el resto del tintero

Andalucía, primer examen de Rajoy

  • El presidente del Gobierno comienza por Córdoba su campaña del sur, con la que quiere conjurar cualquier parecido con el efecto Albiol en Cataluña

El presidente del PP, Mariano Rajoy, mira al líder del PP-A, Juanma Moreno, en la clausura de un acto de los populares de Sevilla celebrado hace dos semanas. El presidente del PP, Mariano Rajoy, mira al líder del PP-A, Juanma Moreno, en la clausura de un acto de los populares de Sevilla celebrado hace dos semanas.

El presidente del PP, Mariano Rajoy, mira al líder del PP-A, Juanma Moreno, en la clausura de un acto de los populares de Sevilla celebrado hace dos semanas. / josé manuel vidal / efe

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Mariano Rajoy baja esta mañana hasta Córdoba. Participa en un acto que tendrá como objetivo frenar la proposición de Podemos, apoyada por el PSOE, que quiere tumbar la prisión permanente revisable, uno de esos asuntos que llevan más carga mediática que real: tanto para detractores como para defensores, lo cierto es que en dos años de vigencia sólo se ha aplicado una vez, en el caso de un parricida que descuartizó a sus dos hijas. El PP lleva el viento de su lado en este asunto, y Ciudadanos, la gran marca a batir para los populares, aún no sabe cómo actuar ante la reforma del partido de Pablo Iglesias. Rajoy volverá en unas semanas a Andalucía, en esa ocasión a Málaga, para cuando el alcalde Francisco de la Torre ya haya decidido si volverá a presentarse a las elecciones municipales. Y ya a finales de marzo, el PP celebrará una convención nacional en Sevilla, el punto que marcará el inicio de un nuevo ciclo electoral en España. Los primeros comicios serán los andaluces, y el PP lo ha marcado como su gran objetivo electoral de 2018.

A partir del verano, Susana Díaz podría disolver el Parlamento y convocar unas elecciones en las que España medirá la temperatura de una batalla que enfrentará a los dos grandes partidos con Ciudadanos y Podemos. Y es que si algo ha conseguido Albert Rivera, el líder de los naranjas, es la cuadratura del círculo: unir a Pedro Sánchez y Mariano Rajoy. No es casualidad que, ante este movimiento, Pablo Iglesias y Albert Rivera se hayan vuelto a reconciliar. El pasado miércoles hablaron por teléfono y la próxima semana se reunirán para abordar la reforma electoral. Pedro Sánchez no pudo ser presidente del Gobierno porque Pablo Iglesias no aceptaba colaborar en ningún Ejecutivo con Ciudadanos, y ésta negativa es la que impide que Inés Arrimadas tenga una mínima base para acceder a la presidencia de la Generalitat. Pero ambos líderes comienzan a intuir que PP y PSOE les han declarado enemigos. Rivera es un competidor para ambos, en especial para Mariano Rajoy. A Iglesias le dan por amortizado.

Mariano Rajoy conoce bien Andalucía. Casi nada de esta comunidad le es ajeno, sabe cómo está su partido en la región y es el responsable del nombramiento de Juanma Moreno como líder de la formación. Entre las opiniones de Soraya Sáenz de Santamaría y la de María Dolores de Cospedal, el presidente del Gobierno prefirió la de la primera, escogió al malagueño, que entonces era secretario de Estado, y la ministra de Defensa compensó la derrota de los suyos con el hueco que se le hizo en el Ministerio del Interior. Juan Ignacio Zoido y José Antonio Alonso, que era su candidato, ocupan puestos en el edificio de la Castellana, acumulando más errores que aciertos, aunque el ex alcalde de Córdoba no peca de los excesos mediáticos del ex alcalde de Sevilla, más dado a las exposiciones gratuitas.

A Juanma Moreno no le salieron bien las primeras elecciones frente a Susana Díaz, pero las próximas se le presentan peor. Corren sondeos apócrifos que sólo le dan 25 escaños. Ciudadanos vuelve a colocarse en algunas encuestas nacionales por delante de los populares, y en Andalucía el PP puede sufrir una desagradable sangría a pesar de que la formación naranja en la comunidad no ha pegado como en Madrid o Cataluña. No está claro que Juan Marín vuelva a ser el candidato, ya que los naranjas lo eligen en unas primarias. Por eso, Rajoy va a volcarse en Andalucía. Necesita que el PP siga siendo la segunda fuerza, con opciones de adelantar al PSOE, como ya ocurrió en las últimas elecciones generales en la comunidad.

Desde meses antes de la primera victoria de Rajoy en 2011, el PP andaluz se colocó en disposición de ganar al PSOE en Andalucía. Lo hizo varias veces en distintos comicios, aunque el relevo de Griñán por Susana Díaz esfumó la posible alternancia en San Telmo. Sin embargo, Rajoy volvió a ganar las generales en la comunidad en las citas consecutivas de 2015 y 2016. Andalucía ha dejado de ser un territorio refractario para los populares, pero a las deficiencias de Juanma Moreno para convertirse en un líder mayoritario se une la pujanza de Ciudadanos, más débil, eso sí, en la comunidad que en otros territorios.

Ciudadanos es, hasta ahora, un partido al que le funcionan muy bien los sondeos, pero que no es capaz de rematar en la realidad. Esto ha venido siendo así hasta las elecciones catalanas, cuando la jerezana Inés Arrimadas venció a los independentistas y dejó al PP de Albiol sin grupo parlamentario. Cuatro escaños. Buena parte del descontento del PP con Ciudadanos proviene de la negativa de Arrimadas a cederle un diputado en la Cámara y que puedan funcionar como grupo parlamentario. Sin esta figura, para la que se necesitan cinco escaños, los populares no entrarán en las comisiones. Las malas relaciones entre Rajoy y Rivera se han hecho más evidentes después de que se supiese que el Gobierno no informó a Ciudadanos del recurso ante el Constitucional contra la sesión de investidura de Puigdemont. Pedro Sánchez, que ha visitado en varias ocasiones Moncloa, sí fue avisado. Mantiene un contacto permanente con Rajoy en el asunto catalán.

En el PSOE andaluz no temen demasiado a las próximas elecciones. Son conscientes de que Ciudadanos les puede arañar algún escaño, pero esperan compensarlo con la caída de Podemos e Izquierda Unida. E, incluso, el descenso previsto del PP puede darle alguna sorpresa positiva en aquellas provincias donde sea mayoritario.

Sin embargo, lo que opinan en el PP es que la situación de la opinión pública en España es muy cambiante. No hay posiciones electorales fijas en estos momentos, de ahí que se entienda que hay tiempo para mejorar el resultado. A lo que no parece dispuesto a Rajoy es a cosechar otro rotundo fracaso como en Cataluña, donde él mismo se tuvo que fajar en los últimos días ante la inconsistencia del candidato Albiol.

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