De concejales que decían "sí, señor Gil"

"El señor Jesús", "Jesús Gil", "el alcalde" manejaba en exclusiva el Ayuntamiento de Marbella y sus 31 sociedades municipales. Sus subordinados los concejales no sabían de cuentas, firmaban al "sí señor" y cobraban como autónomos. Así funcionaba el Consistorio marbellí en tiempos de Jesús Gil si se cree al pie de la letra la versión que estos días han ido dando los ediles imputados en el caso Saqueo II, un auténtico expolio de 74 millones de euros a las arcas municipales entre 1994 y 2001, bajo el gobierno del Grupo Liberal Independiente (GIL).

Primeros tenientes de alcaldes como Julián Muñoz, concejales recién licenciados bajo las alas de un padre gerente de una empresa municipal y ediles de Hacienda que no sabían contabilidad son algunos de los ejemplos de los integrantes de las listas del GIL, un partido que, todos coinciden, planteaba un proyecto "ilusionante" para Marbella.

Jesús Gil prometió en 1991 cambiar la cara a este territorio de la Costa del Sol para atraer turismo y reclutó, de despachos, restaurantes, vía postal y de entre sus conocidos, a una treintena de personas a las que, aparentemente, controlaba día y noche. "Era horroroso, llamaba a todas horas y no le valía un "no sé" como respuesta", afirmaba al tribunal uno de los 34 acusados, gerente, como muchos, de una de las 31 empresas municipales montadas para, según el fiscal, desviar fondos.

El fallecido Gil les dijo, aseguran, que con estas empresas tramitar el cambio de ciudad era más "ágil", pero las acusaciones sospechan que en realidad funcionaron como coladero de dinero y tapadera de chanchullos. Tejemanejes que incluyeron a la farándula marbellí y al mundo futbolístico.

Sólo dos de los ediles interrogados hasta ahora han reconocido que se olían irregularidades, pero todos se han escudado en que Gil hacía y deshacía a su aire en el Consistorio y no se le llevaba la contraria "ni muerto". Algunos se confiesan arrepentidos: "Firmé mi sentencia de muerte", "Así me ha ido", se lamentan los concejales "florero" ante la sección tercera de la Audiencia Nacional.

Aún quedan por declarar Roca y otros asiduos del banquillo como la ex alcaldesa Marisol Yagüe, en otro de los macrojuicios en los que se intenta dilucidar cómo Marbella llegó a convertirse durante unos años en la capital española de la corrupción.

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