ProemAid La travesía de reconciliarse con el mar en Lesbos

  • La ONG sevillana ProemAid desarrolla su labor humanitaria en Grecia

  • Uno de sus proyectos pretende que aquellos que sufrieron en su naufragio pierdan el miedo al agua  

Imagen de un voluntario con un niño refugiado Imagen de un voluntario con un niño refugiado

Imagen de un voluntario con un niño refugiado / M.G. (Lesbos)

En la orilla de una playa en Lesbos, Concha Rámila juega con unos niños. Estos bracean y practican para poder mantenerse a flote. La peculiaridad de esta situación reside en que estos menores son refugiados que se han visto en la necesidad de abandonar sus vidas huyendo de unas guerras despiadadas y feroces. Y ella es una voluntaria sevillana que está ayudándoles en esta dura travesía. 

Muchos han visto perecer a seres queridos y se han expuesto a situaciones traumáticas que les ha provocado un profundo temor al mar. Y en estas condiciones se encuentran 8.000 refugiaos y migrantes que, en las más crueles circunstancias, han conseguido sobrevivir hasta llegar a estas orillas. Han visto el horror y han sido víctimas de la infamia y el ensañamiento más desgarrador. 

Voluntarios desarrollando el programa 'Reconciliación con el mar' Voluntarios desarrollando el programa 'Reconciliación con el mar'

Voluntarios desarrollando el programa 'Reconciliación con el mar' / M.G. (Lesbos)

ProemAid, una ONG que tiene su sede en Sevilla, en el parque de bomberos de Mairena del Aljarafe, lleva desde finales de 2015 embarcados en esta labor tan humanitaria y necesaria. Su foco de actuación se centra en "los refugiados más vulnerables, tales como familias con niños, mujeres embarazadas, personas con discapacidad y/o problemas serios de salud", así como personas pertenecientes al colectivo LGTBI.

Su labor se inició en diciembre de 2015, cuando llegaron por primera vez a Lesbos. José Antonio Reina, presidente de la ONG, describe la situación tan desgarradora que se encontraron, siendo testigos de "muchos niños que habían vivido situaciones muy dolorosas", coincidiendo en desarrollar un proyecto de rescate. A raíz de ahí decidieron quedarse y prolongar su actividades, desarrollando así un nuevo programa.

Desde ProemAid se reconoce la existencia de "intentos de autolisis, depresión, terror" y violencia. Son muchas las personas que arrastran el trauma de una vida pasada en la que se vieron expuestos a unas condiciones inhumanas y fueron víctimas de experiencias atroces. 

Un ejemplo de ello es el joven Abdul. Un chico que, a sus 19 años, ha sido testigo de la crueldad humana en toda su (...). Como consecuencia de un accidente provocado por un familiar que quería apropiarse de las tierras familiares, perdió a sus padres y sufrió un duro golpe en la cabeza que le afectó al nervio óptico, al sistema nervioso y a la memoria. Logró escapar de Ghana, su hogar, y, ya en Turquía, fue atropellado por un coche. Ingresó en prisión, y en ese calvario, sus compañeros le propinaron múltiples golpes que acabaron por dañarle el ojo que le quedaba con visión. 

Voluntarios desarrollando el proyecto 'Reconciliación con el mar" Voluntarios desarrollando el proyecto 'Reconciliación con el mar"

Voluntarios desarrollando el proyecto 'Reconciliación con el mar" / M.G. (Lesbos)

"Llegó a Lesbos, ciego, desde Turquía con la ayuda de Hassan, una buena persona de Togo", alega ProemAid. Sin embargo, ya allí también sufrió el desprecio de sus compañeros, pues las personas con las que compartía espacio en el campamento de Moria "le dejaban dormir en el suelo, sin mantas, y todas las noches le gritaban para que se callase porque sufría de pesadillas".

Actualmente, se encuentran embarcados en el proyecto 'Reconciliación con el mar', una labor voluntaria que tiene el objetivo de volver a conciliar a aquellos que fueron víctimas de su travesía y vieron perder la vida de familiares en el trayecto. Para ello realizan diversos trabajos a la orilla del mar. Así, a través de juegos y actividades lúdicas consiguen que los más pequeños vuelvan a tomar contacto con el agua y olviden el pavor que un día vivieron. "Nuestra principal labor es que los niños aprendan a nadar y le pierdan el miedo al mar", declara el presidente. Su objetivo es que aprendan a nadar, algo muy necesario. La misma labor realizan con mujeres, varones y demás personas pertenecientes a los campos de refugiados. 

Concha Rámila, coordinadora del proyecto, declara a este diario que realizan un trabajo en equipo que es desarrollado por seis voluntarios: un sanitario, un socorrista, un coordinador y tres personas más que no tienen por qué presentar ese perfil. Las labores se desarrollan en quincenas.

Actualmente ejercen en el campamento de Pikpa, así como en el de Moria y Karatepe. Este proyecto finalizará en septiembre debido a las condiciones del mar para que se pueda laborar en él. 

La ONG ProemAid precisa de inscripciones de voluntarios para poder seguir prestando su ayuda y servicio a los que más lo necesitan, además cuenta únicamente con la financiación de sus socios, por lo que necesitan de patrocinadores que puedan hacer que sus voces lleguen más allá. 

Imagen de los voluntarios con los niños refugiados en la playa Imagen de los voluntarios con los niños refugiados en la playa

Imagen de los voluntarios con los niños refugiados en la playa / M.G. (Lesbos)

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