Los Invisibles: Melisa Faghir

"Para escribir este libro no me ha hecho falta ninguna imaginación"

  • Un doble viaje de Irán a España y de la autodestrucción a la esperanza. Son los trayectos que recorrió esta joven iraní, que ahora cuenta en un libro que fue su terapia

Melisa Faghir, con su libro en la Casa de la Ciencia. Melisa Faghir, con su libro en la Casa de la Ciencia.

Melisa Faghir, con su libro en la Casa de la Ciencia. / Juan Carlos Muñoz

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UNA refugiada en tierra de nadie. Así se sentía Melisa Faghir (Teherán, 1985), que con su madre y su hermano huyó de las injusticias de su país, Irán, y de los malos tratos de su padre. Llegó a Sevilla de casualidad y lo cuenta en el libro Con sangre y lágrimas (Samarcanda).

-Alguien pensará que le ha echado mucha imaginación...

-Desgraciadamente, para este libro no me ha hecho falta ninguna imaginación. Para los próximos que escriba, sí la necesitaré.

-Todo empezó en octubre. La pesadilla y la aventura.

-Una pesadilla con mayúsculas.

-¿De qué tiranía es más difícil huir, de la política o de la familiar y doméstica?

-Iban las dos entrelazadas. En Irán las mujeres cuando se divorcian no tienen derechos sobre sus hijos. El padre se queda con la custodia, pero como el mío realmente no estaba bien, los médicos recomendaron que se quedara mi madre con nosotros. Ella contrató a una mafia para sacarnos de allí y nos engañaron, en teoría íbamos con unos familiares a Los Ángeles y nos dejaron tirados en el aeropuerto de Madrid sin saber del país ni del idioma.

-Allí se les apareció un ángel de la guarda.

-Laila, una traductora.

-¿Qué sabía de Sevilla cuando llegan aquí?

-No teníamos ni idea ni de dónde estaba. Ahora es una ciudad que me encanta. Me gusta mucho pasear por el centro, la Catedral.

-Usted nace en el Irán de Jomeini.

-El del Sha de Persia lo conoció mi madre con trece o catorce años. Dice que fue una época bastante buena. No tenía nada que ver con el Irán de ahora.

-En el libro, cercados por la policía del ayatola, retrata a su madre leyendo un libro en el sofá. ¿Qué libros leía su madre?

-Sobre todo novelas.

-Su libro trata sobre la emigración y la enfermedad mental. ¿Conoce el Quijote, el tratado sobre la locura más universal?

-Lo tuve que leer para un trabajo de Bachiller en el instituto.

-¿Ha vuelto a su país?

-Cuando tenía 21 años. Aproveché para ver a mis abuelos.

-¿Escribe el libro como terapia?

-Me lo recomendó el médico que me trataba, el doctor Bellido, que escribe el prólogo. Tuve que hacer un curso de narrativa. Me ha costado dos años escribirlo.

-¿El idioma lo pulió en los libros o en la calle?

-Se aprende más en la calle.

-¿Qué libros suele leer?

-Sobre todo, libros de psiquiatría y psicología, del estado mental. He leído El libro de mi destino (Salamandra), de la socióloga iraní Parinoush Saniee. Ha vendido millones de ejemplares y en mi país lo prohibieron.

-En España Luis Martín Santos abordó la locura en su novela Tiempo de silencio, que fue un libro de cabecera en los setenta.

-Es un tema universal. Lo sencillo que es todo y cómo nos complicamos la vida.

-Habla de las pequeñas cosas, como el dios de la novela de Arundhati Roy...

-Nos obsesionamos con las grandes cosas, con las grandes palabras. Lo bueno de este libro es que no es un plagio en un tema donde se publican historias que son muy parecidas. Esto sólo me pasó a mí y lo cuento yo.

-¿Por qué lo empieza en Grazalema?

-Cuando puedo, me escapo a ese pueblo. La montaña me relaja un montón. Me ha ayudado mucho la vida contemplativa. El murmullo de los pájaros, el sonido de la caída del agua.

-Pues ha dado con el lugar donde más llueve de España...

-Pero yo suelo ir en verano.

-¿Es duro dejar su tierra, sus raíces?

-Nosotros nos vinimos en avión, no hay punto de comparación con los que se juegan su vida en barcos de mala muerte. Pero nadie deja su casa por gusto. Nosotros salimos huyendo de una injusticia y ellos vienen por hambre, buscando una vida mejor.

-¿Un paraíso que no existe?

-Hay muchas falacias en las redes sociales. Después es muy complicado conseguir la tarjeta de residencia.

-¿En qué trabaja?

-En el turismo de restauración. A la alta gastronomía.

-¿Tiene la nacionalidad española?

-No puedo. Si me dieran la nacionalidad española, no podría volver a Irán, aunque con este libro será muy difícil que vuelva. Irán no permite la doble nacionalidad. Iraní o española.

-¿Lo último que ha leído?

-De qué hablo cuando hablo de correr, de Murakami. Correr es una forma de liberación.

-¿Correr y escribir?

-Yo trabajo para vivir y escribo para no morir. No sé qué hubiera sido de mí si no escribo este libro.

-¿Fue a Estados Unidos?

-Si voy algún día será de visita, no para quedarme.

-¿Iraní o persa?

-Me gusta más persa.

-En el colegio estudiábamos los persas y los medos, de los que don Quijote dice que peleaban huyendo...

-Me gusta mucho una frase de Cervantes. A veces demasiada cordura es la peor locura.

-"Por mucho que huyas, los demonios nunca desaparecen", escribe usted. ¿Los mantiene?

-Una no se cura al cien por cien.

-¿Su segundo libro?

-Tengo borradores a partir de historias reales.

-El Sha murió en el exilio y del exilio regresó Jomeini...

-Para arruinar el país.

-La izquierda europea lo mitificó, no valoró sus peligros...

-A Estados Unidos también le convenía ese cambio.

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