'GH': nueva expulsión e injustos finalistas
Si tuvieramos que escoger algún adjetivo para definir a la pasada gala de Gran Hermano es 'injusta'. Ni el público, ni los concursantes, ni la propia Mercedes Milá, por mucho que luchara por convencerlos, podían explicarse como Tatiana se convertía en la expulsada de la noche, quedándose así con el quinto puesto en el concurso. Rusa, pero residente en Roquetas de Mar es la concursante más joven del programa y, por qué no decirlo, la más ordinaria. La chica ha soltado durante sus cuatro meses de estancia en Guadalix unas perlitas que falta le haría un poco de jabón en la boca y ha caído en los brazos de tres de sus compañeros, Toscano, Siscu y Arturo. Poco a poco se fue ganando a la gente, sobre todo con su naturalidad, y es que Tati es tan sincera como chocarrera. Un valor que el público ha sabido valorar hasta la fecha. Su relación con Arturo le abrió las puertas de la casa, así como la propaganda de su compañera Indhira, que como no podía ser de otra forma, buscó y rebuscó su momento de gloria en plató. Tatiana, la protagonista de la noche, pidió disculpas con una actitud que emocionó a todos; una pena, ya que si hubiera tenido la misma dentro de la casa hubiera salido de igual forma, pero con el maletín entre sus manos. Su expulsión emocionó mucho a su compañero Ángel, que no podía creer que la 'Familia Feliz' continuara en el programa. Para colmo se celebró la última ronda de nominaciones, en la que como era de suponer Saray resultaría finalista. La sorpresa vino con su madre, la arrodillada Pilarita, que lloró (eso sí, sin una lágrima) para celebrar que también llegará a la final. Madre e hija en esta posición ha sido lo más injusto de las once ediciones del programa. Primero, por la ventaja de jugar con un familiar, segundo, por la repesca de Pilar y, tercero, porque Saray nunca ha sido nominada, por el chollo de no contar con los puntos de uno de los concursantes. Ángel o Gerardo completarán el podio.
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