Batalla española en arcilla

  • Almagro y Nadal, amigos fuera de las pistas, buscan las semifinales en el 22 cumpleaños del manacorí

"Antes veía a Rafa como algo inalcanzable. Ahora no es así". Si el tenis sólo fuera hablar, Rafael Nadal debería prepararse para un amargo cumpleaños número 22. Pero el tenis requiere de más que palabras, aunque Nicolás Almagro tenga razones para ilusionarse: lleva ganados dos torneos y está jugando el mejor tenis de su vida. Hoy, en los cuartos de final de Roland Garros, exigirá a Nadal como nadie lo hizo en el torneo hasta el momento.

Apenas diez meses mayor que Nadal, el número 20 del ranking cree que los dos partidos que perdió con el actual número dos del mundo no juegan ningún papel en este choque. "Creo que hemos crecido los dos mucho como tenistas, él ha sabido superar la tremenda complicación de ser el dos y no poder tocar el uno. Todo el mundo le dice que es el mejor, y para mí lo es. Yo estaba el 130 y ahora estoy 20, pero el salto en mi tenis es lo más importante de todo", analizó.

Almagro debe ser hoy por hoy el tenista más feliz del circuito. Termina todos sus partidos ofreciendo un repertorio de muescas y gestos indescifrables. Los últimos apuntan a los embarazos, paternidades y maternidades de parientes y amigos.

Nadal es consciente de que se enfrentará a un desafío de otro calibre, a un jugador de golpes potentes y secos, de tenis desbordante y frontal. "Va a ser un partido difícil, estoy convencido. Almagro saca bien y tira muy bien de los dos lados. Intentaré imponer mi ritmo, ser agresivo haciéndole correr, el único aspecto en el que es un pelín peor", dijo.

Y se ríe cuando se le pregunta si Almagro es "uno de los tres o cuatro" jugadores que tienen posibilidades reales de cortar su racha de 25 victorias consecutivas en la arcilla del Bois de Boulogne. "¿Tres o cuatro...? Yo creo que hay bastantes más. Pero que es uno de los que tienen opciones, seguro".

Almagro, que un par de temporadas atrás se autodefinía como "un cazurro", y que llegó a despertar dudas en cuanto a su solidez mental para afrontar la dureza del tenis, siente que es otro. "Estoy mucho más maduro, más tranquilo dentro de la pista. Estoy en cuartos porque he crecido como persona y sobre todo como tenista", apuntó.

Es por eso que ya no siente que Nadal sea inalcanzable. Tanto, que por un par de días piensa olvidarse de la fuerte amistad que los une. "Hasta el martes vamos a dejar de ser amigos, luego lo vamos a volver a ser. Somos de la misma quinta, del Real Madrid los dos, hemos celebrado la Liga, el pasillo del Barca...", enumera Almagro, que siente que hoy juega ante el número uno.

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