Una función de teatro en la que se repasa toda una vida

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Trayectoria. Los compañeros de José Antonio Ramos Vargas, jefe de sala del teatro Lope de Vega, lo homenajean en su jubilación. Trabajó para cuatro directores y 'casi' siete alcaldes

Los trabajadores del Lope de Vega, en la época en la que estuvo de director Antonio Álamo (segundo por la derecha).
Los trabajadores del Lope de Vega, en la época en la que estuvo de director Antonio Álamo (segundo por la derecha). / D.s.
Francisco Correal

21 de diciembre 2021 - 22:04

El teatro Lope de Vega es un edificio del 29 que a partir de 1987 empezó a prepararse para el 92. El 12 de octubre de 1987 se iniciaron en el escenario del teatro las partidas del Mundial de Ajedrez que disputaron entre Sevilla y Londres Anatoly Karpov y Gari Kasparov. Con el Casino de la Exposición lleno de analistas rusos que escrutaban las jugadas, ésa fue la puesta de largo profesional en este teatro de José Antonio Ramos Vargas (Sevilla, 1957), una institución en esta institución de la cultura.

El día de Reyes de 2022 cumplirá los 65 años y hoy sus compañeros quieren rendirle un homenaje a quien ha sido jefe de sala del teatro que diseñó el arquitecto Vicente Traver conjuntamente con el Casino de la Exposición para la Exposición Iberoamericana de 1929. Nació el día de Reyes de 1957 y ese año fue rey Gaspar el presidente del Betis Benito Villamarín. Nadie es perfecto. El jefe de sala es sevillista. Un año antes, al rey Baltasar lo encarnó el presidente del Sevilla Ramón Sánchez Pizjuán.

Empezó en el Lope en octubre de 1987, el Mundial de Ajedrez de Karpov y Kasparov

Nació en la portería del colegio Sor Ángela de la Cruz, donde su madre trabajaba de portera. Empezó precisamente de portero del teatro Lope de Vega. Con el tiempo, relevaría como jefe de sala a José Manuel Sánchez, un funcionario que nació en el Casino de la Exposición y vivía en una casa anexa al teatro Lope de Vega. Antes la gente nacía en sitios así. Adelita Domingo, maestra de tonadilleras, vino al mundo en el teatro San Fernando y el escultor Juan Manuel Miñarro en la plaza de España. Una de las la pasiones de Ramos Vargas, además de su trabajo y su familia, es el fútbol. Primo de Pili Vargas, primera mujer con el título de entrenador, él también se sacó el que le acredita como entrenador nacional. "Y se nota en su forma de trabajar", dice Juan Ramón, uno de sus compañeros en el teatro, "porque sabe ordenar, mandar y delegar, sabe hacer grupo". El jefe de sala del teatro es como el jefe de máquinas porque un teatro es como un barco, con sus velas, el oleaje del público, las reacciones a babor y a estribor. El misterio de la proa, el asombro de la popa.

Casado con Isabel, tiene dos hijas: Beatriz y Elisabeth. Y una nieta, Lucía, que nació el día de San Joaquín y Santa Ana, patronos de la Velá de Triana, abuelos del Niño Jesús. Ha trabajado para seis alcaldes, casi siete, porque en Cultura ha tenido a Antonio Muñoz, que será el séptimo. Con Manuel del Valle trabajó en los preparativos de Cita en Sevilla, aquel mayo francés de la primavera sevillana. Después, Alejandro Rojas-Marcos, Soledad Becerril, Alfredo Sánchez Monteseirín, Juan Ignacio Zoido, Juan Espadas. En todo este tiempo trabajó a las órdenes de cuatro directores: José Luis Castro, que entró en la época del Mundial de Ajedrez, José Víctor Rodríguez Yagüe, que lo fue en dos periodos, Antonio Álamo y Carlos Forteza. Los directores de teatro duran bastante más que los entrenadores de fútbol.

Muchas vivencias, muchos recuerdos. Confidencias de los más grandes de la escena en el teatro español. Dicen que de estas tres décadas y media le marcó una obra, El largo viaje hacia la noche, de Miguel Narros, con Alberto Closas y Margarita Lozano, que camino del Lope entró en la Catedral a ver bailar a los seises. La escenografía era de Andrea O'Doricco, un artista excepcional que murió de un infarto en la puerta del teatro cuando producía la obra Así es, si así fue. España, de los Trastámara a los Austrias. En el reparto, la única mujer era Verónica Forqué, actriz recientemente fallecida.

Una sonrisa y mucha diligencia han sido sus principales herramientas. Un sentido de la discreción para que nadie se quedara sin su localidad. Disfrutó en 2005, centenario del Sevilla, con el pregón que dio Antonio García Barbeito, con el mítico Juan Arza en el patio de butacas. Si su compañero Juan Ramón es bético, tenía refuerzos sevillistas en los jefes de luces y de sonido.

Miles de sevillanos y de forasteros se han beneficiado a lo largo de tantos años de su profesionalidad. La vida es puro teatro, el teatro es pura vida. Las funciones casi siempre coincidían con los partidos de su equipo. Ahora podrá sacarse la espina. Se va con música de cine de películas de Chaplin. Cuando se abra el telón, ya en su nueva etapa, el 14 de enero actúan Los Planetas y el Niño de Elche. Un día después se cumplen 400 años del nacimiento de Molière, que tenía 13 años cuando muere Lope de Vega, el titular de los desvelos profesionales de este jefe de sala.

No sólo de teatro ha vivido el Lope de Vega. Sesiones del Festival de Cine Europeo (antes, de Cine y Deporte) o manifestaciones de diverso tipo como el pregón taurino der Carlos Herrera en el que el jefe de sala se aplicó los machos para que todos tuvieran su asiento. Momentos inolvidables, como la suspensión inmediata del homenaje de Carlos Cano a la copla al conocerse el 16 de octubre del año 2000 la noticia del asesinato del doctor Muñoz Cariñanos. Crimen del que se enteraron por José Chamizo, amigo del cantante granadino que también murió ese año.

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