Schettino vuelve al 'Costa Concordia' "dando la cara, como siempre"

El capitán del crucero imputado por abandonarlo en el naufragio que costó 32 vidas regresa a bordo con los investigadores dos años después "para ayudar a esclarecer la verdad"

Francesco Schettino (en el centro, sin casco) sube a bordo del crucero, que yace frente a la isla italiana del Giglio. A la derecha, primer plano del capitán
Francesco Schettino (en el centro, sin casco) sube a bordo del crucero, que yace frente a la isla italiana del Giglio. A la derecha, primer plano del capitán
Agencias Roma

28 de febrero 2014 - 05:01

El capitán del crucero Costa Concordia, Francisco Schettino, volvió ayer a bordo del barco naufragado, aún encallado frente a la isla italiana del Giglio, donde se produjo la tragedia que en enero de 2012 costó la vida a 32 personas.

El tribunal de Grosseto dio luz verde a la petición de Schettino de subir al barco después de que sus abogados alegaran que "es un derecho del imputado poder visitar el lugar del delito".

"Estoy en la isla del Giglio para ayudar a esclarecer la verdad, dando la cara, como siempre he hecho", dijo Schettino en declaraciones recogidas por los medios italianos.

El capitán del Costa Concordia subió a bordo del barco para acompañar a un equipo de investigadores que buscan nuevas evidencias que ayuden a comprender lo que sucedió en la noche del naufragio. Al finalizar la inspección del barco, Schettino dijo a los periodistas que él no puede dar ninguna explicación sobre el asunto ya que eso "corresponde a los técnicos".

"El comandante Francesco Schettino se ha emocionado mucho. Es un hombre de principios, una persona leal. Por ello se puede comprender cuánto le puede haber costado venir a participar en esta inspección", aseguró su abogado, Domenico Pepe.

El letrado aseguró que la investigación determinará si la equipación del crucero funcionaba correctamente o, por el contrario, si existía algún fallo que pudiera haber causado el accidente o empeorado las condiciones durante la caótica evacuación del barco a lo largo de la noche en que naufragó. "Llevamos pidiendo que se hagan estas comprobaciones dos años", advirtió Pepe. "Si el generador funcionaba correctamente, no debería haber pasado nada. Sin el generador, el timón, las luces, las puertas, las bombas y los botes salvavidas no pueden funcionar", añadió.

Schettino afronta desde julio de 2013 un proceso en el que se le acusa de homicidio culposo múltiple, abandono de la nave, naufragio y de no haber informado inmediatamente a las autoridades portuarias de la colisión contra el escollo que hizo naufragar el gigantesco barco en la noche del 13 de enero de 2012.

Para el alcalde de Giglio, Sergio Ortelli, "son más importantes los dos años de la tragedia del Concordia que la visita de Schettino a la isla".

"Este día es importante no porque la isla se vuelva a convertir en el centro de atención, sino porque vuelve a aflorar el dolor por todo lo ocurrido. Es una jornada importante para arrojar luz sobre este asunto, como esperan los habitantes del Giglio y todos los afectados por la tragedia", aseveró.

Con motivo de la vuelta al barco del comandante del Costa Concordia, Italia ha vuelto a recordar la famosa conversación telefónica en la que el capitán de la Guardia Costera italiana, Gregorio de Falco, exigía a Schettino que volviese a bordo para gestionar la evacuación de pasajeros, que aún no había terminado.

A pesar de los avisos de las autoridades marítimas, Schettino pasó la noche en un hotel y no volvió a subir al crucero, en el que viajaban 4.229 pasajeros.

Schettino, que fue despojado de su licencia marítima tras el accidente, es la única persona involucrada que sigue siendo investigada, después de que otros cuatro miembros de la tripulación y un responsable de la operadora de cruceros Costa fueran condenados a penas de hasta 34 meses de prisión tras declararse culpables en 2013.

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