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Derbi Betis - Sevilla

De Jong, la luz ante el sombrío Fekir

  • El holandés, persona non grata para coleccionistas de estampitas y fichajes estelares, se erige en héroe sevillista del derbi frente al francés, la estrella apagada que encendió el verano bético

De Jong, la luz ante el sombrío Fekir De Jong, la luz ante el sombrío Fekir

De Jong, la luz ante el sombrío Fekir / Antonio Pizarro

¡Luces, cámara... acción! El fútbol, como el buen cine, muchas veces tiene un guión que de pronto da un giro inesperado para los incautos espectadores que esperan otra trayectoria para la emoción. Luuk de Jong se erigió en el héroe del derbi para el Sevilla después de que muchos de sus aficionados no quisieran ni verlo en el once titular. Con su esbelta presencia dio electricidad a un partido más táctico que brillante en el que fue languideciendo poco a poco Nabil Fekir.

La gran esperanza bética colmó de jolgorio el verano de fichajes y de Big Data. El holandés, persona no grata para coleccionistas de estampitas por su escaso valor de mercado, venció al francés, la gran estrella que provocó incluso chanzas béticas por el descreimiento de los sevillistas sobre las posibilidades de su fichaje. Fekir ganó el derbi estival, a pleno sol. De Jong iluminó el de la noche otoñal, con luz cenital de elevada farola.

El holandés arribó a Sevilla un domingo muy entrada la noche, ya en la madrugada del lunes 1 de julio, con el personal durmiendo tras un fin de semana de asueto, playero o no según los parneles de cada cual. Con nocturnidad y sin ruido ni colorín, más allá de la cazadorita roja, como de chándal, que lo arropaba en la cálida noche sevillana. Así de despistado llegó el zagalón holandés de 29 años como apuesta de Monchi para ser el 9 del Sevilla.

Fekir se hizo más de rogar. Fue uno de esos culebrones que llenan páginas de la ansiosa prensa deportiva estival, horas de radio, miles de pinchazos de internet... El acuerdo con el Lyon fue muy madurado: 19,75 millones más 10 en variables por objetivos. Aterrizó en plena tarde de calor, calor ambiental con el sol en todo lo alto señalando su estrellato tras una larga y laberíntica negociación, y calor anímico, con muchos aficionados en el aeropuerto de San Pablo. Con su camiseta con mangas de cuadros a lo Burberry, deleitó el estío bético.

A la hora de la verdad, cuando la cámara empezó a grabar a la luz de los focos de la pasión de un derbi, De Jong recitó perfectamente el papel por el que Monchi ordenó pagar 12,5 millones al PSV Eindhoven. En la primera mitad fue la referencia ofensiva del Sevilla ofreciéndose siempre en los tres cuartos, cayendo a los costados, dándole una referencia para la salida de Banega, de Fernando, de Óliver Torres, apoyándose en Nolito u Ocampos para darles continuidad a los ataques.

Sin alharacas, sin histrionismos. Dejadas de cabeza, recepciones de espalda y pases a un toque... Una vez intentó hacer dos bicicletas a Mandi tras un buen ataque del Sevilla por la izquierda y se le vieron las carencias técnicas. Su fútbol es otro. De Jong funciona como un simple bola de rodamiento en el engranaje de un fútbol concebido como un juego colectivo, sin oropel de estrellitas.

Fekir estuvo a punto de corroborar que la apuesta de José Miguel López Catalán en él tenía fundamentos. Con calidad a espuertas en su pierna zurda, fuerza para avanzar dejando atrás rivales gracias a su buen regate en carrera, estaba llamado a noches de brillo estelar. Pero Lopetegui ideó un plan especial de vigilancia con Fernando. Se ofreció en la mediapunta y ahí se trabó y se destrabó.

Fekir aguanta la pelota muy hostigado por Diego Carlos y con Fernando vigilando. Fekir aguanta la pelota muy hostigado por Diego Carlos y con Fernando vigilando.

Fekir aguanta la pelota muy hostigado por Diego Carlos y con Fernando vigilando. / Antonio Pizarro

En el minuto 19 a punto estuvo de dejar en nada el gol inicial de Ocampos –en el que medió la estrategia sevillista y cierta fortuna en el rebote en Bartra que venció a Joel–. El francés cazó una volea en la estrategia bética, un balón al segundo palo de Canales que bajó Mandi. Habría sido la réplica perfecta.

Sí consiguió enderezar el rumbo bético Fekir con el centro del 1-1, tras otra percusión del dinamico Álex Moreno sobre el tibio Jesús Navas. La puso perfecta con la zurda, al segundo palo, la bajó Emerson y, ahora sí, Loren la coló dentro. Luego lo engullió el partido. Su caída en el área ante Hernández Hernández fue lastimosa.

El guión estaba escrito para que De Jong desdijera a críticos y a coleccionistas de estampitas, al Big Data también. Antes de desfondarse de tanto chocar y ofrecerse, estaba en el sitio justo cuando se le encendió la bombilla a Banega. Su disparo con la zurda, la pierna mala del holandés y la temible arma de Fekir, hizo ganador al Sevilla. Un golazo merecedor de un Oscar al final más insospechado: De Jong como una torre sosteniendo la piña de jugadores sevillistas en el centro del campo del Betis.

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