La Champions, última bala del Olympiacos

  • El club griego medita subir su oferta por Mark González a partir del viernes, pero no antes de conocer la entidad de su último rival para entrar en la liguilla · El chileno aún tiene esperanzas

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Hace varios días que la negociación entre el Betis y el Olympiacos por Mark González quedó en punto muerto por las diferencias insalvables que a día de hoy se desprenden de la unión de ambas posturas. El club griego no puede llegar más que a ofrecer cuatro millones de euros y Lopera quiere al menos dos más.

Pero el interés por el chileno está ahí, el acuerdo del jugador por cuatro años con el club ateniense también y la necesidad del Betis de desprenderse de futbolistas de perfil alto en Segunda División tampoco ha dejado de tener vigencia. Así, ambas partes están dispuestas a buscar soluciones y Olympiacos ha pedido tiempo a través de alguno de los intermediarios que están participando en el negocio porque sus dirigentes consideran que si su equipo asegura su presencia en la fase de grupos de la Champions League podrían hacer un esfuerzo más con el respaldo de los ingresos que estar en la liguilla de la máxima competición continental a nivel de clubes garantiza.

Olympiacos tenía pendiente dos rondas previas antes de poder decir que tendrá presencia plena en la Champions. Esta noche precisamente juega en la capital ateniense (20:45) ante el Slovan de Bratislava el partido de vuelta de su primera eliminatoria preliminar, aunque tiene el pase prácticamente certificado tras ganar en tierras eslovacas por 0-2. Una catástrofe se tendría que dar para que los rojiblancos no estén el próximo viernes en el bombo de la última eliminatoria y sus dirigentes estarán muy atentos al rival que les toque en suerte, ya que será un sorteo puro y el peligro llegará para los griegos especialmente en el grupo de rivales que se incorpora a este play off, donde entran huesos duros del nivel de Arsenal, Olympique de Lyon, Atlético de Madrid, Stuttgart o Fiorentina. A ellos también habría que unir otros rivales de entidad que también juegan entre ayer y hoy: Shakthar Donetsk, Celtic, Anderlecht, Sporting de Portugal o los rusos, siempre temidos en esta época del año.

Olympiacos no sabrá a ciencia cierta si está en la fase de grupos hasta jugar los dos partidos el 17 y 25 de agosto, pero si el rival es asequible los responsables del club ya han deslizado entre sus círculos más cercanos que podrían permitirse algún dispendio económico al tener un riesgo menor de caer eliminado. En particular el vicepresidente heleno, Theodoros Giannikos, ha tranquilizado con esta teoría a su entrenador, Temuri Ketsbaia, que está un poco inquieto con la mala imagen que su equipo ha ofrecido este verano por la banda izquierda, donde ha dejado una gran huella el adiós del veterano Djordjevic y donde no hay un futbolista que equilibre el potencial que el Olympiacos tiene en la derecha con Galletti. Es más, se está viendo obligado a plantear un sistema de juego con tres medios centro, Dudu, Ledesma y Maresca, ante la falta de un extremo zurdo puro.

Mark González, mientras, sigue esperando ejercitándose con el Betis, pero muy atento a las noticias sobre su futuro. Tiene un acuerdo por cuatro temporadas con una ficha de 1,5 millones de euros, pero empieza a impacientarse. En su entorno le han dicho que espera hasta el viernes, día del sorteo de la última ronda previa de la Champions, y que para la semana que viene quizá pudiese llegar una nueva oferta que ahora mismo es, según dicen en Grecia, prácticamente inviable. La posibilidad de comprar sólo un porcentaje del pase por 3,5 millones ha sido tanteada con la negativa del Betis por respuesta, igual que la idea inicial de los griegos en esta negociación, lograr los servicios del chileno como cedido. Meter jugadores en la operación es otra vía descartada por dos causas bien claras, porque al Olympiacos no le sobran futbolistas y porque el Betis lo que quiere es dinero, a ser posible lo que más se parezca a siete millones de euros. Ahí no va a llegar la entidad del Pireo, pero sí se plantea hacer un esfuerzo recitando el cuento de la lechera con la Champions.

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