Miles de personas despiden a las víctimas de la masacre en Winnenden

La canciller alemana Merkel y el presidente Köhler encabezaron los funerales

Efe / Berlín

22 de marzo 2009 - 05:01

La canciller alemana, Angela Merkel, el presidente federal, Horst Köhler, y el repicar de miles de campanas de todas las iglesias del estado de Baden-Württemberg despidieron ayer a las 15 víctimas del joven suicida de 17 años, autor de una masacre en un colegio de Winnenden y un concesionario de Wendlingen.

El emotivo funeral en la abarrotada iglesia de San Carlos Borromeo de Winnenden, retransmitido en directo por televisión, fue seguido por miles de personas desde otras iglesias, pabellones y el estadio de fútbol local, donde fueron colocadas grandes pantallas.

Al comenzar el oficio fueron leídos los nombres de las 15 víctimas, mientras jóvenes escolares del colegio Albertville, vestidos uniformemente de negro y con el anagrama del colegio en el pecho, colocaban por cada una de ellas una gran vela y una flor sobre el altar del templo.

Tan sólo las autoridades, los familiares de las víctimas y los alumnos del colegio asaltado el pasado 11 de marzo tuvieron acceso al templo, en el que celebraron un oficio ecuménico el obispo protestante Otfried July y el católico Gebhard Fürst.

"No podemos callar tampoco el nombre del autor de estos terribles crímenes, Tim Kretschmer", dijo July en su homilía, en la que pidió una oración por el joven asesino, "cuya vida también será presentada ante Dios".

Al término del funeral y al comienzo del acto de Estado en el mismo templo, el presidente federal, Horst Köhler, reconoció que "ya nada es como era" al expresar la conmoción que la masacre ha causado en la pequeña ciudad de 27.000 habitantes y en toda Alemania.

Köhler y Merkel expresaron seguidamente sus condolencias personalmente a los familiares de las víctimas, con quienes charlaron breves momentos al término del funeral y el acto público, que se desarrolló a lo largo de mas de dos horas.

Simultáneamente se celebró otro funeral por las víctimas en la cercana localidad de Leutenbach-Weiler, donde vivía Tim Kretschmer, el adolescente que, armado con una pistola automática Beretta y vestido con un traje paramilitar negro, fue el autor de la matanza que acabó al verse acorralado y dispararse un tiro en la cabeza.

Por otro lado, los padres de cinco alumnos del colegio Albertville que murieron en la masacre hicieron pública ayer una carta en el periódico local en la que apelan al Gobierno alemán y a las autoridades de Baden-Württemberg para que tomen medidas encaminadas a evitar en el futuro crímenes similares.

Los progenitores de las víctimas exigen que se dificulte el acceso de jóvenes y adolescentes a armas de fuego, se limite la proyección de películas violentas en televisión, se prohíban los juegos "asesinos" para videoconsolas y ordenadores, se mejore la protección del menor en internet y se regule la información que ofrecen los medios sobre casos como el de esta masacre.

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