3.000 años de historia en el olivar

  • Cuatro escenarios en dos provincias para mirar hacia el futuro

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Dos años de trabajo para llenar de contenido monotemático cuatro sedes. En la provincia de Jaén, su capital, Úbeda y Baeza, y en la vecina Córdoba, Baena. Este ha sido el cometido de la Fundación El Legado Andalusí, encargada de dar forma a Tierras del Olivo y los cuatro capítulos que la componen, un reto que según la gerente de la institución, Inmaculada López, no ha sido fácil. "Condensar 3.000 años de historia y mirar al futuro, pasando por el desarrollo actual de un cultivo no es una tarea sencilla y más si se quieren abordar distintos enfoques y dotar de contenidos vivos", explica, recordando que la exhibición de piezas arqueológicas, documentos históricos y paneles informativos se acompaña de actividades paralelas como muestras gastronómicas y encuentros de negocio, que tendrán como protagonistas a un país invitado cada semana.

La visión más comercial estará radicada en Jaén. Bajo el título El olivo... presente y futuro, se ofrece un recorrido por dos rutas: una analítica sobre el mercado mundial del aceite y otra que aborda la evolución agrotecnológica del mundo del olivar.

La primera esconde, tras bloques que simulan un bosque de olivos, una serie de paneles que resumen la geografía mundial del olivo con un paseo por cada país -desde Australia y Estados Unidos a México, Chile, Argentina, Arabia Saudí, Líbano, Argelia, Croacia, Israel, Marruecos, Libia o Grecia- no deteniéndose sólo en el aceite y la aceituna de mesa, sino también en cremas, jabones y piezas de artesanía salidas del tronco de estos árboles centenarios. En el apartado español, los paneles se centran en algunas de la treintena de denominaciones de origen existentes.

El segundo recorrido es un compendio de las modalidades de aceitunas, tierras, técnicas de cultivo, regadío y recolección, desde el primer documento histórico del que se tiene constancia, del gaditano Lucius Columela, a los de Plinio o las últimas revistas científicas.

El legado histórico del aceite se condensará en las dos capitales renacentistas jiennenses, Úbeda y Baeza, centrándose una en El olivo en la atigüedad clásica, y la otra De la Edad Media al Siglo XX, en las que tendrán cabida piezas arqueológicas, como una jarra de Mesopotamia, una cantimplora del siglo X procedente de Grecia, un tratado de agronomía cedido por un museo de Florencia o un ánfora púnica, obras de Sorolla y Zabaleta, y Picasso.

El esfuerzo de la Fundación se verá compensado si, tal y como está previsto, 200.000 visitantes se acercan a cualquiera de las muestras.

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