Sevilla

Un referente

El Premio Manuel Clavero ha sido otorgado en su VII edición a doña Soledad Becerril Bustamante. Este premio, creado en el año 2011 por la Fundación Persán y Diario de Sevilla, tiene por objeto distinguir a personas de la sociedad civil sevillana por su ejemplar trayectoria. Desde sus años universitarios, Soledad sintió inquietud por las cuestiones sociales y políticas y así, en el año 1974, funda la revista La Ilustración Regional, como motor de opinión e información rigurosa de lo que acontecía en España en esos tiempos y lo que ocurriría en años venideros especialmente en Andalucía. Son los prolegómenos de la Democracia y la Autonomía que habrían de llegar. Esta revista, junto a otras publicaciones, fue uno de los eslabones que integraron la transición periodística en España.

Éste quizás sea el primer paso en su amplia contribución al establecimiento y consolidación de la democracia española. Accede a cargos que antes no habían sido ocupados por una mujer, primera ministra de la Democracia, alcaldesa de Sevilla, Defensora del Pueblo español…, pero Soledad no es partidaria de las cuotas obligatorias o impuestas, ni de las mujeres ni de los hombres. Defiende el mérito, el esfuerzo y el trabajo.

Soledad posee un brillante currículum y ha ocupado cargos en los que ha demostrado sus capacidades y su talante, y en los que, sobre todo, ha dejado la huella de una manera de hacer las cosas. Lejos de la megalomanía ha estado siempre en esas cosas pequeñas que pueden llegar a ser tan grandes. Por ello pienso que lo que más le ha gustado ha sido ser alcaldesa de Sevilla, su ciudad.

Es la etapa de su vida pública que más conozco por haber formado parte de su equipo como concejal del Ayuntamiento de Sevilla, y tengo que hablar de su inquietud social, de su preocupación por el bienestar de los vecinos; hemos recorrido barrios y barrios de la ciudad y he visto cómo escuchaba sus problemas y cómo rapidamente nos encomendaba su solución a los responsables de las distintas áreas municipales y se ocupaba de que se resolviesen. Trabajadora incansable con un acusado sentido del deber y la responsabilidad que muchas veces hace difícil poder seguirla.

La limpieza de la ciudad es otra pequeña gran cosa de la que sin duda depende el bienestar de los vecinos. Siendo alcaldesa, en el año 1998, Sevilla obtuvo el premio Escoba de Oro como reconocimiento al esfuerzo realizado en la limpieza de la ciudad.

Y cómo no hablar de su inquietud por las cuestiones medioambientales; el estado de los jardines, su preocupación por hacer de Sevilla la ciudad más verde del Sur de Europa; los árboles, más y más, cuidados, derechos, con sus tutores… La garantía del abastecimiento de agua. Fue la gran impulsora de la construcción del pantano de Melonares. Conoció de cerca los difíciles momentos como consecuencia de la sequía de principios de los años 90 y su obsesión era que Sevilla no volviera a pasar por esa situación. Por ello, desde la Alcaldía, desde el Congreso de los Diputados y desde todas las instancias a las que accedió, planteó la necesidad urgente de la construcción de este pantano. Hecho que hoy es una realidad, y que supone una garantía de gran importancia para el suministro de agua de Sevilla.

Momentos fáciles y difíciles, ésa es la vida de una ciudad, lo cotidiano, el día a día, lo que debe abordar un gobernante. Así vivió Soledad su etapa como alcaldesa, afrontando los pequeños y los grandes problemas, siempre con serenidad, prudencia y medida. La política local es la más cercana al ciudadano y la que permite un contacto más directo. Los vecinos conocen al alcalde y los concejales y saben que pueden hablar con ellos. Por eso, fue en esta etapa en la que se pudo conocer más de cerca a Soledad, su lado humano que tanto se apreció con motivo del atentado terrorista del concejal Alberto Jiménez Becerril y su esposa Ascensión García Ortiz.

Tengo que decir que también posee un fino sentido del humor con el que a veces nos sorprendía.

Soledad confiesa que la política le ha producido momentos de empuje, de hacer, de resolver, pero también momentos amargos y derrotas. El asesinato de Alberto y Ascen por la banda terrorista ETA fue su peor momento como alcaldesa y lo recuerda siempre con enorme dolor.

Poco antes la banda terrorista había intentado acabar con su vida. Les falló la conexión para activar el coche bomba.

Diputada y senadora por Sevilla y, finalmente, Defensora del Pueblo Español como colofón de su vida pública, para defender los derechos y libertades de los ciudadanos cumpliendo el mandato de la Constitución y servir de control a las administraciones para que siempre se atengan a esos derechos. Considero, por tanto, un acierto del jurado de este prestigioso premio la elección de Soledad Becerril como merecedora del mismo en un momento en el que la sociedad necesita de referentes políticos con trayectorias intachables como la suya.

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