Rotundo López Simón, que sale a hombros en Gijón junto a Diego Ventura

El madrileño Alberto López Simón.
El madrileño Alberto López Simón.
Efe Gijón

15 de agosto 2015 - 01:00

PLAZA DE TOROS DE GIJÓN Ganadería: Dos toros de El Capea, mansurrones y sin codicia, y cuatro en lidia ordinaria de El Puerto de San Lorenzo, el sexto como sobrero, bien presentados y de poco juego, excepto el quinto. El segundo, poca raza, el tercero se rajó enseguida y sin fuerzas el sobrero. TOREROS: Diego Ventura, ovación y dos orejas. Alejandro Talavante, ovación y oreja. Alberto López Simón, oreja y dos orejas. INCIDENCIAS: Plaza de toros de El Bibio de Gijón. Tres cuartos de entrada.

Alberto López Simón, que entró a última hora en el cartel en sustitución de Cayetano, fue, a la postre, el gran triunfador de la tarde en Gijón, donde protagonizó una rotunda actuación, saldada con el corte de tres orejas.

A Ventura le venció la frialdad de abrir plaza. En su primero, toro con poquito brío y escasa transmisión, estuvo más bien discreto en una labor que tuvo sus cotas más altas en los galopes y banderillas sobre Maño y en las cortas montando a Remate. No anduvo acertado con el rejón final, y todo quedó en una ovación.

En el cuarto, en cambio, apareció el Ventura que acostumbra, firmando una faena emocionante y vistosa, apoyándose, sobre todo, en los efectos especiales para sacar partido de su apagado antagonista y calentar así los tendidos, que sufrieron también con él al final.

Se confió demasiado el jinete, que midió mal los terrenos, provocando que el animal le arrinconase contra las tablas. Momento de apuro, que resolvió, por fortuna, sin mayores consecuencias que el susto que se llevó. Con la bancada repuesta y muy a su favor, y tras el rejón final, le pidieron con fuerza las dos orejas, que finalmente paseó.

Talavante estuvo demasiado desganado en su primero, en el que no pasó de algún natural suelto dentro de un conjunto que nunca llegó a calentar por su propia apatía. No obstante, el generoso público gijonés le tributó una ovación.

En el quinto estuvo algo más centrado y aparentemente motivado, aunque tampoco fue el Talavante que suele ser. Labor correcta, prologada de hinojos, en la que toreó fácil y templado, pero sin llegar a cuajar del todo al buen toro de El Puerto, que resultaría ovacionado en el arrastre. Por eso fue premiado sólo con una oreja.

López Simón hizo lo más compacto de toda la tarde. Actuación seria, asentada y valiente la que protagonizó a su primero. Toreo de extraordinaria solidez ante un animal que sólo quería la huida camino de las tablas. Ahí se vio a un torero con hambre y raza para no dejarse vencer la batalla. Se impuso finalmente y cortó una oreja.

En el sexto bis disfrutó una barbaridad López Simón, en una faena maciza y bien estructurada en la que toreó muy despacio y muy quieto sobre la mano diestra, exprimiendo al flojo sobrero de principio a fin. Su faena caló hondo en los tendidos, y se llevó dos orejas.

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