Los árboles, un elemento crucial que regala oxígeno y libros

El Árbol Urbano ha sido el título de la I Webinar que ha contado con grandes expertos en el

campo de la arboricultura

Mario Fernández Ardanaz, Vicepresidente Segundo de la Diputación de Cádiz y Diputado de Transición Ecológica y Desarrollo Urbano Sostenible y Manuela Aguilera Sánchez, Delegada de la Delegación de Cádiz del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Andalucía Occidental
Mario Fernández Ardanaz, Vicepresidente Segundo de la Diputación de Cádiz y Diputado de Transición Ecológica y Desarrollo Urbano Sostenible y Manuela Aguilera Sánchez, Delegada de la Delegación de Cádiz del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Andalucía Occidental / Archivo
Fran Moreno

31 de mayo 2021 - 07:00

Ya lo dijo Whitney Brown, “planta árboles. Nos dan dos de los elementos más cruciales para nuestra supervivencia: oxígeno y libros”. La Delegación de Cádiz del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Andalucía Occidental, con el patrocinio de la Diputación de Cádiz y la colaboración con AMJA (La Asociación Multisectorial de la Jardinería Andaluza) y el IFAPA, llevó a cabo la I Webinar de un Ciclo de 4 que se irán llevando a cabo en los próximos meses. El objetivo de estas jornadas será informar a los técnicos para que sean capaces de tener más y mejores herramientas para poder gestionar de forma adecuada y eficiente el arbolado, poder comunicar a la sociedad las casuísticas que se presentan en el trabajo profesional y la contribución de los árboles para reducir los efectos del cambio climático de nuestras ciudades.

El Árbol Urbano. Así se llamó la primera Webinar celebrada el pasado 27 de mayo y que contó con la presencia de Manuela Aguilera Sánchez, Delegada de la Delegación de Cádiz del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Andalucía Occidental, Mario Fernández Ardanaz, Vicepresidente Segundo de la Diputación de Cádiz y Diputado de Transición Ecológica y Desarrollo Urbano Sostenible; Ángel Enrique Salvo Tierra, doctor en ciencias, profesor de ciencias ambientales de la UMA, director de la cátedra para la conservación de la naturaleza de la Universidad Internacional de Andalucía; y Alberto Díaz-Galiano Moya, biólogo, doctorado en botánica y biomecánica, consultor de arboricultura y coordinador de diferentes proyectos de investigación en el entorno de arbolado urbano.

Sanidad

Al año en España mueren 50.000 personas por cuestiones relacionadas con la mala calidad del aire

Tras unas breves palabras de Manuela Aguilera y Mario Fernández con las que se insistió en la necesidad de contribuir al avance del desarrollo del arbolado urbano, la utilización de nuevas herramientas y el papel fundamental de los árboles en la sociedad, Aurora Baena Luque, gerente de AMJA ( Asociación Multisectorial de la Jardinería Andaluza) y moderadora del coloquio, dejó la palabra a los expertos. El primer turno correspondió a Ángel Enrique Salvo Tierra que, en apenas sesenta minutos, ofreció una ponencia magistral de las etapas de vida de los árboles y su cronología, “es fundamental para comprender a un organismo vivo tan extraordinario y lo más cercano a la perfección dentro de la naturaleza, remontarse a su origen”. Esta belleza e importancia “no ha surgido de forma caprichosa sino que la selección natural ha querido crear una estructura que alcance esa perfección”. Para el doctor en ciencias, es un error “ver a los vegetales como organismos que vegetan” ya que “cada día nos damos más cuenta de que de vegetales no tienen nada y asombran, entre otras cosas, por su extraordinaria forma de comunicarse entre ellos”. En comparación con las plantas terrestres, “los humanos somos organismos muy recientes, débiles y poco conscientes de las reglas básicas de la selección natural”. En este sentido, Ángel Enrique cree que “hemos invertido todas las reglas del juego y, por ello, ya hay predicciones de que nuestra especie no aguantará más de 5.000 años”. Es decir, “seremos una especie transitoria pero que, como no modifiquemos nuestros hábitos de conducta, lo que vamos a lograr es ser efímeros pero extraordinariamente dañinos”. Por último, el profesor de ciencias ambientales destacó los beneficios de plantar un árbol urbano, “protege a los peatones, mejora la salud, embellece las calles, aumenta la actividad económica, atrapa partículas contaminantes y, en definitiva, hace la vida más agradable”.

Problemática

Los aspectos negativos están relacionados con la falta de formación e información

Más tarde, Alberto Díaz-Galiano Moya quiso exponer su argumentario, el cual comenzó con la afirmación de que la formación en arboricultura “debe ser específica y lleva en torno a los dos años”. Más tarde, quiso referirse a este campo de estudio y la situación en la que se encuentra. La poda es el primer problema que hay según Díaz-Galiano. Aun así, corroboró que “estamos en un momento triste y dulce. Por un lado, triste porque estamos empezando en arboricultura cuando países como EE.UU. nos sacan más de cuarenta años des gestión y de técnica. Por otro lado, dulce porque, al menos, estamos empezando”. Otro de los problemas a los que se refirió Alberto fue “tanto la falta de formación como la falta de información”. En este sentido, evadió culpar al árbol y expuso que la dificultad radica en su gestión, “todavía no sabemos plantar en muchas ciudades”. A esta situación hemos llegado debido a “la falta de formación de los técnicos y operarios y por esa falta de divulgación de la necesidad de arbolado”. Para que los presentes, de manera virtual, se hicieran una idea de la necesidad de la vegetación en las urbes, Díaz-Galiano, ofreció un dato aterrador, “las muertes de forma prematura asociadas a la mala calidad del aire suman un total de 50.000 al año”.

Futuro

Los próximos años deben girar en torno a aumentar la cobertura vegetal en las urbes

En definitiva, el biólogo y doctor en botánica y biomecánica, lanzó tres interrogantes a los asistentes: qué queremos, qué tenemos y a dónde vamos. Las respuestas por parte de Alberto fueron claras, “queremos que la salud de la ciudadanía mejore, que la ciudad sea más amable y se produzca un incremento del bienestar, además de una gestión más sostenible”. En relación a lo que tenemos, afirmó que albergamos “arboledas heredadas debido a la mala praxis y que sólo están justificadas por esa falta de formación e información, además de una falta de estrategia en el desarrollo urbanístico”. Por tanto, es cuestionable el hacia dónde vamos, pero sin lugar a dudas Alberto cree que la dirección correcta mira hacia “aumentar la cobertura vegetal, llevar a cabo una transición óptima y aumentar esta tendencia”.

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