Los Invisibles | Juan Carlos Maestro

“El talento sin esfuerzo no vale, Mozart entrenaba todos los días, y Messi”

  • Trabaja en el Patronato Municipal de Deportes de Benalmádena, relevó a Bolín de concejal de Hacienda y ha escrito dos libros sobre la leyenda de Papá Noel

Juan Carlos Maestro, en una plaza de Arroyo de la Miel (Málaga). Juan Carlos Maestro, en una plaza de Arroyo de la Miel (Málaga).

Juan Carlos Maestro, en una plaza de Arroyo de la Miel (Málaga). / Diario de Sevilla

LOS Reyes Magos contarán hoy con un insólito aliado, Papá Noel. Su nórdica leyenda la ha contado en dos libros Juan Carlos Maestro (Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1958), licenciado en Educación Física que ejerce en Benalmádena.

–¿Por qué dos libros?

–Cuando estaba terminando Los Círculos Mágicos de Claus (Babidi-Bú), vi que la historia le podía apasionar a los más pequeños y escribí La leyenda de Papá Noel.

–¿Un competidor de los Reyes?

–Son complementarios. Francia es un país de tradición católica y celebran mucho Papá Noel.

–¿Su vocación de escribir?

–En mi pueblo está enterrado Quevedo y dicen que es el lugar de la Mancha donde Cervantes empieza el Quijote. Pero mi semilla viene de otras raíces.

–¿A qué lectores se dirige?

–Me sorprende gratamente que se ha convertido en un libro familiar. Me preocupa mucho una juventud que está un poco perdida.

–Lo ilustra una sevillana.

–Lourdes Huerta Navarro tiene un taller de Cómic en Benalmádena. Ganó un premio en el certamen nacional de Marvel.

–¿Cuántos libros ha escrito?

–Con estos dos, ya son seis. No es la primera vez que escribo sobre la Navidad. La Fundación Antonio Banderas patrocinó mi libro El poder mágico de la estrella de la Navidad. He escrito de casi todo menos de lo mío, la Educación Física y el Deporte.

–¿El viaje a Perú es un guiño a alguna lectura de Vargas Llosa?

–El guiño es a mi amiga Amy Young, una norteamericana que está en ese país, es la pareja de Paco Hervás, que jugó en la selección española de voleibol. Me cuentan las dificultades que tienen para conseguir libros.

–Casi toda la novela transcurre en el aeropuerto de Málaga...

–Quería un punto de encuentro que fuera fugaz, visto y no visto.

–¿Conoce los países nórdicos?

–Viajé tres veces a Finlandia. En Benalmádena hay una colonia importante de finlandeses. Y un hospital de la Seguridad Social de Dinamarca para daneses con problemas de reumatismo.

–¿El talento está muy valorado?

–En el mundo del deporte he visto niños con mucho talento. Creen que han nacido con ese don, dejan de entrenar, los idolatran y se echan a perder. El talento sin esfuerzo y constancia no llega a nada. Messi entrena todos los días, como lo harían Beethoven y Mozart. Un pianista famoso decía que si dejaba de entrenar los dedos se le entumecían. La inteligencia es un factor venerado y vanagloriado que sólo no vale.

–Con las iniciales de sus tres palabras clave (Corazón, Ilusión, Determinación) sale el Cid Campeador...

–Es uno de mis personajes históricos favoritos. Estuve una temporada en política y ahora que estoy políticamente muerto empiezo a ganar batallas. Cuestiones que fueron muy polémicas con el tiempo se ven eficaces.

–Su promoción del INEF, 1976-80, vivió la Transición...

–Y la hizo. Hicimos una huelga de tres meses, en el segundo conseguimos la unificación, incluidas las chicas de la Almudena.

–¿Su pasión por el deporte?

–Soy el mayor de cinco hermanos y mi padre dirigía una entidad bancaria en mi pueblo. Se necesitaban economistas, mandaron una circular interna diciendo que le pegaban la carrera a los hijos que hicieran Económicas y Empresariales. A mí no me disgustaban las matemáticas, de hecho fui concejal de Hacienda dos años. Me matriculé en Económicas y fui un día a clase. Me gustaba, pero no me apasionaba. Mi padre me ayudó a canalizar mis sueños. Me gustaba mucho el deporte. Jugué en Primera División a balonmano.

–¿Cómo llega a concejal de Hacienda?

–Yo llevaba las delegaciones de Deporte, Juventud y Medio Ambiente. Hacienda la llevaba Enrique Bolín, que estaba en el Senado, le pasó lo de Gibraltar y tuvo que dimitir. Yo lo sustituí. Bolín era como el Cid. Aprendió de sus errores y resurgió en varias ocasiones como el Ave Fénix.

–Habla de los círculos del éxito. ¿En política no fracasa nadie?

–En uno de sus libros, Martin Seligman dice que los líderes y candidatos que más valora la gente son los que no transmiten mensajes de miedo.

–¿Va a tener que ayudarles Papá Noel a los Reyes Magos?

–En mi casa sí. Tengo dos hijos, dos nietos (Carlos y Hugo) y uno (Gonzalo) en camino. La educación me dio todo, hasta la familia. A Cristina, mi mujer, la conocí en un colegio de Málaga donde yo era profesor de Educación Física y ella de Francés. Lo traía puesto de Casablanca.

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