El Hierro regresa a la normalidad pese a que persisten los temblores

La población reconoce cierta inquietud pero proclama que el fenómeno es algo normal en la isla · La autoridades vuelven a llamar a la calma mientras se registran un centenar de seísmos

Soldados de la UME salen de comprar de un supermercado.
Soldados de la UME salen de comprar de un supermercado.
J. M. Rodríguez (Efe) / El Hierro

30 de septiembre 2011 - 05:01

La tierra sigue temblando en El Hierro, pero la vida continúa tranquila en sus pueblos, incluso en los más afectados por los desalojos de viviendas, como La Frontera, cuyos vecinos reconocen cierta inquietud por lo que está ocurriendo, pero también proclaman que es algo normal en su isla.

Sólo desde la medianoche del miércoles, el Instituto Geológico Nacional detectó casi un centenar de movimientos sísmicos en El Hierro, la gran mayoría de ellos imperceptibles para la gente, pero el asunto se ha colado de forma irremediable en las conversaciones y casi no hay corrillo donde no se escuche un "¿No lo sentiste?".

Al ambiente que se respira en la isla han contribuido no solo los constantes llamamientos a la calma lanzados por autoridades y científicos, sino hechos como la reanudación de las clases en todos los colegios, tras 24 horas de suspensión por riesgo de que los desprendimientos de piedras afectaran al transporte escolar.

"Yo lo llevo con normalidad, porque este fenómeno lo hemos vivido aquí toda la vida. De pequeña yo sentí estos movimientos sísmicos... Movimientos sísmicos, que no terremotos, porque yo he vivido un terremoto y esto es algo muy distinto", aseguró Rosa María Pérez, una vecina de La Frontera que no oculta su indignación.

Indignación porque cree que, entre unos y otros, se ha transmitido a los ciudadanos una alarma que no se corresponde con la realidad y se ha generado nerviosismo en algunas personas.

"Hay mayores a los que hasta se les ha alterado el azúcar por lo mal que se ha manejado la información del volcán. Se está alarmando sin necesidad", dijo esta mujer, que se siente más tranquila en casa que en la calle, porque la gente la pone nerviosa con sus comentarios.

"Sinceramente, ¡ojalá que explote un volcán y que yo lo vea, para que terminemos de una vez con esto!", zanja esta mujer.

La misma tranquilidad manifiesta Teroura Cristina Rodríguez, camarera en un restaurante del centro de La Frontera. Mientras dispone las mesas de la terraza del local, esta joven tinerfeña corrobora que no hay cliente que no hable de los temblores.

"Es el comentario de la semana: ¿viste el terremoto? ¿lo sentiste?" Pero te lo cuentan no con alarma, sino como si hablaran de un partido Madrid-Barca", explicó Rodríguez, que se siente segura, porque cree que "todo está preparado".

Además, esta joven camarera es de las que piensan que, si finalmente hay una erupción en El Hierro, no será malo para la isla: "Tendremos más turismo, eso es lo que comenta todo el mundo".

Sin embargo, no todos comparten su opinión y hay quienes, incluso, se han puesto más nerviosos debido al gran despliegue de medios preventivos que se ha visto en la isla en los últimos días, como el desembarco de la Unidad Militar de Emergencias.

"No se puede dejar nada al azar", explicó el miércoles la ministra, Carme Chacón, para recalcar que era una medida preventiva.

Pero al mismo tiempo que Chacón se reunía con las autoridades de la isla, el Cabildo no paraba de recibir llamadas de personas que pensaban viajar a El Hierro y que preguntaban, desorientadas, qué hacer. "Esté tranquila", se afanaba una funcionaria en responder a una ciudadana, "yo vivo aquí con mis hijos y no tengo ningún miedo".

También hay herreños que reconocen estar nerviosos, como Ángeles Rodríguez. "Es muy angustioso sentir cada tantos segundos que el piso se mueve. Siento que es una situación de guerra, que no sabes cuándo van a entrar las balas en tu casa", señaló.

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