De un trabajo de clase a una facturación millonaria

Juan Romero de Terry y Willy Vázquez, alumnos del colegio Claret, han convertido en ocho años a Hello Monday en una popular agencia de comunicación

Juan Romero de Terry y Willy Vázquez, los dos creadores de Hello Monday en 2013.
Juan Romero de Terry y Willy Vázquez, los dos creadores de Hello Monday en 2013. / M. G.
Álvaro Ochoa

29 de noviembre 2021 - 06:00

"Teníamos una asignatura de nuevas tecnologías en la que nos pidieron crear un perfil en redes sociales y hacerlo crecer". Esa fue la primera piedra del proyecto de Hello Monday, surgido en Twitter en 2013. Ocho años después, y a pesar de la pandemia, han facturado más de un millón y medio de euros como agencia de comunicación e intermediarios entre las marcas y los influencers. El camino hasta alcanzar esa cota ha sido sumar seguidor a seguidor hasta superar los 200.000 y hacer que sus clientes aumenten en un millón sus comunidades.

"Empezamos mezclando noticias y humor los lunes, de ahí el nombre", cuentan Juan Romero de Terry y Willy Vázquez, los dos jóvenes, 27 y 33 años respectivamente, que están detrás de este caso de éxito empresarial nacido en las aulas del colegio Claret cuando las redes sociales no eran la industria que ahora parece haber invadido todas las facetas de la vida diaria de millones de personas. Ellos son los primeros que fueron sorprendidos por el éxito de Hello Monday, teniendo que abandonar sus planes profesionales para dedicarse en cuerpo y alma a esta agencia de comunicación que ya abarca varios terrenos y que en la pandemia tuvo que reinventarse. "Nos tuvimos que quedar en casa sin poder movernos ni organizar eventos, así que desde casa empezamos a poner en contacto a las marcas con los influencers", explican este par de jóvenes que dan trabajo a 12 personas y tienen su sede en el barrio de Nervión. "Hay gente que cree que somos de Madrid o Barcelona", cuentan rememorando las muchas anécdotas que acumulan en estos intensos años de crecimiento para ellos. No obstante, su punto de inflexión fue en 2017, cuando comenzaron a rentabilizar su trabajo gracias a la llegada en cascada de clientes a partir de "una campaña con una marca de chupitos".

A partir de ese momento, sus azafatas fueron habituales en fiestas y eventos por toda España y su presencia en redes sociales masiva. Algo que les llevó a, por ejemplo, formar parte de los premios MTV que se celebraron en Sevilla en 2019. Un cénit que precedió a marzo de 2020, segundo punto de inflexión obligado por la aparición del coronavirus. "Nos tuvimos que convertir en agencia de influencers", comentan repasando su ya larga lista de caras conocidas con las que trabajan: Borja Iglesias, Paquito Navarro, Josep Pedrerol, Carlos Sadness o el concursante de Pasapalabra Pablo Díaz. Uno de sus méritos para lograrlo en "anticiparse al momento mediático". Es decir, prever cuando algo se va a convertir en tendencia. Estar pegados a la actualidad es fundamental para mantener su línea ascendente, que les ha llevado a adentrarse en el mercado portugués. En el país vecino ya suman más de medio centenar de campañas y colaboran con una de sus influencers más potentes: Magui Corceiro. Y dan un dato que refleja la tendencia comunicacional que respiran: "Antes de la pandemia era 70% clientes presenciales y 30% virtuales y ahora es 10% presenciales y 90% virtuales".

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