navieras que hacían la conexión con la ciudad de los rascacielos, los viajeros que desembarcaban el los muelles de la Gran Manzana se quedaban atónitos al contemplar una réplica de la Giralda que competía en altura con los grandes edificios neoyorkinos. Salir de Sevilla contemplando la Giralda y llegar a Manhattan y encontrarse con una réplica de la misma debía ser cuando menos sorprendente. La hermana de nuestra emblemática torre se encontraba adosada a lo que fue el segundo Madison Square Garden construido en 1890. El nombre le proviene de su primera ubicación en la Avenida Madison, entre las calles 26 y 27 y allí estuvo entre los años 1879 y 1889. Tras un cambio en la nueva gerencia se decidió derruirlo y construir algo más ambicioso en un momento de plena modernización de Nueva York. Los encargados de llevar a cabo el proyecto fueron los arquitectos Stanford White, Charles McKim y William Rutherford Mead que utilizaron todos sus conocimientos para aportar a la ciudad un lugar que pudiese ser considerado un símbolo y en el que se vieran reflejadas algunas técnicas de construcción utilizadas en importantes ciudades europeas, hecho que propició que se levantase una réplica de la Giralda.

La Diana Cazadora que será inaugurada el sábado en el Muelle de Nueva York La Diana Cazadora que será inaugurada el sábado en el Muelle de Nueva York

La Diana Cazadora que será inaugurada el sábado en el Muelle de Nueva York / Juan Carlos Vázquez (Sevilla)

Su inauguración se realizó en 1890 y el lugar había sido habilitado como un espacio polivalente en el que se podían realizar infinidad de eventos, tanto culturales como deportivos y de entretenimiento. La réplica del minarete sevillano fue uno de los elementos más alabados del nuevo Madison Square Garden, el cual destacaba en el Manhattan moderno y cosmopolita en que se estaba convirtiendo la ciudad. Pasaron los años y la Giralda de Nueva York cada vez tenía más peso específico en las imágenes gráficas, filmografía y guías de la ciudad, siendo una de las postales más adquiridas por los turistas que la visitaban. Con la llegada de la crisis de finales de los años 20, las deudas obligaron a los propietarios del Madison Square Garden a derribarlo nuevamente y vender el solar, para construir en 1925 un nuevo Madison Square Garden , esta vez sin la mítica réplica de la Giralda. Durante el proceso de demolición fueron pocos los elementos decorativos que se salvaron, entre ellos, el remate de la torre, una Diana cazadora, a modo de giraldillo, realizada en bronce por el escultor norteamericano de origen irlandés Augustus Saint-Gaudens (Dublín 1848, Cornish 1907).

El célebre escultor Saint-Gaudens modeló una Diana como veleta para la torre del segundo Madison Square en Nueva York. La representación elegante de Saint-Gaudens de la diosa romana de la caza hace referencia a la escultura clásica, pero su apolínea figura junto a las proporciones alargadas son sorprendentemente modernistas. La escultura medía unos siete metros, fue originalmente dorada y provista de una cortina ondulante para atrapar el viento a modo de lábaro. Diana Cazadora se convirtió en el punto más alto de la ciudad y fue la primera estatua iluminada por la noche con electricidad. La escultura seguía siendo un nuevo hito en New York hasta que la Giralda y el edificio contiguo fue derribado en 1925 siendo la escultura adquirida por el Philadelphia Museum of Art, donde se encuentra actualmente. Hoy tras muchos años de espera, con la implicación fundamental del teniente de alcalde, don Juan Carlos Cabrera, podemos disfrutar de una personalísima réplica de la Diana neoyorquina; Una diosa para Sevilla, que he tenido el honor de realizar que nos invita, con su elegante y desafiante figura, a apuntar hacia nuevos y ambiciosos horizontes llenos de futuro.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios