Desarticulada una banda que distribuyó 250.000 artículos falsos en 2012

  • Medio centenar de miembros de la red, dedicada a falsificar ropa deportiva de marca y perfumes, han sido detenidos

La operación Walking de la Guardia Civil puso ayer fin en las provincias de Sevilla y Cádiz a una de las mayores redes dedicadas al negocio de falsificación, distribución y venta de artículos de conocidas marcas comerciales, en especial ropa deportiva y perfumes. Medio centenar de personas fueron detenidas por los agentes y otras 21 han sido imputadas por delitos contra la propiedad industrial e intelectual.

En la operación, la Guardia Civil se ha incautado de mercancía falsa por valor de 2.184.000 euros y 20.000 euros en metálico. La organización fraudulenta -con tentáculos en las provincias de Badajoz y Orense- contaba con una flota de 16 vehículos para la distribución de los artículos.

La Guardia Civil puso en marcha la operación Walking cuando varias personas procedentes del Magreb y del África subsahariana fueron descubiertas vendiendo productos falsificados de conocidas marcas comerciales. Las épocas elegidas por los jefes de la red para hacer circular estos productos eran el verano y la navidad, y las zonas preferidas algunos de los enclaves más turísticos de la costa gaditana, como la propia capital y las localidades de Chiclana, Rota y Sanlúcar.

Los vendedores habían sido captados por un grupo organizado para la distribución del género falsificado que era aceptado por los magrebíes y subsaharianos a cambio de pequeñas cantidades por las ventas. El grueso de los beneficios iba a parar a la organización, que poseía garajes y naves de la provincia de Sevilla en los que se almacenaban los artículos. En estos locales, donde se produjo la detención de los principales distribuidores, los agentes encontraron miles de prendas.

En las provincias de Badajoz y Orense fueron localizados y detenidos otros tres distribuidores. En el registro de sus domicilios la Guardia Civil requisó más de 10.000 artículos por valor de más de 700.000 euros. Se trataba de los responsables del envío de más de 250.000 artículos falsificados a distintos puntos del país durante 2012. Para la distribución de la mercancía utilizaban empresas de paquetería y posteriormente en las diferentes provincias se encargaban de su venta otros distribuidores a menor escala que también obtenían beneficios.

La organización utilizaba un complejo sistema de ingeniería financiera, mediante el uso de testaferros y sociedades interpuestas, que le permitía incluir en el circuito legal los pingües beneficios obtenidos por su actividad, utilizados para el crimen organizado según consta en los sistemas de alerta de la Europol.

Esta actividad ilícita perjudica a un gran número de trabajadores y propietarios de medianos y pequeños establecimientos que tienen a la venta este tipo de artículos, que son los más falsificados habitualmente por ser los más demandados.

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