Causa criminal

En la cárcel de Koh Samui duermen 400 personas juntas en colchonetas de tres dedos de grosor

Vista de la playa Haad Rin, en la isla tailandesa de Koh Phangan

Vista de la playa Haad Rin, en la isla tailandesa de Koh Phangan / Ramón Abarca (EFE)

El Programa del Verano, de Telecinco, ha tenido acceso al testimonio de un reciente ex presidiario de la cárcel de Koh Samui, en Tailandia, y que ha podido contar cómo ha sido su experiencia durante los dos años que ha pasado en este centro penitenciario, el mismo en el que se encuentra ingresado provisionalmente Daniel Sancho. 

La vida en Koh Samui

El chico al que ha entrevistado Telecinco fue condenado por enfrentarse a un sujeto y portar armas, aunque no las usó en ningún momento. Durante su declaración al citado medio ha explicado que en esta prisión hay unas 400 personas y que duermen todos juntos, hacinados, en colchonetas de unos 10 centímetros de grosor.

Están todas pegadas unas a otras y según comenta llegan a utilizar hasta tres personas la misma cama. El acceso a las duchas en la prisión dura 10 minutos. Teniendo en cuenta que son cientos de personas las que hay para usarlas apenas les da lugar a asearse.

La información del exterior está muy censurada y no pueden consultar los periódicos ni escuchar la radio. Sí tienen acceso, de vez en cuando, a ver películas en tailandés.

Este ex convicto tiene 43 años años y está casado. Ha estado durante más de dos años sin poder tocar a su pareja, aunque sí ha tenido oportunidad de verla con una mampara de por medio. Los vis a vis no existen en la cárcel de Koh Samui pero excepcionalmente puede solicitarse uno al año que no siempre conceden. Algo que tampoco está permitido es el tabaco o el alcohol. Ningún recluso puede fumar dentro de la prisión.

Otra de las cosas que ha comentado este hombre es que si alguien padece una enfermedad crónica como sida o cáncer, si no tiene recursos económicos es posible que no sea capaz de sobrevivir 

Estos días la madre de Daniel Sancho, Silvia Bronchalo, ha estado visitando a su hijo en prisión. La mujer ha asegurado que a pesar de que el primer día se emocionaron lo ha visto fuerte y no está recibiendo ningún tratamiento para el estrés o la ansiedad. Aun sigue en el módulo de enfermería con otros cuatro reclusos debido a una hernia discal.

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