El análisis del partido del Sevilla - Krasnodar Una mala gestión de las vigilancias

  • El Sevilla sufrió en las transiciones fruto de la descoordinación en los repliegues y, a veces, la falta de temporización de Diego Carlos

  • La mentalidad competitiva, toda una montaña rusa

Informe táctico Informe táctico

Informe táctico / Departamento Infografía

Olviden la heroica respuesta con diez y con 0-2 en contra, olviden los fallos y los jugadores señalados con los cambios... En lo futbolístico, en lo táctico, quizá más en lo cognitivo..., el modelo necesita y pide a gritos un retoque. Quizá no haya que preocuparse tanto porque como atenuantes están los atípicos e insuficientes periodos vacacional y precompetitivo y los precedentes de la pasada campaña en esta misma época del año, pero eso no quita para que haya que revisar ciertas cuestiones que, a la larga, acaban pasando factura.

El partido ante un equipo que tiene menos nivel que casi cualquier equipo de la Liga tuvo cosas buenas, como ese espíritu de orgullo y reacción, pero sobre todo las tuvo malas.

En particular el sistema defensivo dio de nuevo señales de no pasar por su mejor momento, con la mente en otro sitio por parte de algunos jugadores, y con una alarmante falta de coordinación en las vigilancias que se agravaba en las transiciones ataque-defensa, donde el Sevilla echó en falta a jugadores con más aplomo que Gudelj y que Diego Carlos. Sí, Diego Carlos, que generó el desequilibrio en dos de las tres transiciones fatales p or elegir la salida a contemporizar, que quizá hubiera sido más efectivo en ciertos casos.

Defensa

No hubo tantos problemas en la defensa de posición, donde estaba claro que un equipo como el Krasnodar no iba a tener muchas posibilidades de éxito, como en las situaciones de ida y vuelta. Las transiciones hicieron mucho daño y los centrales otras veces elogiados no estuvieron finos. Los repliegues de los compañeros más adelantados tampoco lo ayudaron, es cierto.

Los errores son más propios de estados psicológicos que otra cosa. Y Lopetegui ya lo ha demostrado otras veces, prefiere sacar del campo al jugador que ha fallado. No por señalarlo o por un castigo, sino porque quiere en el campo futbolistas con la mente totalmente limpia y un error anterior se queda en el subconsciente. Koundé además tenía tarjeta y había protagonizado en Bilbao otra licencia fatal parecida. Si el pasado domingo fue un intento de regate con el equipo saliendo, ayer fue tratar de controlar un balón en el área cuando el instinto de un defensa en esa situación debe ser reventar el balón para despejar el peligro.

Tras la expulsión de Navas, otra consecuencia de otra falta de concentración de Diego Carlos, Lopetegui montó dos líneas de cuatro y, en los minutos finales, una defensa de tres con Rekik que hizo recular al equipo.

Ataque

En el plan inicial, buscó los extremos a pierna cambiada para dejar los pasillos exteriores a los laterales y después tuvo que cambiar el plan, siendo lo que mejor le salió la posición de falso extremo de En-Nesyri para alinearlo con De Jong en fase ofensiva siendo Ocampos un lateral convertido en extremo.

Virtudes

La fe y la paciencia. No es difícil caer en la ansiedad.

Talón de Aquiles

Aparte del mal concepto de repliegue, el retoque final con Rekik hizo crecerse al Krasnodar y obligó al equipo a sufrir más de la cuenta defendiendo el bloque bajo.

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