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¿Iconos o monigotes?
¿Iconos o monigotes?
El Consejo Consultivo del Colegio de Arquitectos ataca con dureza a los tres grandes proyectos de la ciudad
Luis Sánchez-Moliní | Actualizado 22.02.2011 - 05:03Los proyectos Metropol Parasol, la Torre Cajasol y la Biblioteca Universitaria del Prado están llamados a ser, en teoría, los tres nuevos iconos de la Sevilla del arranque del siglo XXI, una huella que mostrará a las generaciones venideras cuál era la sensibilidad y cuáles los anhelos de los tiempos contemporáneos. Sin embargo, los tres edificios diseñados por el alemán Jürgen Mayer, el norteamericano César Pelli y la británica Zaha Hadid no terminan de conectar con la ciudadanía y, lo que puede ser más preocupante, con los arquitectos de la ciudad, a los que se les supone una mentalidad más abierta a la innovación arquitectónica. Por si había alguna duda de este rechazo, el acto de constitución del Consejo Consultivo del Colegio de Arquitectos de Sevilla (COAS) se convirtió ayer en una auténtica enmienda a la totalidad a los tres nuevos edificios que definen la modernidad sevillana.
Menos José Antonio Carbajal, que no acudió al acto de constitución, el resto de los miembros del Consejo (Rafael Manzano, Fernando Mendoza, Antonio Sáseta y Gabriel Verd) no ahorraron descalificaciones y reflexiones contra los tres grandes proyectos arquitectónicos de la era Monteseirín. El mismo decano del COAS, Ángel Díaz del Río, sintonizó con sus asesores y resumió la situación: "Sevilla no necesita más iconos, porque ya los tiene y son los que viene buscando la gente". Tan preocupado se mostró el decano que anunció la creación de unas jornadas de arquitectos para "recuperar la sensatez". En este sentido, Mendoza dejó claro que "Sevilla no necesita más iconos que la convertirían en una ciudad americana de quinta más, con su torre y su centro comercial. Puede que Valencia y Bilbao necesitasen iconos, pero Sevilla no".
Para los miembros del Consejo se ha confundido la modernidad con el "espectáculo", "el negocio" o, incluso, "la avaricia", como señaló el original y desmitificador teórico de la Arquitectura Antonio Sáseta, quien no dudó en asegurar que "si seguimos así, vamos a la destrucción y la ruina". La clave, según Mendoza, estaría en esa obsesión que han tenido los alcaldes de las ciudades españolas en los grandes proyectos arquitectónicos, en la llamada arquitectura del espectáculo. "Es un error apostar por lo impactante porque sí: hay que optar por lo bueno".
Según los miembros de la Comisión, las setas son "como naves extraterrestres que han aterrizado en una ciudad que tiene una arquitectura y un urbanismo únicos" (Gabriel Verd); la Biblioteca del Prado es "sólo pladur" (Sáseta), "estrafalaria" (Manzano) y supone un "misil contra el PGOU" (Mendoza); y la Torre Cajasol un edificio "ilegal" (Mendoza). Los calificativos para los proyectos, como se ve, no fueron precisamente los más cariñosos. Cada vez que alguno de los consejeros arremetía contra uno de los edificios, el resto o asentía o no mostraba ninguna disconformidad.
La pregunta que le surgió a Rafael Manzano fue: "¿Todo esto es reformable?, ¿qué podría hacer un alcalde sensato?", dijo en un guiño a las próximas elecciones municipales. El decano insistió: "¿Qué se puede hacer ante estos hechos consumados?"
"Hay que intentar dar un giro, entender la modernidad como colaboración con la ciudad histórica y no como confrontación con ella", reflexionó Fernando Mendoza, famoso por su ejemplar restauración del Salvador y que está actualmente interviniendo en la Iglesia de San Luis.
Mendoza hizo especial hincapié en la "ilegalidad" de los tres proyectos de Mayer, Pelli y Hadid. "En los tres, la legalidad ha brillado por su ausencia: la Biblioteca del Prado incumple el PGOU al construirse en una zona verde; las setas son un claro atentado contra la Ley del Patrimonio española y andaluza; y es imposible, por poner un ejemplo, que la Torre Pelli cree los aparcamientos a los que le obligaría el PGOU. El Ayuntamiento permite proyectos ilegales y, encima, se ríe".
Parte de este mal se debe, según Manzano, a la manía de los ayuntamientos ha "recurrir a los ocho arquitectos de siempre, como si no hubiesen más en la humanidad".
El único tema del día que se salió de este debate fue el introducido por Fernando Mendoza: la necesidad de salvar el patrimonio industrial, gravemente amenazado en los últimos tiempos.
Menos José Antonio Carbajal, que no acudió al acto de constitución, el resto de los miembros del Consejo (Rafael Manzano, Fernando Mendoza, Antonio Sáseta y Gabriel Verd) no ahorraron descalificaciones y reflexiones contra los tres grandes proyectos arquitectónicos de la era Monteseirín. El mismo decano del COAS, Ángel Díaz del Río, sintonizó con sus asesores y resumió la situación: "Sevilla no necesita más iconos, porque ya los tiene y son los que viene buscando la gente". Tan preocupado se mostró el decano que anunció la creación de unas jornadas de arquitectos para "recuperar la sensatez". En este sentido, Mendoza dejó claro que "Sevilla no necesita más iconos que la convertirían en una ciudad americana de quinta más, con su torre y su centro comercial. Puede que Valencia y Bilbao necesitasen iconos, pero Sevilla no".
Para los miembros del Consejo se ha confundido la modernidad con el "espectáculo", "el negocio" o, incluso, "la avaricia", como señaló el original y desmitificador teórico de la Arquitectura Antonio Sáseta, quien no dudó en asegurar que "si seguimos así, vamos a la destrucción y la ruina". La clave, según Mendoza, estaría en esa obsesión que han tenido los alcaldes de las ciudades españolas en los grandes proyectos arquitectónicos, en la llamada arquitectura del espectáculo. "Es un error apostar por lo impactante porque sí: hay que optar por lo bueno".
Según los miembros de la Comisión, las setas son "como naves extraterrestres que han aterrizado en una ciudad que tiene una arquitectura y un urbanismo únicos" (Gabriel Verd); la Biblioteca del Prado es "sólo pladur" (Sáseta), "estrafalaria" (Manzano) y supone un "misil contra el PGOU" (Mendoza); y la Torre Cajasol un edificio "ilegal" (Mendoza). Los calificativos para los proyectos, como se ve, no fueron precisamente los más cariñosos. Cada vez que alguno de los consejeros arremetía contra uno de los edificios, el resto o asentía o no mostraba ninguna disconformidad.
La pregunta que le surgió a Rafael Manzano fue: "¿Todo esto es reformable?, ¿qué podría hacer un alcalde sensato?", dijo en un guiño a las próximas elecciones municipales. El decano insistió: "¿Qué se puede hacer ante estos hechos consumados?"
"Hay que intentar dar un giro, entender la modernidad como colaboración con la ciudad histórica y no como confrontación con ella", reflexionó Fernando Mendoza, famoso por su ejemplar restauración del Salvador y que está actualmente interviniendo en la Iglesia de San Luis.
Mendoza hizo especial hincapié en la "ilegalidad" de los tres proyectos de Mayer, Pelli y Hadid. "En los tres, la legalidad ha brillado por su ausencia: la Biblioteca del Prado incumple el PGOU al construirse en una zona verde; las setas son un claro atentado contra la Ley del Patrimonio española y andaluza; y es imposible, por poner un ejemplo, que la Torre Pelli cree los aparcamientos a los que le obligaría el PGOU. El Ayuntamiento permite proyectos ilegales y, encima, se ríe".
Parte de este mal se debe, según Manzano, a la manía de los ayuntamientos ha "recurrir a los ocho arquitectos de siempre, como si no hubiesen más en la humanidad".
El único tema del día que se salió de este debate fue el introducido por Fernando Mendoza: la necesidad de salvar el patrimonio industrial, gravemente amenazado en los últimos tiempos.
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En el cielo de San Pedro
En unas dos semanas se retirarán los andamios de la parte superior de la torre de la parroquia después de una minuciosa restauración en la que se han invertido unos 46.000 euros.
El balcón de la Torre Cajasol
El edificio alcanza las 25 plantas y ya se han contratado los trabajos de la fachada y los ascensores. Faltan dos meses para que la Unesco decida definitivamente si el edificio afecta al patrimonio de la ciudad.
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A fondo: El caso Marta del Castillo
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También se crearía mucho trabajo derribando las Setas de la Encarnación, la Biblioteca del Prado y rellenando el hoyo de la Torre Pelli a mano. Se me olvidaba el acuario ese que empezaron a construir y para el que haǵua que quitar el puente de hierro. En cualquier caso se podrá hacer la guía y ruta turística de las ruinas del siglo XXI. ;D
Estos tres proyectos son fruto de la soberbia política y servirán para que unos listillos se llenen los bolsillos a costa de los analfabetos.
Fuí durante tiempo forastero en tierras sevillanas. Un "Nancy" canario estudiando arquitectura. Siento míos los motivos exgrimidos por estos arquitectos locales, siento mía la desgracia, del bombardeo centralizado. Viva la independencia ahí y aquí, no de Madrid ni de Londres, de ninguna capital si no del Capital. Humberto Méndez (ex alumno marginal ETSA).