Gibraltar licita las obras para tratar sus aguas residuales

  • El Peñón cumplirá la legislación europea 22 años después de su entrada en vigor

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La planta de tratamiento de aguas residuales de Gibraltar estará operativa, si los plazos se cumplen, 22 años después de lo previsto. La pasada semana, el Peñón adjudicó el contrato de las obras para construir la depuradora, con lo que el Ejecutivo de Picardo dará cumplimiento a una directiva europea y a una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea, que obliga a la colonia a depurar sus aguas desde 1998.

Según la legislación de la UE sobre el tratamiento de las aguas residuales urbanas, las aglomeraciones de más de 10.000 habitantes tenían que disponer de sistemas de recogida y tratamiento de sus aguas residuales en 1998. Gibraltar bombea sus aguas residuales al mar en la zona de Punta Europa, lo que supone una violación de la legislación al respecto de la Unión Europea, que dicta que estos vertidos deben ser tratados antes de arrojarlos al océano para evitar la contaminación.

La Directiva 91/271 requiere que se realice un tratamiento eficaz en todas las aglomeraciones importantes y un tratamiento adicional para aquellos vertidos realizados en zonas sensibles. Gibraltar la incumple, según reconoció el Reino Unido durante el proceso judicial que culminó en mayo de 2017. La Comisión Europea acusó a Gibraltar de verter sus aguas sucias en "aguas dulces y estuarios" y fueron los representantes británicos los que lo negaron para reconocer que lo hace directamente en el mar, concretamente en la zona de Punta Europa, en una zona en la que confluyen dos Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) integrados en la Red Natura 2000.

El Reino Unido, a raíz de un dictamen motivado, afirmó en octubre de 2014 que la planta de Gibraltar estaría finalizada a finales de 2016. Luego aplazó esta fecha un año y en 2017 dijo que la iba a tener operativa en 2018. Finalmente la adjudicación se hizo en 2018 para que esté en funcionamiento en 2020.

La inversión de Gibraltar para dotar al Peñón de una estación de tratamiento de aguas residuales está valorada en unos 22 millones de libras. La adjudicataria es una unión empresarial formada entre NWG Commercial Services Limited (Northumbrian Water) y Modern Water. Esta última empresa se encargará de la parte de diseño y construcción. Una vez finalizada esta fase del proyecto, Northumbrian Water se encargará de operar la planta durante 20 años mediante un subcontrato con AquaGib.

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