Babá, el delantero indefinido

  • El africano, cerca de cumplir un año en el club, sigue levantando dudas en la afición, que le ha visto tanto dotes rematadoras como lagunas técnicas.La Copa abre el debate de si merece una oportunidad de salida.

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Fue un fichaje tan extraño que nadie habló de él hasta que el Sevilla anunció su incorporación un martes por la noche en un programa en directo de su televisión oficial. Ese dato, que su nombre pasase absolutamente inadvertido entre los rumores siempre numerosos y llamativos de la prensa, supone un triunfo para los que se encargan de llevar a cabo las negociaciones porque evitan de ese modo levantar el interés de otros clubes más poderosos económicamente.

Papa Babacar Diawara (5-1-88, Dakar, Senegal) se acerca a cumplir un año desde su llegada al Sevilla. Lo hizo en la semana previa al derbi de la primera vuelta y -presentado en un entrenamiento ante 12.000 sevillistas- bajo el mecenazgo de Doyen, el grupo inversor que está surtiendo de futbolistas al Sevilla y que ya se anuncia en sus camisetas. Tras Babá, Botía y Kondogbia llegaron por esta vía.

Pero el caso de Babá, quizá por ser el más antiguo en el tiempo, empieza a levantar dudas entre una afición que es verdad que tiene especial facilidad para ilusionarse con los fichajes y que cree ver detalles de calidad casi desde el primer entrenamiento cuando un futbolista llega a la plantilla, máxime si el coste de la operación, como informó el club en el caso del delantero del Marítimo portugués, supera los tres millones y medio de euros. El Sevilla informó de que su incorporación se debía a una "oportunidad de mercado" y que se trataba de un refuerzo para el futuro, fijando entonces ese futuro para la presente temporada más que para la pasada, en la que sí es verdad que tuvo apariciones puntuales que no crearon sino más incertidumbre acerca de su rendimiento que otra cosa.

Entre bastidores, especialistas y profesionales apreciaban cierta merma física en materia de resistencia fruto de venir de una liga menor como es la portuguesa. Y en sus apariciones públicas, unas dotes rematadoras interesantes y algunos movimientos en paredes al primer toque y desmarques con potencial, pero también maneras toscas en algunos balones.

Tanto que ante el Atlético en su debut como titular (su presentación en Málaga, donde tuvo una hora de juego tras suplir al lesionado Reyes, pasó entre sombras) causó una situación extraña en el Sánchez-Pizjuán cuando parte de la grada, tras varios detalles técnicos que no gustaron nada, empezó a tomarse a cierta chanza cada contacto suyo con el balón. Hasta que cazó a la primera con un disparo seco un centro desde la derecha haciendo el 1-0 y declarando de esa forma tremendamente injustos los pitos de una afición que lo vería de nuevo ante el Rayo Vallecano haciendo dos tantos de parecida factura en un partido, es verdad, en el que el Sevilla ya no se jugaba nada.

Lo cierto es que en números, el balance de Babá la temporada pasada fue inmejorable: 3 goles en apenas 300 minutos de juego. Pero las sensaciones no eran redondas.

Tras la marcha de Kanoute, la planificación deportiva optó en verano por dejar al senegalés como único complemento para Negredo en la plantilla como nueve puro y, después de cumplir su primera pretemporada con el equipo, sus prestaciones por físico y acoplamiento debían elevar su nivel de juego. Pero ni Míchel le ha ofrecido aún una oportunidad real ni él ha demostrado que se la merece. La ocasión que falló el domingo en Zaragoza, en la que no fue capaz de conducir el balón cuando se quedó solo ante Roberto, está en la retina del aficionado, que tiene dudas y que no acaba de definir a un futbolista que el Sevilla firmó tras seguirlo durante varias temporadas en Portugal, pero donde los grandes no corrieron tras él pese a que el Sevilla ponía el acento en que había sido una operación rápida para adelantarse a otros clubes europeos.

Felipe Dias, periodista del diario luso O Jogo entiende que Babá provoque dudas en Sevilla. "Cuando se fue, nadie en Portugal se preguntó por qué se había marchado a España sin jugar en ninguno de los grandes. Es un jugador fuerte, inteligente, con buenas cosas, pero de un nivel intermedio. Creo que no es un delantero top para jugar en un equipo como el Sevilla o para competir con Negredo. Me sorprendió, y también a casi todo el mundo, que el Sevilla lo fichara porque aquí en Portugal no le veían nivel para Oporto, Benfica ni Sporting. ¿El precio? No creo que ése sea el problema porque los delanteros se pagan más caros", puntualiza.

La Copa del Rey es una oportunidad para ver si Míchel, que siempre lo elogia en sus ruedas de prensa, decide confiar en él como titular.

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