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Metrópolis: Calle Betis

Con nombre de río y con alma de océano

  • Acoge la fiesta más antigua de la ciudad, que ayer pregonó un torero. Acogió la Universidad de Mareantes, que después se desplazó a San Telmo. La delimitan dos puentes, el que inauguró Isabel II y el que coronó la Expo del 29

A la torre Sevilla (vista desde elpuente de San Telmo) se trasladó la comisaría de la calle Betis. A la torre Sevilla (vista desde elpuente de San Telmo) se trasladó la comisaría de la calle Betis.

A la torre Sevilla (vista desde elpuente de San Telmo) se trasladó la comisaría de la calle Betis. / Belén Vargas

TIENE nombre de río y alma de océano. En el siglo XVI llegó a albergar la Universidad de Mareantes que ahora acoge el Centro Cívico La Casa de las Columnas, con salidas a Betis y a Pureza y esa denominación redundante y rimbombante, como si hubiera Centros Incívicos. La calle Betis no figura en la historia de los nombres de las calles de la ciudad de González de León porque llega al nomenclátor después, el 8 de julio de 1859, cuando es alcalde García de Vinuesa. Una calle moderna que antes se llamó del Rey, Orilla del Rey y Orilla Derecha del Rey, según las pesquisas de Ángel Vela (Triana, 1944), hijo de la Cava de los Civiles, “nací en la boca de un horno entre dos funciones del cine Avenida”, que dedicó a esta calle tres programas de televisión.

Una calle-río, como aquellas novelas interminables, que la delimitan dos puentes. El de Triana se llama de Isabel II porque lo inauguró la propia reina en 1852. “Era una copia del Carrusel de París que sería demolido”. Queda en pie esta copia trianera del original parisino. En su biografía de la cuñada de Montpensier, Soledad Galán insinúa que la reina tuvo un lío de faldas con el ingeniero que dirigió las obras. El puente de San Telmo, Gol Sur de la calle Betis, se inaugura en 1930. Un año después de la inauguración de la Exposición Iberoamericana, un año antes de la II República. “Un puente”, cuenta Ángel Vela, “que iba de una parte de Sevilla a ninguna” porque todavía no existía Los Remedios. Sólo el convento de ese nombre junto al antiguo muelle de las Mulas del que partieron los hombres de Magallanes y Elcano.

Un puente monárquico y otro republicano. El alma de Triana. En la calle Betis llegaron a convivir el colegio de las Hijas de Cristo Rey, fundado por José Gras y Granollers, de quien este año se cumple el centenario de su muerte, y una escuela para hijos de trabajadores del Puerto que promovió el dirigente comunista Saturnino Barneto.

El punto de partida es el bar La Cinta, que regenta Trini, viuda de José Antonio, los dos de Tocina. Arturo Pérez-Reverte solía desayunar en este bar, uno de los once que menciona en La Piel del tambor. ¿Cuántas veces, a deshora, recorrería el escritor cartagenero la calle Betis con su lazarillo predilecto, Rafael de Cózar?Ayer fue el pregón de un torero cuyo abuelo fue hermano mayor de la Esperanza de Triana. Esta calle es el mejor mirador de la Maestranza, el coso taurino que veía todos los días Santiago del Campo, que en esta calle Betis fue haciendo el mosaico del mural del estadio del Sevilla. Los dos toreros con placa en esta calle murieron de tuberculosis. “Maera era el torero de Hemingway. Tenía casa en la calle Pureza pero quiso morirse mirando la Maestranza”. Los dos, Maera y Chicuelo, mueren con 28 años, en la flor de la vida, las cornadas que años después conjuraría el doctor Fleming con la penicilina.

Las calles transversales unen Betis con Pureza, un paralelismo asimétrico de vaivenes sociales. En Betis la población originaria de capitanes, almirantes y dueños de naos cambió por la de prácticos, marineros, maquinistas y contramaestres, la tropa de un motín de la Bounty. “La calle Betis se convirtió”, dice Ángel Vela, “en la trasera de las casas importantes de Pureza”. En Arfián las separa apenas un solar. Allí estaba la Casa de Socorro del doctor Laffón. Su hijo, el poeta Rafael Laffón, descubrió el mundo en esa esquina, desde donde veía salir desde el estanco vestido de torero al Pulga de Triana, el yerno de la estanquera.La Casa de la Contratación se va de Sevilla a Cádiz, la Escuela de Mareantes cruza el río para mudarse al palacio de San Telmo y la calle acusa su decadencia. “Es un fangal en invierno y un polverío en verano”. La calle de tres buenos poetas –Aquilino Duque, Aurelio Verde, Juan Lamillar– traza un bucle literario casi perfecto. En la calle Betis nace, 28 de febrero de 1854, Ana Ruiz, la madre de los Machado. En la calle Pureza muere, 4 de febrero de 1893, Antonio Machado Álvarez, Demófilo, padre del folclore y padre de los poetas. El investigador nació en Santiago de Compostela, patrón de Galicia y de la fiesta de Triana. “Ana y Antonio se conocieron en la escena del puente en la que muchas parejas fueron a ver a los delfines que llegaron por una subida del río”.

Calle de nombre fluvial. “El río es completamente trianero”. Ángel Vela deduce que si Sevilla vive de espaldas al río también está de espaldas a Triana. “Más que un barrio de Sevilla, era el primer pueblo del Aljarafe. Eso es lo que le pareció a Belmonte cuando llega con siete años”. En Torrijos se amplía la distancia entre Betis y Pureza y en Duarte, apellido de familia de comerciantes que hacían la ruta de las especias, ya se divisa la iglesia de Santa Ana, que data de 1280 y debe su nombre a la devoción de Alfonso X el Sabio. “Es cristiana pura, la primera en la ciudad que se levanta expresamente como templo nuevo, las demás son todas antiguas mezquitas”.

Hay una pizzería que se llama Don Camillo e Peppone. El centenario de la muerte del fundador de las Hijas de Cristo Rey coincide con el cincuentenario del fallecimiento de Giovanni Guareschi, creador de esas historias entre el párroco y el alcalde comunista, Barneto trasalpino. Pares e impares van correlativos en esta calle sin caserío en la zona fluvial hasta la comisaría, que está cerrada a cal y canto después de la mudanza de los enseres a la torre Sevilla, el faro omnipresente desde el puerto camaronero.

La Primera del Puente es de 1928, cerca de Troya, donde Cervantes sitúa la Casa de Monipodio de Rinconete y Cortadillo. El Kiosco de las Flores se fue del Altozano al centro de la calle, con Abades y Río Grande. Ángel Vela evoca a tres vecinos de esta calle, los periodistas Galerín y Cyrano (pseudónimo en El Liberal de López San Miguel) y el dibujante Martínez de León, que cada 14 de abril alquilaban una barquita y bajo el puente de la reina daban con una botella de vino vivas a la República. Junto a la calle del Rey. La calle Betis cordón umbilical a la que le cantó Isabel Fayos.

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