La facturación de las peluquerías baja un 30% con la subida del IVA
El colectivo exige que se les aplique un tipo más reducido La morosidad ha subido el último año.
Un colectivo que se desangra. Tener una peluquería ha dejado de ser un negocio rentable tras la aplicación del nuevo IVA que entró en vigor en septiembre de 2012. La subida del tipo del 8% al 21% -con lo que esta actividad se considera de lujo- ha provocado una bajada de la facturación, la pérdida de empleos y el aumento de la morosidad en el sector. Por tal motivo, un centenar de profesionales se dieron cita este lunes -convocados por la Asociación de Artesanos Peluqueros de Sevilla- a las puertas de la Delegación de Hacienda para exigir que se les aplique un tipo más reducido.
Manuel Pintado regenta desde hace 32 años una peluquería en el Polígono de San Pablo. Ha asumido parte del incremento del IVA para que no repercuta en el precio final del servicio. Ello ha conllevado a despedir personal. Si en 2011 tenía a siete profesionales trabajando con él, ahora en su negocio sólo hay contratados tres. La historia se repite en multitud de negocios, con diferentes cifras, pero idéntico relato.
En esta actividad predominan -al margen de las cadenas franquiciadas- pequeños y medianos establecimientos cuyos propietarios están dados de alta como autónomos en la mayoría de los casos. Hace 10 años, como recuerda Manuel Pintado, secretario de la Asociación de Artesanos Peluqeros de Sevilla, consiguieron -con el respaldo del PP- que se les rebajara el tipo de IVA. Desde septiembre de 2012 la actividad ha pasado a estar catalogada como servicio de lujo, una calificación que ha ido pareja al aumento en 13 puntos del IVA, con la consiguiente quiebra de multitud de negocios. Pintado indica al respecto que desde 2102, cuando había registradas 3.500 peluquerías en toda la provincia, se habrán cerrado unas mil.
Las que continúan abiertas lo hacen a duras penas, con despido de personal y bajada de ingresos. Sebastián Gutiérrez lleva seis años y medio con una peluquería en Mairena del Aljarafe. En 2012 trabajaban en ella seis personas. Ahora lo hacen cuatro. Durante este tiempo ha perdido un 20% de clientela, lo que le ha obligado a despedir a estos trabajadores, ya que al mes la facturación se ha reducido en 1.200 euros. Si antes pagaba 800 euros mensuales en IVA, ahora desembolsa 2.600. La sangría en la clientela no ha sido mayor por los constantes descuentos que oferta.
Algo similar le ha ocurrido a Ana Belén Pérez, propietaria de una peluquería en Nervión, que ha asumido la mitad de la subida del IVA para que no repercuta en el precio final que, no obstante, se ha encarecido en tres euros por servicio. Por tal motivo, ha perdido a bastantes clientes. En 2012 acudían 24 personas al día a su negocio. En estos momentos lo hacen 10, lo que le ha forzado a prescindir de tres empleados.
También las cadenas de peluquerías, como la de Antonio Lebrón, se han visto afectadas. En concreto, esta firma ha cerrado tres centros y ha puesto en la calle a 25 trabajadores. Muchos de los despedidos optan por continuar con su trabajo en la clandestinidad, lo que ha contribuido al auge de las peluquerías ilegales, que suponen una competencia desleal para las que están declaradas, puesto que ofertan precios inasumibles por éstas.
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