Quince kilómetros de integración
La Federación Andaluza de Triatlón y Liberación organizan hoy un duatlón en la centro penitenciario Sevilla 1
Hace unos nueve años, el vizcaíno Jon Karro comenzó a sentir cierto malestar cuando estaba entrenándose para realizar la Transpirenaica, una travesía en bicicleta que recorre la cordillera que separa España de Francia. Tenía mucha sed y hambre, perdió más de diez kilos en una semana y experimentó problemas de visión. Fue en el Hospital de Galdakao, cerca de Bilbao, donde le diagnosticaron diabetes de tipo 1. Después de conocer que sufría esta enfermedad, que lo obliga a pincharse dosis de insulina tres veces al día, decidió añadir otros dos deportes a su afición por el ciclismo y empezó a entrenarse para el triatlón. Después fundó el equipo DT1, siglas de diabetes tipo 1, con el objetivo de ayudar a otros pacientes de la enfermedad que le cambió la vida. Sin embargo, además de la labor que realiza divulgando los beneficios del deporte para aquellos que sufren diabetes, Karro lleva varios años organizando iniciativas solidarias de diversa índole. Esto es lo que lo ha llevado a Andalucía, concretamente, al Centro Penitenciario Sevilla I, donde hoy se desarrollará el primer duatlón en una prisión andaluza y en la que participarán 38 internos. "Yo soy insulinodependiente y, en cierta manera, también estoy preso. Por eso quería hacer alguna actividad en una cárcel y espero que sea algo muy bonito", apunta Karro.
Para organizar este evento, el triatleta vasco ha contado con la colaboración de la Federación Provincial de Drogodependencias Liberación, una entidad que lleva 23 años trabajando en esta prisión, y la Federación Andaluza de Triatlón (Fatri), a la que pertenece la decena de deportistas profesionales que han querido participar en la carrera. Estos proceden de clubes como el Capa, de Alcalá de Guadaíra, y el Isbilya Sloppy Joe's, cuyos representantes acudieron ayer al acto de presentación. Karro ha sido el encargado de diseñar el apartado técnico del evento, que constará de dos partes de carrera -de cinco y tres kilómetros, respectivamente- con otra intermedia en mountain bike, de siete kilómetros.
Cuando, hace tres meses, los organizadores de la carrera acudieron al centro penitenciario, la acogida de los internos fue muy positiva. "Nos dijeron que al salón de actos solían acudir diez o veinte personas, pero aquel día se llenó", afirma José María Merchán, el presidente de la Federación Andaluza de Atletismo y encargado de programar los entrenamientos de los presos que participarán en el duatlón. "Les mandaba dar veinte vueltas al recinto y, aunque me parecía mucho, ellos estaban acostumbrados a hacerlo", cuenta Merchán, que explica que los internos también han realizado ejercicios de fuerza, como sentadillas o flexiones. Además, el presidente de la federación también ha realizado un seguimiento a los reclusos con necesidades especiales: "Hay algunos que tienen problemas de drogas desde hace mucho tiempo y su entrenamiento ha sido paulatino. Otros lo han intentado dejar y los hemos ayudado a no desanimarse".
Tanto José María Merchán como Jon Karro destacan que muchos de los internos no creían que fuera a celebrarse la carrera. "Se van a sorprender cuando vean el arco de meta, los boxes, las bicicletas y a los deportistas que van a ir allí a competir con ellos", señala Merchán, que se muestra orgulloso por la participación de la entidad que preside y por la implicación de los clubes. Sin embargo, estos dos deportistas coinciden en asegurar que sin la labor de Liberación el evento no podría haberse llevado a cabo. "Mi experiencia profesional no procede de los despachos, sino que yo siempre he preferido estar en territorio comanche", afirma Lola Fuentes, vicepresidenta de la Federación Andaluza Enlace y una de las personas que más se ha involucrado en la organización de este duatlón solidario. "Los presos son parte de un colectivo que genera mucho rechazo social y este proyecto es una de las mejores formas de ayudarlos", cuenta esta abogada de profesión, que alaba las facilidades otorgadas por la funcionaria que se encarga de las actividades en Sevilla I. Por su parte, Belén Flores, coordinadora del Servicio Jurídico y Penitenciario de la provincia de Sevilla, hace referencia a que, a pesar de que el proyecto ha llegado a buen puerto, existe cierta dificultad cuando se quiere hacer un acto de este calado en un centro penitenciario. "Hay que tener el aval de una entidad que trabaje dentro de las prisiones".
La intención de todos los organizadores es que la iniciativa vuelva a repetirse, ya sea en la cárcel Sevilla I o en cualquiera de los centros penitenciarios de la provincia donde Liberación trabaja e, incluso, llevarlo a otras zonas de Andalucía. "Los de arriba tienen que ver que el deporte es una forma de integrar en la sociedad a las personas que están en las prisiones", afirma Jon Karro, haciendo referencia a la labor última de este proyecto, que no es otra que ayudar a reinsertarse a los internos, que después de salir de las cárceles suelen estar en riesgo de exclusión social.
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