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“La felicidad no pasa por un cuerpo o una talla, pasa por cosas mucho más importantes”

  • El psicólogo Ignacio Jáuregui advirtió de los problemas alimenticios en la sociedad

Ignacio Jáuregui en la conferencia sobre Adicción a la comida. Ignacio Jáuregui en la conferencia sobre Adicción a la comida.

Ignacio Jáuregui en la conferencia sobre Adicción a la comida.

En el día de ayer, el curso sobre Alimentación emocional contó con la presencia de Ignacio Jáuregui, doctor en Psicología, psiquiatra y director del Instituto de Ciencias de la Conducta de Sevilla, que impartió una conferencia sobre Adicción a la comida y obsesiones: obesidad y TCA.

-¿Qué factores influyen en los transtornos de conducta alimentaria?

-Las causas son muchas: de aspecto biológico, genéticas, psicológicas y factores de tipo social que predisponen a que los transtornos aparezcan. En cuanto al ámbito social, nos referimos al culto al cuerpo, la proliferación de dietas y consejos nutricionales que más que informar a la población lo que hacen es confundirla, y eso genera conductas que facilitan un desarrollo de estos trastornos.

-Por tanto, la presión social es muy importante en estos problemas, ¿no?

-Claro. Hasta hace unos años esa presión sólo radicaba en tener un cuerpo delgado en mujeres, pero ha ido evolucionando y a los chicos se les pide estar musculados. Ya no sólo se hace dieta para estar delgado sino que hay una sobreinformación que confunde por completo a la población más vulnerable, la adolescente. Y si ya añadimos los mensajes en las redes sociale, las fotos con un determinado aspecto, pues todo eso hace que eclosionen estos trastornos.

-Estos problemas aparecen en edades tempranas. ¿Cómo se debe actuar en el ámbito familiar y en las aulas?, ¿cómo se construye esa identidad en la adolescencia?

-Desde la primera infancia, en el nucleo de la familia ya se va construyendo esta identidad. El primer modelo de alimentación, apariencia, cómo actuar que tenemos es en el seno familiar. Ya en la adolescencia, el joven se quiere alejar de los patrones establecidos en busca de los suyos y ahí su grupo de iguales toma vital importancia. Ese cambio es tremendo y es cuando aparecen los cambios más significativos tanto de conducta como de apariencia física.

-De estos transtornos, ¿cuál es el que más se da?, y ¿qué señales alertan sobre el problema?

-Estos problemas suelen darse en personas con comportamientos de riesgo como dietas, ejercicio compulsivo, practicar, a veces, el vómito para compensar la excesiva ingesta de alimentos... ahí aparece ese riesgo, y muchos jóvenes tienen estas conductas pero sin un diagnóstico establecido. Los TCA más comunes son la bulimia y el trastorno de atracón, a pesar de que la anorexia nerviosa sea más mediática pero menos frecuente. Hay un 6% de afectados en la población por estos problemas alimenticios.

-¿Qué debemos hacer para que la alimentación no sea un problema?

-Debemos deshacer un poco el camino. Hemos hecho de la alimentación un problema cuando no lo era. La comida no es un problema, la comida es fuente de nutrición y fuente de placer como seres sociales que somos. A base de esa sobreinformación, hemos convertido algo tan sencillo como comer en un auténtico problema. Debemos reorientar nuestras campañas informativas, comer es algo más sencillo de lo que nos cuentan.

-Cuando uno asimila que tiene un problema, ¿a quién debe acudir?

-Al ser niños los más frecuentes, los primeros en ver estos síntomas son las familias, y estos deben acudir al médico de cabecera para que determine si hay problema y si hay que derivarlo a salud mental para explorarlo más en profundidad.

-”Los cuerpos perfectos no existen, sólo existen los cuerpos reales. Tallas hay muchas, vida sólo una”. ¿Qué le diría a los jóvenes?

-Les diría que se olviden de tallas, cuerpos idílicos, comidas y que piensen más en la persona. Tienen que procurar vivir feliz en la medida que puedan, buscar esa felicidad que no pasa por un cuerpo determinado o una talla, pasa por muchas otras cosas más importantes.