Un juez de menores pide que se rebaje la edad penal a los 12 años

El magistrado Alejandro Díaz, titular del juzgado número 1 de Sevilla, detecta un incremento de jóvenes que piden entrar en prisión para no trabajar en los centros

Los responsables policiales y la fiscal Marta Valcárce, durante el curso impartido ayer en la Jefatura Superior de Policía.
Los responsables policiales y la fiscal Marta Valcárce, durante el curso impartido ayer en la Jefatura Superior de Policía.
Fernando Pérez Ávila

17 de octubre 2009 - 05:03

La rebaja de la edad mínima de responsabilidad penal de los menores es un debate abierto desde hace tiempo en los círculos jurídicos. Hay quien considera que es correcto mantener el límite por debajo del cual una persona puede cometer cualquier delito sin que pague por ello en los catorce años, como marca la actual Ley del Menor, y que quizás habría que afrontar el problema de los niños que cada vez delinquen antes desde los ámbitos social y educativo. Pero existe una corriente que cada vez tiene más seguidores y que aboga porque esa barrera se baje a los doce años, al menos para los delitos considerados más graves. El debate, que viene desde que entrara en vigor la Ley del Menor a principios de la actual década, se reactivó con fuerza el pasado verano a raíz de dos violaciones cometidas en Baena (Córdoba) e Isla Cristina (Huelva) por menores considerados inimputables.

A esta tendencia se unió ayer la opinión del titular del juzgado de Menores número 1 de Sevilla, Alejandro Díaz, que se mostró partidario de rebajar la edad mínima de responsabilidad penal a los doce años para determinados delitos. Así lo expuso este juez durante su intervención en unas jornadas sobre menores organizadas por la Confederación Española de Policía (CEP), celebradas a lo largo de la mañana en la Jefatura Superior de Sevilla.

El magistrado explicó que cada vez se encuentra con más menores que solicitan su ingreso en prisión cuando están cumpliendo condena en centros de reforma y alcanzan los 18 años. "Prefieren dejar el centro porque allí tienen que trabajar en los numerosos talleres ocupacionales. En prisión, en cambio, no lo hacen", señaló el juez, quien detalló que habitualmente estas peticiones no se conceden porque el centro supone una esperanza para reconducir al menor delincuente mientras que en la prisión esto es más díficil.

La fiscal Teresa Vidal, encargada de la ejecución de las sentencias, explicó que a veces no hay más remedio que enviar al joven a prisión. "Nos hemos topado con casos de chicos que nos han amenazado para que los enviemos a la cárcel. Nos han llegado a preguntar qué tenían que hacer para que lo encarcelaran, si tenían que matar a un juez o a una fiscal. Ante esas amenazas, no podemos hacer otra cosa que enviarlo a prisión porque es imposible reconducir a un joven que tiene esa actitud. También hay chavales que se cansan de los centros porque ya han hecho todas las actividades".

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