Sin poder salir de Honduras

Conflicto político La vuelta de Zelaya interrumpe la visita de tres sevillanos

La asesora de Cooperación Internacional de la Diputación narra las últimas 24 horas en un hotel de Tegucigalpa desde que se decretó el toque de queda

Nazaria Moreno.
Nazaria Moreno.
Diego J. Geniz

23 de septiembre 2009 - 05:03

La radio enchufada cada cuarto de hora e internet siempre conectado. Así discurre la vida de Nazaria Moreno, asesora de Cooperación Internacional de la Diputación de Sevilla, desde que el lunes se decretó en Honduras el toque de queda después de que el presidente depuesto, Manuel Zelaya, regresara al país e irrumpiera en la Embajada de Brasil, cuya sede se encuentra a escasos metros del hotel donde se alojan Nazaria con dos sevillanos más .

"Estamos tranquilos, pero la situación es incómoda y no sabemos cuándo podremos salir de aquí, esperamos que si la situación se prolonga demasiado tiempo vengan a rescatarnos", refería Nazaria a este periódico tras permanecer 24 horas en un hotel céntrico de Tegucigalpa sin poder salir a la calle. Los tres sevillanos que se desplazaron la semana pasada a Honduras para supervisar los proyectos sociales que la Diputación realiza junto a varias ONG y Cooperación Internacional tenían pensado regresar hoy a la capital andaluza, pero, por el momento, tendrán que permanecer más tiempo al otro lado del Atlántico hasta que la situación en Honduras se estabilice.

La asesora de Diputación, que anteriormente ocupó el cargo de delegada provincial de Educación y diputada por Sevilla en el Congreso, asegura que la pasada noche apenas pudieron conciliar el sueño. "Estuvimos atendiendo a todos los medios que se ponían en contacto con nosotros y a nuestros familiares, porque ante todo queremos transmitirles que estamos bien", asegura Nazaria.

Los tres sevillanos se encontraban cerca de la frontera de Nicaragua cuando tuvieron la primera noticia de que Zelaya había regresado a Honduras. Concretamente, estaban visitando El Paraíso, una región donde la Diputación construye un invernadero con el que abastecer de víveres a los numerosos niños que viven en la extrema pobreza. En un primer momento no le dieron mucha importancia a lo que le habían comentado por teléfono, pero a la vuelta, conforme iban llegando a la capital, las emisoras nacionales confirmaban la noticia. "Cuando entramos en Tegucigalpa constatamos los rumores. Decenas de furgones policiales llenaban las calles y la gente salía corriendo de autobuses y oficinas. Eran las tres y media y en 30 minutos se decretaba el toque de queda. El caos era tremendo", destaca Nazaria, quien ha vivido por primera vez una situación de estas características, aunque reconoce que los hondureños "ya están acostumbrados después de lo sucedido en mayo", cuando el presidente actual, Micheletti, depuso a Zelaya.

Desde la tarde del lunes no han vuelto a pisar la calle. Y lo peor aún: todavía no saben cuándo lo harán. El precedente es bastante angustioso, ya que el toque de queda de mayo se prolongó 22 días. Los supermercados están cerrados y los vuelos del aeropuerto anulados. Por ahora, lo único que se ha escuchado en la calle han sido los gritos de los "reticentes", quienes apoyan la vuelta de Zelaya, junto a la embajada de Brasil. "Estuvieron toda la madrugada haciendo ruido con cacerolas y encendiendo hogueras hasta que a las seis de la mañana llegó la policía y disolvió al grupo de manifestantes", apunta la asesora.

Es la sexta vez que Nazaria visita este país para supervisar las labores de ayuda social que la Diputación despliega entre la población más humilde, unos proyectos que cuentan con un inversión cercana a los 400.000 euros.,

En estas seis ocasiones Nazaria y los otros asesores de la Diputación han constatado que "más allá de las divisiones políticas, la principal ilusión del país es recuperar la estabilidad y acabar con las continuas corrupciones".

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