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Discapacidad y sociedad, un tándem real

  • La Asociación Tándem trabaja desde 1996 con discapacitados físicos en beneficio de su integración

Los bajos del Puente del Cachorro albergan un refugio. En una zona oscura y escondida, una luz de esperanza arropa a 14 jóvenes, todos ellos mayores de 30 años. Es su segundo hogar, un lugar donde no tienen que enfrentarse a ningún tipo de rechazo, donde todos son iguales y así se lo han enseñado sus cuidadores.

Desde 1996, la Asociación Tándem trabaja con discapacitados psíquicos. Fueron los padres de estas personas los que crearon la asociación ante la necesidad de integrar a sus hijos en la sociedad. "Nuestros hijos iban al Colegio de Educación Especial Pablo Montesinos, pero cuando cumplieron 21 años tuvieron que dejar el centro", explica José María Aguilar, tesorero de la Asociación Tándem. "No sabíamos que hacer con ellos, no podían estar en casa solos y debían seguir progresando". Así surgió Tándem y, con ella, los talleres de cerámica (incluidos en las actividades socioculturales desarrollados por el distrito Casco Antiguo). "Aquí aprenden a hacer manualidades de barro, por ejemplo, que luego se ponen a la venta, incluso tenemos encargos de regalitos para las bodas", anota José María Aguilar acompañado de la directora del centro, Rocío Gallardo. "Todo el dinero que se consigue se destina a excursiones, salidas al cine, meriendas o cualquier tipo de actividad lúdica que les beneficie".

Ayer por la mañana fue un día diferente con la presencia del concejal delegado del distrito Casco Antiguo, José Manuel García. "¿Qué hora es?", preguntaba constantemente Pili ataviada con su bata blanca personalizada. "Las once y media y no hemos desayunado", se quejaba ante tanto público. En la mesa de trabajo un tablero de madera indicaba su nombre. Sobre él, figuras de barro aún sin hornear. Luis, Macarena y Gema son algunos de sus compañeros, al igual que Jorge que 'invitaba' a todo los presentes a mancharse las manos y moldear el barro.

El síndrome de Down o la inmadurez cerebral hacen que la sociedad los vea diferentes, pero lo cierto es que ocupan el mismo espacio, se relacionan con las mismas personas y van a los mismos sitios que el resto de los ciudadanos. "Todos los lunes acuden a clases de natación en la piscina del Centro Deportivo Fundición", explica la subdirectora del distrito Casco Antiguo, Isabel Zarapico. "Allí, aunque tienen su propio carril, se relacionan con los bañistas, fomentando su integración y la de los demás ciudadanos, que acaban considerándolos como iguales, ya que utilizan los mismos servicios y espacios". Para Isabel no existe rechazo, sino "desconocimiento, la sociedad se siente incómoda porque no sabe cómo actuar".

Además de este taller de cerámica, el distrito Casco Antiguo ha puesto en marcha 68 talleres socioculturales en los que participan 1.876 personas. Muchos de ellos están enfocados a personas discapacitadas, mujeres víctimas de la violencia de género e inmigrantes.

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