Sociedad

El mundo habla español, pero la ciencia y la tecnología no

  • Un estudio denuncia el gran desequilibro entre el avance de la ciencia y tecnología españolas frente al conocimiento de la sociedad al respecto.

El español va muy bien: es una lengua en pleno crecimiento que se ha convertido ya en la segunda en número de hablantes nativos, tan sólo por detrás del chino y sobrepasando ya al inglés y al hindi. Sin embargo, "la ciencia habla en inglés", constató la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, durante la presentación en Madrid de la obra El español, lengua para la ciencia y la tecnología. Presente y perspectivas de futuro, que edita la editorial Santillana.

El libro, "oportuno", según Caffarel, es un análisis exhaustivo sobre "el momento en el que se encuentra nuestra lengua, hacia dónde avanza y sobre todo, qué lugar ocupa en los campos de la ciencia, la tecnología y la sociedad de la información", ámbitos en los que si bien se es consciente que "no podemos mantenernos ajenos", las carencias no se le escapan a nadie. "La ciencia tiene implantación universal, pero la lengua española tiene una presencia casi imperceptible en la misma", señaló Emiliano Martínez, presidente de la editorial Santillana.

¿Se utiliza el español para comunicar la ciencia?, ¿qué lugar ocupan las revistas científicas en español? o ¿cómo funciona la incorporación de anglicismos en el lenguaje científico y tecnológico y cómo podemos evitar recurrir a ellos? son algunas de las preguntas a las que pretende responder una obra que ya ha comenzado a desatar el debate.

Si bien en muchos ámbitos no se cuestiona la función del inglés como una especie de esperanto de la ciencia que sirve para la comunicación global del conocimiento y la de los científicos entre sí, los autores del libro reclaman al menos el incentivo del español para comunicar la ciencia en las sociedades hispanohablantes. Sin embargo, los expertos reconocen que no sólo es un problema a resolver desde el ámbito lingüístico y critican la indiferencia de la sociedad hispanohablante respecto a la ciencia, como aseguró Daniel Martín, uno de los autores de la obra.

El libro denuncia el gran desequilibro que existe entre el avance de la ciencia y tecnología españolas frente al conocimiento de la sociedad al respecto: "La Unión Europea es el mayor productor de ciencia, pero el nivel de conocimiento está por debajo del estadounidense", señaló la coordinadora de la obra, Verónica Vivanco. Además, sólo uno de cada científicos es hispanohablante, por lo que sería necesario incentivar la formación científica en nuestras sociedades.

En cualquier caso, la mayoría de los científicos hispanohablantes publican en inglés, apenas citan a sus colegas en español y, cuando lo hacen, incorporan continuamente anglicismos que, si bien se consideran de mayor calidad como términos monosémicos más precisos, en realidad en su lengua de origen son términos polisémicos que no lo son tanto, afirma Vivanco.

Por ello, los expertos alegan las ventajas que ofrece nuestro idioma para la ciencia: su claridad fonética y correspondencia casi idéntica entre la forma de escribirlo y hablarlo suponen un instrumento excelente para la transmisión oral, mientras las construcciones preposicionales ayudan en muchos casos a descodificar complejas expresiones técnicas.

¿Y cuál es el peso del español en internet? En la Red, nuestro idioma se sitúa en un "cómodo tercer lugar", explica Daniel Martín, "aunque sin posibilidades de alcanzar al inglés o al chino". De los alrededor de 1.700 millones de internautas de todo el mundo, se calcula que unos 133 millones hablan español. Sin embargo, en este ámbito la medición del peso de la lengua es algo más complejo, por la entrada de factores económicos y acceso tecnológico. "El español no es privativo de España y no podemos olvidar la brecha digital, el desfase enorme que existe entre este país y América Latina, con un acceso a las tecnologías muchísimo menor", explicó Caffarel.

Pero Iberoamérica está experimentando un crecimiento económico importante en los últimos años, con lo que podría convertirse en un factor crucial para la difusión de nuestro idioma en los próximos años, señaló Vivanco.

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