Sevilla - Huesca | La Previa Que nadie alce el pie del pedal

  • El Sevilla, concentrado en ganar con seriedad al colista Huesca para llegar en velocidad de crucero a otro gran duelo con el Borussia Dortmund

  • Los elogios no deben llegar al núcleo

Un grupo de jugadores sevillistas se entrenan en la ciudad deportiva. Un grupo de jugadores sevillistas se entrenan en la ciudad deportiva.

Un grupo de jugadores sevillistas se entrenan en la ciudad deportiva. / Juan Carlos Muñoz

Gana y hasta gusta a los más críticos. El Sevilla de Julen Lopetegui vive momentos envidiables, con unas sensaciones –aparte de los resultados– con las que ahora mismo sería capaz de ganarle a cualquiera que se le ponga por delante.

El triunfo del pasado miércoles ante el Barcelona sin dos de sus estrellas, Jesús Navas y Ocampos, ha sentado como un portazo en el resto de la España futbolística. Ha sido como dejar bien clarito que no va en broma este grupo que si por algo se caracteriza es por estar cargado de ilusión y por no detenerse ni un solo momento para nada, pero para nada. Ni para lamentarse por una baja ni para celebrar un triunfo.

Las celebraciones en este equipo se quedan en el campo. Una vez que sus jugadores traspasan esa puerta que dirige a los vestuarios se acabaron los abrazos y ya están picando piedra otra vez. La prueba está en que de esas cuatro paredes no suele salir la típica foto del grupo tras las victorias en las redes sociales. Y ahí empieza el Sevilla a ganar el siguiente partido.

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Llegará un momento que esta racha tendrá que parar y posiblemente sea en el partido más inesperado, pero cuando ello suceda –a estas alturas de la temporada será mejor en la Liga, que tendrá remedio– habrá que tomarlo con naturalidad para que el reinicio del proceso sea lo más normalizado y rápido posible.

Inesperado puede ser, está claro, en la visita del colista. No está exento desde luego el equipo de Lopetegui de que un partido se le atragante y el Huesca llega a Nervión con la idea de ser un equipo lo suficientemente incómodo como para amargarles la tarde a los blancos aprovechando el halo de euforia que hay alrededor del equipo, que no en el núcleo. Ahí se ha encargado el entrenador guipuzcoano de que no entre ni una gota.

El ex guardameta sabe además que el Huesca llega descansado y que inmediatamente después tiene el Sevilla otra noche de ésas históricas en las que se paraliza la ciudad, con la Champions y con el Borussia Dortmund enfrente.

Por ello, lo normal es que en la alineación titular haya cambios en el día de hoy. No está muy sobrado de efectivos el cuerpo técnico y por eso sus miembros tendrán que hilar más fino a la hora de dosificar los esfuerzos. Hay jugadores que parece que no necesitan descanso, como Koundé, ese portento que no deja de sorprender, pero en otros puestos Lopetegui sí necesita ir alternando cargas de competición para que el equilibrio no se rompa.

Los elogios han sido múltiples y no es para menos, pero todo eso es una amenaza para un grupo en plena marcha triunfal como está el Sevilla. Que las ocho victorias consecutivas se conviertan en nueve, en diez... dependerá de la importancia que los profesionales le den a esa alabanza constante. En el fútbol la memoria no existe y lo único que vale es el presente.

Por eso lo mejor para llegar con la velocidad de crucero actual a la cita con los alemanes es dar otra brazada en la Liga por si apareciera el mínimo atisbo de duda. Nadie levante el pie del acelerador. Esto es el Sevilla y algunos ya empiezan a entenderlo.

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