La transformación de Akor Adams: 5 goles y 3 asistencias en poco más de un mes

El nigeriano ha pasado de recibir insultos en redes a ser el héroe con su regreso triunfal desde la Copa de África

Akor Adams: "Los dos goles me ponen contento; hicimos un buen partido y debimos ganar"

Akor Adams, trabajando en la ciudad deportiva.
Akor Adams, trabajando en la ciudad deportiva. / Juan Carlos Muñoz

El 8 de diciembre tenía que cerrar los comentarios en su cuenta de Instagram ante los insultos y comentarios de mal gusto, de parte de los propios aficionados del Sevilla, que sufría tras su actuación en Mestalla. No estuvo afortunado Akor Adams ante el Valencia. Como todos los delanteros, tiene días buenos y días malos. El nigeriano ya sabe lo que es esta situación. Pasó por un caso de bullying en el Montpellier, una de las razones por las que llegó al Sevilla en una operación en la que fue clave Víctor Orta.

Pero con los goleadores la lógica dice que la crítica debe quedarse en un punto concreto. No conviene ni sentenciar ni rebasar una línea roja. ¿Por qué? Porque un delantero tiene la capacidad que no tiene un lateral derecho o un central de pasar en un plumazo a convertirse en un ídolo, en una especie de héroe. Desde que el fútbol es fútbol, está más cerca del gol que nadie, y en una centésima de segundo puede cambiar todo. Lo sabe Akor Adams y lo sabe Isaac Romero, su compañero en el ataque del Sevilla y quien también sabe de esto.

Akor Adams ha sufrido una transformación en el último mes (35 días para ser más exactos) que le ha dado la razón. “Keep believing. Incredible support from de traveling fans”, escribía ese mismo día en que recibía críticas por doquier al regreso de Valencia. “Seguir creyendo. Increíble el apoyo de los hinchas que viajaron”, rezaba la traducción.

Akor Adams grita con  fuera uno de sus dos goles.
Akor Adams grita con fuera uno de sus dos goles. / Pablo Miranzo

Después de aquello ya se conocen sus números: Marcó ante el Oviedo y dio una asistencia una semana después, el 14 de diciembre en el que para muchos fue su mejor partido con la camiseta del Sevilla, se fue a la Copa de África y formó un trío junto a Osimehn y Lookman que llevó a Nigeria a las semifinales. Marcó ante Mozambique y dio dos asistencias en el 4-0 de los Súper Águilas el 1 de enero en octavos de final, volvió a marcar en cuartos un golazo ante Argelia (10/1) y disputaba la semifinal ante Marruecos y el tercer y cuarto puesto contra Egipto justo antes de volar de regreso a España y unirse a la concentración del Sevilla sin tiempo ni para entrenar junto a su compañero Ejuke. Almeyda aclaró que no llegaría para ser titular, pero sí le dio 45 minutos y el nigeriano explotó. En apenas 15 minutos rescató un punto de oro para un Sevilla que perdía 2-0 con dos tantos, uno de nueve atento a un balón de Oso que dio en el poste y otro al convertir con decisión un penalti ya en el descuento.

El equipo me necesitaba y es bueno que el entrenador me haya dado minutos para dar energía al equipo”, decía un jugador que parece otro. Una muestra de lo que puede hacer la confianza y también de que denostar a un delantero hasta querer llegar a ridiculizarlo no es lo más inteligente en el fútbol. El que tiene el duro (el gol) o simplemente está cerca de él, es el que lo puede cambiar.

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