Día Mundial de la Fibromialgia El confinamiento empeora la salud del 70% de los enfermos de fibromialgia

  • Un estudio concluye que la falta de terapias, ejercicios y contacto interpersonal derivados de la cuarentena agravan los cuadros de ansiedad y depresión y dolores físicos de los pacientes.

Una paciente aqujada de fibromialgia recibiendo terapia antes del confinamiento. Una paciente aqujada de fibromialgia recibiendo terapia antes del confinamiento.

Una paciente aqujada de fibromialgia recibiendo terapia antes del confinamiento. / Carlos Gil

Pacientes y entidades dedicadas a la fibromialgia y la fatiga crónica, patologías de las que este martes se conmemora el día mundial, explican que el confinamiento ha agravado sus cuadros de ansiedad y depresión y sus dolores físicos por la falta de terapias, ejercicios y contacto con otras personas.

Estas son unas de las principales conclusiones de un estudio preliminar realizado tras las primeras semanas de confinamiento, que ha adelantado a Efe la presidenta de la Fundación de Afectados de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica, Emília Altarriba Alberch.

"El confinamiento ha impactado empeorando la salud a más del 70 % de los casos, un 40 % ha aumentado su medicación y un 60 % dice que se han incrementado el número de días en que no han podido moverse de la cama", ha señalado a Efe Altarriba Alberch.

Sus habituales afectaciones de ansiedad y depresión se han visto agravadas por la falta de ejercicio físico, contacto con otras personas, la falta de terapias presenciales, la caída de la calidad del sueño y por el aumento de la carga de las tareas domésticas.

En ese sentido, tanto la fundación que preside Altarriba Alberch como otras regionales como Afibrocat (Asociación de Ayuda para la Fibromialgia de Cataluña) han aumentado sus servicios de apoyo psicológico a través del teléfono.

Marta, una secretaria de baja de 57 años de Barcelona y que sufre dolores crónicos "desde niña", ha explicado a Efe que durante este confinamiento han aumentado los días en los que no se ha sentido con fuerzas de salir de la cama y le da "más vueltas en la cabeza a todo".

"A nivel anímico el confinamiento me está afectando mucho. Ya de normal me duele todo, pero ahora somatizo mucho más", afirma.

Al mismo tiempo, ha señalado que el COVID ha hecho que su entorno la entienda mejor.

"Mi marido, que ha tenido coronavirus y ha pasado muchos dolores, un día me dijo: ¿de verdad sufres esto todos los días?", ha explicado. "Supongo que yo estoy entrenada para esto", ha añadido.

Pese a los dolores, ha confesado que la principal secuela es la "emocional". "Hago psicoterapias por teléfono y por suerte mi doctora está muy pendiente de mí", ha contado.

Por su parte, Nicolasa, de Ciudad Real, de 60 años, también lleva 59 días afectada por COVID-19, sin que los médicos se expliquen por qué en su caso el virus tarda tanto en remitir.

En conversación con Efe, ha narrado que a sus dolores articulares habituales de golpe se le sumaron fiebre, escalofríos, dolor de cabeza y mareos, un cuadro que pasó a ser neumonía bilateral y que pronto se confirmó como COVID, un virus que también ha afectado a su marido.

"Estoy acostumbrada a los dolores, pero pronto vi que esto era diferente. Se me retorcían los músculos, la fiebre no bajaba nunca y me costaba respirar", recuerda.

Aunque ya no tiene fiebre, las arritmias y taquicardías y un fuerte dolor en el costado persisten. "Tengo miedo a las secuelas después del virus", explica Nicolasa.

"Otra cosa que me ha pasado con el COVID y que no se me va es la pérdida de visión. Me he dado cuenta porque yo coso, doy clases de ganchillo y punto de cruz", cuenta.

Asimismo, ha señalado que uno de los primeros tratamientos que tuvo, la hidroxicloroquina, le hizo sentir que sus dolores de fibromialgia desaparecían, un efecto que luego se hizo invisible. "Es como que el virus pudo con la fibromialgia, pero luego esta se volvió a hacer fuerte", lamenta.

Sobre el apoyo recibido, señala que ha necesitado más sesiones con su psicóloga, aunque desde el sistema de salud no se le ha hecho "ningún seguimiento especial" por tener fibromialgia.

"El estar triste creo que provoca además que me cueste tanto recuperarme del todo", añade.

En su manifiesto para el día mundial, que este año se traslada de las asociaciones a las redes la sociales, la Fundación de Afectados de Fibromialgia ha pedido evidenciar "lo lejos" que siguen todavía de conseguir "la normalidad" de estas enfermedades, así como potenciar la investigación y destino de recursos y programas par encontrar mejores tratamientos y avanzar en su prevención, entre otros reclamos.

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