La quita de la deuda que compensa fiestas pasadas

  • Andalucía coincide con Galicia y Madrid en que la eliminación de parte de lo debido al Estado beneficiaría a comunidades que se relajaron en la gestión

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La quita de la deuda que compensa fiestas pasadas

La legislatura ha entrado en punto muerto, ni hay Presupuesto para 2018 ni, posiblemente, para 2019. Y es casi seguro que tampoco habrá nuevo modelo de negociación. Mariano Rajoy ha frenado un intento del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, de solucionar el problema de las autonomías de un modo particular: mediante una quita de la deuda que tienen contraída con el Estado, a través el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA). Era una opción, puesto que el sistema necesita más dinero, una solución podría pasar por eliminar una parte de la deuda, lo que tendría un coste muy bajo para el Gobierno, ya que al fin y al cabo, bajo un título u otro, es un dinero que España en su conjunto adeuda a otras instituciones. La orden de Rajoy a Montoro es que, antes de comenzar a negociar con las comunidades, se ponga de acuerdo con las del PP. Ni Galicia ni Madrid ni Castilla y León quieren oír más hablar de esta fórmula, a la que también se opone Andalucía, aunque lo haga en voz baja.

La evolución de la deuda de las comunidades con el Estado refleja la insuficiente financiación que los territorios tuvieron durante la crisis para seguir prestando los servicios esenciales a sus ciudadanos. Eso es cierto, pero también refleja la inconsciencia, cuando no negligencia, de algunos gobiernos autonómicos, en especial el catalán y el valenciano en tiempos de Artur Mas y Francisco Camps. El año 2007 marca el inicio del procés, cuando Mas decidió apuntarse al independentismo si no conseguía un trato fiscal de parte del Estado. En sólo tres años, Cataluña dobló su deuda con el Estado, pasó de los 15.000 millones de euros a los 35.000 millones de euro. Mas gastó sin control y el Gobierno central le dejó cuanto deseaba para no llevar a la comunidad a la falta absoluta de liquidez. Lo mismo ocurrió con Valencia. Con una población mucho menor, esta autonomía ha necesitado ya 35.827 millones de euros del FLA, 11.000 millones de euros más que Andalucía. Su deuda equivale al 41% del PIB, la mayor en porcentajes de todo el país.

Quizás por ese inmenso volumen, la comunidad valenciana necesitará un tratamiento especial, porque aunque mejore su financiación, es muy complicado quitarse de encima esa lápida. La otra comunidad con graves problemas es Baleares, cuyo ratio alcanza el 31% del PIB.

Andalucía considera que su gestión en los tiempos de baja recaudación fue la correcta, se hizo frente como se pudo al descenso de los ingresos, se tiró de la deuda estatal, pero de un modo controlado. Un 21,9% del PIB en total, de los que 24.263 millones corresponde al FLA. La deuda por andaluz es de 4.002 euros, mientras que la de un valenciano es de 9.000 euros y un catalán, la de 10.307 euros. El Gobierno andaluz entiende que la quita de la deuda supondría santificar las malas prácticas, pero además no solventaría su problema, que es de insuficiencia de la financiación. Todo lo que no sea mejorar sus ingresos de un modo estable no se considera bueno.

En la Hacienda andaluza, algunos de sus anteriores responsables definieron esta gracia a los deudores como el efecto Alavés, en relación al equipo vitoriano. El Gobierno prohibió un endeudamiento a los clubes de Primera que todos, a excepción del Alavés, se saltaron: ficharon buenos jugadores, pagaron a los mejores y la pelota siguió corriendo. Después, como suele ocurrir, se perdonó la falta, y el cumplidor, el equipo vasco, bajó a Segunda, no pudo competir con los otros.

Los presidentes gallego y castellano-leonés, Alberto Núñez Feijóo y Juan Vicente Herrera, han llevado la voz en la oposición a la quita de la deuda. Aunque Montoro ha aceptado las órdenes de Rajoy, horas después de que se reuniese con los presidentes en la sede de Génova el pasado lunes, dijo a la Cope que no habría quita, pero sí reestructuración. Parece que tampoco eso, aunque lo probable es que ni siquiera haya un nuevo modelo de financiación.

Tanto en Valencia como en Baleares, sus titulares de Hacienda han protestado por la decisión del PP y del Gobierno de Rajoy, desean la quita; es más, es verdad que la necesitan de un modo u otro. En Cataluña, perdida en sus asuntos internos, no hay nadie que conteste. Ni que se preocupe.

El compromiso que Montoro ha adquirido con los presidentes autonómicos del PP es que, en breve, les presentará un nuevo modelo de financiación. Antes de hablar con otros partidos, se lo presentará a los suyos. La Junta de Andalucía calcula que el sistema necesita de, al menos, 16.000 millones de euros adicionales que, en su opinión, deberían pasar por una mayor participación de las autonomías en los ingresos del Estado. En concreto, solicita que la participación en el IVA pase del 50% actual al 75%.

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