El médico que todos los días está en la Catedral a las nueve y media
calle rioja
A sus 94 años, muchos pacientes reconocen por la calle al doctor Jacinto Maqueda, hijo adoptivo de Cádiz, colegiado de honor en Sevilla, que escribe sus memorias
La estampa es un canto a la vida. Como dos novios, Jacinto Maqueda y Christianne Delbecourt hablaban ayer en un banco de la Plaza Nueva, frente al hotel Inglaterra. A sus 94 años, Jacinto sale todos los días a dar su paseo. "A las nueve de la mañana estoy en la calle y a las nueve y media en la Catedral, he sido médico del aparato digestivo de muchísimos canónigos".
Nació el día de San Antonio, martes y 13, de 1922. Este médico tan longevo fue huérfano muy joven. "Mi padre murió en 1933, con 47 años. Yo tenía 11 años y tuve que echarme a la familia sobre mis espaldas". El Ayuntamiento de Cádiz lo nombró hijo adoptivo por los servicios que prestó el 18 de agosto de 1947, cuando tenía 25 años, al producirse la explosión de San Severiano. Hoy es día de recuento en las elecciones de los Estados Unidos y el doctor Maqueda durante 17 años fue médico en Morón de la Frontera. "Debí atender a algunos militares americanos, pero no iban de uniforme".
En Morón atendió a una paciente francesa que se convertiría en su esposa. Christianne estaba de vacaciones en Andalucía y sufrió un fuerte dolor de vesícula. Es de un pueblo próximo a Amiens, en la región de la Picardía. Jacinto Maqueda cruzó los Pirineos de visita a su familia política y aprovechaba para cultivar su afición al ciclismo. Siguió muchas ediciones del Tour de Francia y tiene en su casa fotos con Perico Delgado e Indurain.
Por la calle lo saludan y reconocen, cuando no le consultan, sus amigos y antiguos pacientes. Se casó con la francesa en la parroquia de la Magdalena "delante de la Virgen del Amparo". Número dos de esta advocación, es también hermano de Pasión y de los Estudiantes. El Colegio de Médicos de Sevilla lo distinguió como colegiado de honor por su trabajo entre siete consultas privadas o de ambulatorio.
En el centenario de la Revolución Rusa cumplirá 95 años. Está escribiendo sus memorias. "He llegado un poquito tarde al ordenador, pero me defiendo". Más revolucionario fue manejar en su tiempo un aparato Siemens de rayos X. Hizo prácticas con su tío, Eloy Domínguez Rodiño, que llegó a presidir la Academia de Medicina. Su otra vocación fue la de militar, alentada por su abuelo Isidoro, uno de los últimos de Filipinas, gesta recordada en una película de próximo estreno.
El sevillano y la francesa tienen dos hijos y dos nietos. Tenía 14 años cuando estalló la guerra.
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