El otro partido

Desapegado antes, decisivo ahora

  • La aparición estelar de Mark González, fiel reflejo del trabajo de Paco Chaparro

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"Sobre el césped aparecen los jugadores que se lo ganan con su trabajo". Esa máxima de Paco Chaparro sirve para explicar la evolución de un Betis que ha pasado de ser un cadáver deportivo, en tiempos de Héctor Cúper, a convertirse en un equipo com-pe-ti-ti-vo, capaz de realizar el partido necesario en cada escenario.

Precisamente, la aparición de Mark González, fichaje que llegó con vitola de estrella pero completamente desapegado de la elástica verdiblanca durante la primera vuelta, sirve como reflejo de la trayectoria bética. El chileno se revistió de su mejor versión para dejar la permanencia prácticamente certificada, algo impensable hace tan solo unas semanas.

El ex del Liverpool, que gozó de la confianza de Cúper, parecía fuera del equipo, con un carácter introvertido que tampoco ayudaba a su integración en verdiblanco. Machacado por las lesiones, tanto articulares como musculares, su llegada apuntaba a fiasco, después de una inversión de casi seis millones de euros, según afirmaciones de Lopera. La primera tarea de Chaparro fue intentar recuperar anímicamente al chileno, pero se encontró con la problemática de su carácter. Tres meses después, Speedy González ya sonríe, como si su penitencia sufrida tras tirar la camiseta en el derbi le hubiera servido para recuperar el orgullo que acompaña a su fama.

El Betis apareció sobre el césped de La Romareda con la misma tripleta que disputó, o al menos así lo reflejó la alineación, el derbi. Mark González, Sobis y Edu, aunque con los dos brasileños intercambiando sus posiciones con respecto a aquel partido, fueron los elegidos por Chaparro entonces, en una clara apuesta por la creatividad que resultó errónea. Tres meses después, el trianero ha logrado volver a colocar a los mismos jugadores, pero con una actitud radicalmente opuesta. Ahí aparecen las claves de Chaparro, capaz de gobernar un vestuario y de mantenerlo alejado de las polémicas con su trabajo psicológico y un libro de estilo donde la palabra justicia aparece por encima de todas.

La versión de Mark González se asemeja a la que ofreció en su etapa de la Real Sociedad, cuando anotó cinco goles desde su llegada en el mercado de invierno. Allí acabó convirtiéndose en pieza clave para la permanencia del equipo donostiarra y se ganó un hueco en el santoral de la afición, que anhela su regreso. Los mismos goles lleva anotados el chileno en esta segunda vuelta, donde también se ha erigido en uno de los factores decisivos para la transformación verdiblanca, que ya mira desde lejos a la zona peligrosa.

El mensaje de Chaparro tras el partido se dirigió a elogiar la actitud del equipo, que ha captado su mensaje hasta convertirse en un equipo solvente y con dosis de calidad. Para eso ha sido necesario el fomento de la competencia, la solidaridad y la aparición de los que poseen más calidad. Ahí está Mark González que, como su amigo Sobis, sirve de ejemplo de jugador recuperado por el entrenador, que no sólo tiene la salvación a tiro sino que además revaloriza el patrimonio del club. ¿No son méritos para renovar?

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