"He visto agnósticos en una bulla asaltados por la espiritualidad"

La semana santa de... José Luis Peinado

Añora la intimidad de las Semanas Santas nocturnas de la mano de su padre y asegura que en las cofradías hay mucha fraternidad que resulta desconocida

"He visto agnósticos en una bulla asaltados por la espiritualidad"
"He visto agnósticos en una bulla asaltados por la espiritualidad"
Carlos Navarro Antolín

17 de marzo 2009 - 05:03

Nació en La Judería, en la calle Lirio, en casa de sus abuelos maternos. Emigró a la Alfalfa a los siete años. Aprendió la Semana Santa de la mano de su padre y de su abuelo materno. De la rama materna le viene la vinculación con San Roque, el Gran Poder y la Amargura. De la materna, con la Alegría. Puede definirse como el cura más capillita de las últimas décadas. Presidió el Consejo que redactó los estatutos de 1973. ha ejercido su ministerio en Cañada Rosal, en varios institutos de bachillerato y hasta en el organigrama del Arzobispado. Lleva 26 años de párroco de San Isidoro.

José Luis Peinado Merchante (Sevilla, 1938) presume de haber conocido la Semana Santa nocturna de su infancia: "No olvido esas noches por los barrios, acompañando a las cofradías de recogida por calles muy oscuras, con una iluminación muy deficiente, casi sin aceras. Iba con mi padre y con mis hermanos. Así es como capté el significado de la Semana Santa íntima, sin bullas. Esas calles nunca estaban solitarias, pero a las cofradías sólo las acompañaban la gente de verdad. Recuerdo ese barrio de San Bernardo antiguo, con esas colchas y macetas en los balcones, con gente rezando oraciones sencillas. Y, cómo no, a la Amargura en Sor Ángela. Como no tenía edad aún para salir de nazareno, me llevó mi abuela a verla por allí. Aprecié que el diálogo de la Virgen con San Juan de la Palma se aprecia desde cualquier perspectiva".

Le sigue fascinando un detalle de la Semana Santa: "La espiritualidad asalta a cualquiera que esté en una bulla y vea cómo se le viene encima un paso de palio. He visto a agnósticos, grandes amigos míos, sorprendidos en esas circunstancias, lo que prueba que toda imagen tiene tirón, cualquier paso de palio de regreso puede provocar esa espiritualidad en la persona". Y defiende la hermandad como lugar idóneo hasta para la vida familiar: "Mi familia siempre se reunía completa en los cultos extraordinarios. La cofradía estan amplia como la Iglesia. A ella se puede incorporar todo católico que sea más o menos practicante. En ella pueden convivir desde el alto empresario hasta el albañil. En una hermandad hay una fraternidad desconocida y nada vociferada que merece muy mucho la pena. He visto a hermanos de una cofradía ayudarse como nunca, por mucho que también pueda ser un lugar para el cuchicheo y el chismorreo, pero siempre hay que mirar los valores, no sólo los contravalores".

Conoció unas Semanas Santas donde aún se percibían en los cortejos las secuelas de la Guerra. En 1955 ingresó en el Seminario, donde se percató de que el mundo de las hermandades no estaba bien visto del todo por todos. En aquellos tiempos sólo podía disfrutar de las cofradías dentro de la Catedral o en las gradas, pero sólo en las primeras horas de la tarde. Defiende que el sacerdote debe estar abierto a todas las realidades de la Iglesia, como son las cofradías en Sevilla: "Yo, como párroco, atiendo a todos los fieles, no sólo a los cofrades".

La Transición fue beneficiosa y nada traumática: "Las cofradías se enriquecieron mucho con la llegada de la democracia, quizás porque ellas históricamente siempre han sido un ejemplo de democracia". Bueno Monreal fue solícito con las cofradías, pero en 1975 dictó unas normas "no acertadas" que provocaron no pocos problemas. En ellas se exigía, por ejemplo, un quórum del 20% del censo para los cabildos de elecciones. "Bueno Monreal, por ejemplo, visitaba la Macarena y el Gran Poder el Jueves Santo por la mañana y por la tarde salía un ratito al balcón. Don Carlos las visita todas, se mete en las bullas, recibe a las cofradías en la Catedral y a todos los cofrades en Palacio todo el año. Cada uno es de su tiempo. Aunque la Iglesia siempre asigna a cada diócesis al pastor que necesita. Y Sevilla ha tenido y tiene la suerte de tener siempre a los mejores pastores".

Peinado fue pregonero en 1985. "Mi pregón fue el primero que se filmó en video. Don Carlos lo vivió muchísimo conmigo. Estoy muy orgulloso se haber sido pregonero. Lo volvería a ser. Pero quede claro que yo no ejerzo de pregonero". Y lanza un mensaje a quienes creen que la Semana Santa es la celebración que tiene asignada con exclusividad el movimiento de masas: "La Virgen de los Reyes o cualquier patrona de pueblo mueve a cientos de fieles. Nunca se olvide esto".

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