La Centuria, más romana que Roma

Mezcla de diferentes culturas convierten el Mercado Romano de la Alameda en un anacrónico y atractivo lugar que visitar

Una familia pasea frente a uno de los decorados.
Una familia pasea frente a uno de los decorados.
Ana Fernández

06 de septiembre 2014 - 01:00

"Si tuviera que reencarnarme, lo haría en un pez porque ya lo he hecho en todas las civilizaciones por las que ha pasado el hombre". Con estas palabras bromeaba ayer en la Alameda de Hércules uno de los personajes que, vestido de romano, anima al personal que pasea por el mercado ambientado en la época del Imperio. El joven afirma ya haber participado en otras ferias tematizadas en el medievo y en la cultura árabe, o en otros menos históricos pero singulares como el mercado navideño. Ahora, vestido cual patricio, se sumerge en un mercado que se abre a otras culturas y que hace de esta singular Roma un divertido batiburrillo que visitar.

Encontrarse con quien te escribe el nombre en árabe o poder tomarse un té moruno con un pastel de miel en una jaima son tan sólo dos ejemplos de anacronía en el lugar. No se quedan atrás los quesos extremeños, donde reina la torta del Casar, o la empanada gallega, que muy romanos no son pero se hacen irresistibles al paso. Una brasería andaluza, donde chorizos, costillas y demás manjares, acompañados de un refrigerio, hacen la boca agua, invita a la bacanal, aunque tampoco quienes lo regentan llevan el sello de Julio César.

No le hace falta a este mercado romano ser 100% genuino para resultar atractivo. En uno de los puestos donde venden complementos y bisutería, por cierto con inspiración en los iconos celtas, unos turistas italianos realizaban ayer algunas compras. "Es curioso ver la recreación de lo que fue nuestro pasado. Ayer estuvimos en Itálica y hoy, paseando por el centro, nos encontramos que han cobrado vida sus personajes".

El carácter más típicamente romano lo adquiere en su decoración, con columnas romanas incluidas, y en la vestimenta y atrezzo de los mercaderes, así como en los espectáculos y pasacalles programados. Todo, en una ciudad que guarda reminiscencias de esa época y que deja en su nomenclátor calles como Trajano, Adriano o Teodosio. Una herencia que renace con la Centuria todas las Madrugadas; eso sí que es una legión imperial.

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