david emanuel. 'sí, quiero ese vestido', en dkiss

"De todas mis novias Diana fue la más dulce y encantadora"

  • El diseñador del vestido nupcial de Lady Di conduce la versión británica del espacio de moda y novias

  • DKiss estrena cada viernes entregas de este formato a las 5 de la tarde

David Emanuel en una imagen promocional de su programa nupcial. David Emanuel en una imagen promocional de su programa nupcial.

David Emanuel en una imagen promocional de su programa nupcial. / discovery

En moda nupcial es el nombre más reconocido del Reino Unido, un país con sus peculiaridades en cuestión de bodas. David Emanuel (Bridgend, Gales, 1952), habla para este periódico sobre la nueva temporada de la versión británica de Sí, quiero ese vestido que llega cada tarde a DKiss y que estrena entregas los viernes a las cinco de la tarde. La hora del té para un diseñador en labores de coach y presentador con novias exigentes.

-Se habla de "la novia" para preparar una boda ¿pero cuántos tipos de novia hay?

-Cada novia es única. Es fascinante, cada mujer es diferente ante este momento tan crucial en sus vidas. A veces te piden ser una princesa y terminan con un vestido entallado. Cada novia te mantiene alerta hasta el último instante.

-¿Todos, hombres y mujeres, somos imprevisibles cuando estamos bajo presión?

-Puede ser. Como diseñador no hago comparaciones entre mujeres, son únicas. Cada vez que se ven ante el espejo siempre les pido que tengan la mente abierta. Si se empeñan en una idea conjunto que traían de antemano a veces no funciona y entonces se desmoralizan. Intento guiarlas por lo que yo creo que es más idóneo para cada una de ellas, aunque a veces sea difícil convencerlas. Con la mente abierta, escuchando a la madre y a los amigos lo necesario, todo sale mucho mejor. Y es muy emocionante.

-¿Cómo surge la vocación de diseñar vestidos de novia?

-Bueno, va surgiendo. Cuando estaba en Secundaria lo que me gustaba era la música y el arte y me orientaron hacia estas disciplinas. Estuve entre los dos profesores y las dos escuelas universitarias. Al final conseguí una formación inicial con un poco de todo: fotografía, arte, dibujo, escultura. Finalmente entré en el departamento de moda y pensé que podía irme bien en este trabajo. Mi familia pensaba que terminaría graduándome en publicidad y artes gráficas. Al final me regalaron una máquina de coser porque mi vocación terminó siendo muy clara.

-Su nombre está unido a Lady Di ¿cómo fue vestirla? ¿cómo fue esta novia tan especial?

-¿Sabes? Y puede que parezca que exagero... de todas las novias que he hecho, de todas mis novias, Diana era la más dulce y encantadora. Muy encantadora. Con cada vestido tengo un entorno a veces de seis personas de influencia: la madre, el mejor amigo, las damas de honor, a veces el padre. Con Diana era sólo ella. Cuando ya teníamos muy avanzado el diseño pidió permiso para que lo viera su madre. Fue entonces cuando aceptó el vestido.

-A solas con ella, pero con cientos de periodistas merodeando

-Aquel diseño se hizo con la mayor intimidad posible, entre mi ex posa, Diana y yo, porque en cualquier momento se podía escapar un detalle que habría acabado al momento en los tabloides. Fue el encargo más importante de mi carrera y lo recuerdo como un proceso relativamente sencillo. No hubo interferencias desde el palacio de Buckingham, ni de nadie salvo las tres personas que estábamos implicadas.

-Tenemos una imagen de Diana de Gales como una mujer complicada...

-Fue con el paso de los años. Como novia sólo puedo insistir en que era muy dulce y transmitía alegría para trabajar. Era maravillosa, con un gran sentido del humor. Sólo tengo de ella recuerdos alegres.

-¿Qué otras novias le marcaron por su carácter?

-He sido una persona con suerte. Para Elizabeth Taylor recuerdo haber hecho un montaje con ella en París, en Le Cinq Codet Hotel. Le diseñé un vestido color chocolate. Ella me preguntó que si podía bailar con él en una gala en la Casa Blanca. Yo le dije que sólo había una forma de averiguarlo: la tomé por la cintura y la hice girar por toda la suite. Pues, sí: se podía bailar con aquel vestido. Elizabeth era todo dulzura, con los ojos más hermosos que he visto. Con su mirada tú estabas obligado a obedecerla.

-Su programa es muy popular en EEUU y el Reino Unido ¿ha analizado cuál es la clave?

-Me gustaría pensar que es porque ofrece una mirada idílica al mundo nupcial y eso le interesa a millones de mujeres en todo el mundo. El traje de boda es una compra muy importante y hay familias que se enredan y se asustan. Trato de calmar a esas novias que andan desesperadas. Averiguo lo que quieren y las encamino. Creo que es un buen programa de aprendizaje. Analizo novias y mi trabajo sirve para que aprendan todos los espectadores.

-Para analizar y ayudar hay que ser sincero.

-Sí, soy muy sincero. Los espectadores españoles en DKiss lo pueden comprobar. Soy en parte imagen del Reino Unido y soy muy consciente de que me juego mi credibilidad de diseñador. Cuando digo que no, quiero decir no. Nunca le pondría a una novia en un vestido que no me gustara. Tengo una reputación que me tomo muy en serio.

-¿Cuál ha sido su reto más complicado?

-Una novia no tenía suficiente con todos los bordados que le poníamos a su diseño. Lo quería además en un mes. Se fue a París creyendo que ellos cumplirían ese plazo. Y no. Además tanto bordado hacía el vestido muy pesado. Fue muy difícil y le salió muy caro.

-¿Cómo anda de presupuestos?

-Puedo vestir a una novia desde 1.000 libras en adelante y eso da ideas a otras chicas. El vestido es crucial, si es el adecuado el resto de complementos, como el peinado y el maquillaje, sólo pueden mejorar.

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