Un testigo sorprendió a un etarra con la bolsa en la que se hallaron detonadores

  • Manipulaba en una cantera de Torremolinos la mochila recuperada por la Policía, en la que había huellas dactilares, una pistola robada en Francia, temporizadores y un manual en euskera para fabricar bombas

La Policía Nacional cuenta con el testimonio de un ciudadano que, horas antes del atentado de la medianoche de ayer en la playa de El Saltillo de Torremolinos, vio el rostro de un presunto etarra que manipulaba una mochila en la cantera de esta localidad y en la que se ocultaban una pistola, cargadores y detonadores. Los datos aportados por esta persona pueden ser vitales para identificar al terrorista, ya que se supone que fue él quien colocó el artefacto que detonó después, a lo que hay que añadir las huellas dactilares que descubrieron los agentes y las características del coche en el que huyó al verse descubierto.

Fuentes de la lucha antiterrorista manifestaron que desde la tarde del lunes estaba activado un dispositivo de búsqueda para localizar a este hombre después de recibir una llamada que disipó cualquier duda sobre la intención de ETA de atentar a corto plazo en la provincia.

La secuencia de los hechos se inicia cuando un ciudadano caminaba por la zona de la cantera y el vertedero de Torremolinos y se encontró una mochila cerrada que daba la impresión que contenía algo. El hombre, del que trascendió que podía ser chatarrero, la abrió y observó que en el interior había varias pistolas, cargadores y lo que parecían temporizadores.

Trató de ponerse en contacto con la Policía, pero le fue imposible, algo que se achacó a una falta de cobertura, por lo que decidió bajar hasta un punto en el que pudiese contactar. Cuando lo hizo, indicó con exactitud el punto donde estaba la mochila y regresó hasta el mismo para esperar a los agentes.

Cuando se aproximaba al lugar observó que había un joven de unos 35 años manipulándola, por lo que se detuvo. El individuo se percató de su presencia, lo miró, se puso unas gafas de sol, cogió una pistola y otros objetos y se fue.

El testigo relató que creyó ver al hombre subirse en un coche de la marca alfa Romeo de color oscuro. Mientras los Tedax y los agentes de la Policía Científica inspeccionaban la mochila, las características del vehículo y del joven se transmitieron entre todos los cuerpos de seguridad y se intensificó la búsqueda de ambos.

La explosión de un artefacto a las 00:20 en el Paseo Marítimo de Torremolinos terminó por conectar ambos sucesos.

La actuación de este ciudadano puede ser fundamental para el desarrollo del caso, pues la recuperación de la mochila ha sido un paso de gigante para la investigación. Las citadas fuentes señalaron que los especialistas de la Policía Científica habría hallado huellas dactilares que se podrán cotejar en las bases de datos. No obstante, la probabilidad de que el sospechoso sea un liberado de la banda terrorista dificultaría el cotejo.

La bolsa escondía una pistola -robada por la banda en Francia-, dos cargadores con munición 9 milímetros Parabellum, dos pilas de petaca, un temporizador, un reloj-detonador y una riñonera negra, en la que se piensa que podría haber servido para ocultar un artefacto, como el detonado la madrugada de ayer. Otras fuentes señalaron que había restos de explosivo que inmediatamente se enviaron a Madrid para su análisis y que determinarán su tipología, pues las últimas informaciones apuntan a la utilización de una nueva sustancia. Éste es otro frente básico de la investigación. La bomba contenía menos un kilogramo de "un alto explosivo" y estaba oculta en un recipiente que había sido enterrado.

Las citadas fuentes apuntaron que también se encontró un carné militar sin fotografía y un papel con anotaciones en euskera sobre la manipulación de explosivos, que ha aportado gran información sobre el modus operandi que iban a emplear los terroristas.

La deflagración se produjo sobre las 00:20 en la desembocadura del arroyo del Saltillo, que separa Torremolinos y Benalmádena. La bomba, colocada bajo un puente peatonal, que no resultó afectado por la onda expansiva, causó aturdimiento a un joven de unos 14 años que estaba acompañado por sus padres y que fue atendido por los servicios de emergencia.

Fuentes de la Subdelegación del Gobierno señalaron que no hubo aviso previo de la colocación del artefacto, que provocó un agujero de casi un metro de diámetro y unos 30 centímetros de profundidad. En el momento de la explosión había numerosas personas en el paseo marítimo, pero no se registraron víctimas ni daños materiales. La detonación causó sobresalto en gran número de turistas alojados en hoteles próximos al paseo marítimo. Aunque no fue necesario desalojarlos, en el hotel Aloha, próximo al lugar, no se permitió la salida a los que estaban en su interior, ni la entrada a los que estaban fuera.

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado llevan a cabo un dispositivo para intentar localizar a los autores y mantienen abiertas todas las investigaciones.

A la zona de la explosión se desplazaron, entre otros, los alcaldes de Torremolinos y Benalmádena, Pedro Fernández Montes y Javier Carnero; la delegada del Gobierno andaluz, María Gámez, y el subdelegado del Gobierno en funciones, Fernando Valverde.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios