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Daniel aún juega para el Sevilla

  • Superioridad El conjunto de Jiménez conquistó los tres puntos frente al Mallorca por la sencilla razón de que tuvo la ambición para ello Estrella El lateral brasileño fue el gran protagonista en la recta final con un extraordinario golazo con la zurda

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Buenas noticias para el Sevilla. El equipo de Manolo Jiménez no sólo sumó tres puntos en su visita al Mallorca sino que demostró que sus ganas de competir están intactas. Da igual quiénes sean los encargados de hacerlo, lo cierto es que los once futbolistas que escoge el entrenador nacido en El Arahal están comprometidos con la causa que están defendiendo. Ésa fue la razón para que los sevillistas se hayan levantado después de que muchos los dieran prácticamente por fenecidos tras las derrotas consecutivas frente a Atlético y Real Madrid.

Pero no, el parte de defunción para este fenomenal equipo está lejos aún de ser rubricado y el Sevilla, después de su meritorio triunfo frente al Villarreal, supo sacar adelante un toro igual de comprometido, o más. Tocaba la visita al Mallorca, un rival que no se le ha dado excesivamente bien a los blancos en los últimos tiempos, y el cuadro nervionense, bajo el mando del mariscal Daniel, supo responder a la perfección. Triunfo más que justo, sobre todo por el paso adelante que se registró durante el segundo periodo, y, aunque el trecho aún es complicado, las distancias son algo más cortas que ayer.

Ni siquiera tuvieron mayor trascendencia los inconvenientes en forma de bajas y más bajas que se le acumulan a los blancos. Jiménez, aunque muchos no creyeran que sería así en el transcurso de la semana, tuvo la valentía suficiente para repetir el equipo que derrotara al Villarreal con la única permuta de Crespo por el lesionado Adriano. Los críticos del entrenador sevillista no se acababan de creer que Kanoute, particularmente Kanoute, o Poulsen comenzarían el encuentro en el banquillo, pero el técnico ha llegado a la conclusión de que el equilibrio global está muy por encima de las cuestiones individuales. En este Sevilla el único insustituible tal vez sea Daniel, el resto de sus integrantes debe sacrificarse en beneficio del colectivo.

Tanto Fazio, en el medio centro, como Renato, en la labor de enganche, volvieron a gozar de la titularidad y como todavía no se conoce al árbitro que permita inscribir a trece futbolistas en el acta como titulares, pues tanto Kanoute como Poulsen se quedaban en el banquillo en el arranque. Con el transcurrir de los minutos, se demostraría que, otra vez, fue una sabia decisión por parte de Jiménez, quien parece dispuesto a cerrar el debate con los dos delanteros en base a repartir los minutos de la manera más equitativa que sea posible. Prueba de ello fue que Kanoute sustituyó a Luis Fabiano en el descanso y, aunque la medida puede admitir todos los peros del mundo, el resultado no pudo ser mejor para su equipo, ya que el francés hizo mucho más daño a una defensa con cuarenta y cinco minutos en sus piernas.

Porque el Sevilla fue francamente mejor tras el intermedio. El hecho de llegar a ese descanso con una ventaja de cero a uno no puede ocultar que se vio a un equipo vestido de blanco que jugaba a un trote algo extraño. Nadie se atrevía a meter una velocidad más sobre el campo y el resultado era un aparente conformismo. El equipo de Jiménez estaba muy ordenado, eso sí, entre otras cosas porque Fazio volvía a cortocircuitar todas las acciones del rival en la zona del centro del campo, pero le faltaba un punto de ambición a la hora de salir hacia arriba para hacerle daño al conjunto adversario. El Sevilla no sufría, pero tampoco hacía padecer al Mallorca.

Así fue hasta que Renato se encontró con el inesperado regalo de Moyà al filo de ese intermedio. El resultado no podía ser mejor a la vista del poco esfuerzo que había exigido... Entonces Jiménez tomó la decisión de cambiar pieza por pieza. Luis Fabiano se quedó en la caseta y Kanoute entraba de refresco. Aunque parezca lo contrario, el fin de la decisión era buscar un paso adelante con más frescura en las contras, pero el empate de Güiza llegó tan pronto que dejó la permuta en una declaración de intenciones.

El Sevilla, como siempre, le había devuelto el regalo al Mallorca a balón parado. Pero ahí apareció la faz más ambiciosa de este grupo de futbolistas. Jiménez no esperó más para dar entrada a Kone en el lugar de Fazio, retrasó a Renato al centro del campo y los blancos se fueron en busca del triunfo de una manera concluyente. Kanoute ya tuvo el 1-2 cuando estrelló su remate de cabeza en el poste con todo a favor, aunque ya entonces era evidente que el paso adelante tenía que surtir efecto. Y Daniel, el mejor futbolista del mundo que está en el mercado, se encargó de ejecutarlo. Primero, a través de un centro magistral a la cabeza de Kanoute; después, con un golazo con la izquierda. El Sevilla, con todos sus padecimientos, se volvía a sentir como un equipo ganador y en ello debe continuar. Porque Daniel juega para el Sevilla.

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