La letra pequeña del Siglo de Oro
Fe pública. Hoy termina en el Archivo de Protocolos una muestra de documentos notariales en los que aparecen Colón, Cervantes, Murillo, Zurbarán y Juan de Mesa.
PEDRO del Carpio debió ser un excelente escribano público. En apenas diez años, a comienzos del siglo XVII, fue quien firmó el poder de Mateo Alemán al secretario del rey para que hiciera uso de la licencia para imprimir la segunda parte del Guzmán de Alfarache (1607), el contrato de aprendizaje de Alonso Cano con Francisco Pacheco (1616) y el examen para la obtención del grado de maestro en pintura de imaginería de Diego Velázquez da Silva (1617).
Son algunos de los tesoros documentales que se pueden ver en el Archivo de Protocolos (Feria, 25), muestra que concluye hoy (visitas de 10:00 a 14:00, de 18:00 a 21:00) dentro de los actos del 150 aniversario de la Ley del Notariado.
Documentos Notariales. Siglos XVI al XIX es una recopilación de células y certificados que permiten al visitante viajar en el tiempo a través de la aparente frialdad de esos legajos. Es imposible permanecer indiferente ante esa caligrafía de amanuense cuando uno comprueba la proximidad entre el testamento de Américo Vespucio y el acta notarial del depósito del cuerpo de Cristóbal Colón en el Monasterio de Santa María de las Cuevas. Los dos grandes colosos del Descubrimiento que medio milenio después pugnan por su autoría y relevancia.
Ha contado Enrique Valdivieso al presentar su Catálogo sobre el pintor que Miguel de Mañara se encargaba de buscar el dinero para pagar los trabajos de Murillo. Aquí están los dos, una carta de pago de Murillo por la realización del cuadro del Nacimiento de la Virgen para una capilla de la Catedral de Sevilla (firmada por Jerónimo de Guevara), y un testamento ológrafo de Miguel de Mañara suscrito por él mismo.
Un viaje por el trasfondo notarial de la letra menuda de la literatura: el poder otorgado por Miguel de Cervantes a Catalina de Salazar y de Palacios, su mujer, y a Magdalena de Cervantes, su hermana, para poder cobrar en su nombre con el aval del escribano Luis de Porras.
Historia viva de la ciudad como la carta de pago de Juan de Mesa por la realización del Gran Poder y un San Juan Evangelista, el Concierto "y obligación" de Juan de Arfe con la Catedral para la realización de una custodia de plata o el Concierto de Zurbarán con el convento de la Merced para pintar veintidós cuadros sobre la vida de San Pedro Nolasco.
El notario mira su oficio con las Ordenanzas para escribanos dadas por los Reyes Católicos. No todo es arte y literatura en las actas notariales. La exposición se completa con un muestratrio de documentos del siglo XIX en los que figuran una venta de un monte de olivar de una familia de Vélez-Málaga a otra de Moguer o un documento para conventos de Religiosas y Beaterios con la rúbrica del Concilio de Trento.
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