Sevilla | villarreal · el otro partido

Estadísticamente incorrecto

  • La IFFHS y el club usurparon al equipo el honor de recibir en el césped y en manos del capitán el título de mejor del mundo

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Debe ser muy complicado esto de las estadísticas. Los de Letras no alcanzarán jamás a entenderlas, igual que los hombres de fútbol tampoco se explicarán ciertas cosas, aunque, después de lo de ayer en el antepalco, ha quedado claro que no puede considerarse, bajo ningún concepto, un título el segundo baloncito de oro que ya luce en las vitrinas del Pizjuán.

Del Nido organizó una fiesta a costa de los que la sudaron sobre el césped, donde debió ser entregado el trofeo de mejor equipo del mundo de la Federación Internacional de Fútbol, Historia y Estadística (IFFHS). Lo recibía el presidente inaugurando el servicio de catering del descanso y no el capitán en el campo abriendo la tarde. El antepalco debía ser ayer algo así como los tendidos de sombra de la Maestranza, el lugar donde de verdad se cuece todo. El albero y el césped al final es lo de menos. El Sevilla y los organizadores de esta entrega debieron recordar que si en Salzburgo el año pasado estaban Javi Navarro y Juande Ramos para recibir los honores, al menos se podría haber permitido a la afición que se llevara una alegría recordando los buenos tiempos.

Aquellos tiempos dorados -como el balón que lucía Del Nido en sus manos- han durado dos años. Ahora, el Sevilla que ha tenido que reciclarse de la mano de Jimenez ostenta el cuarto puesto de esta hipotética y honorífica clasificación mundial, aunque el cuarto puesto que de verdad importa todavía está a cinco puntos.

Los jugadores del Sevilla debieron olisquear desde abajo que en la planta noble había algo que les pertenecía. Un olor que les resulta familiar -el del triunfo, los títulos...- y que trajo momentos inolvidables a todo el sevillismo. Se les debió olvidar entonces la tensión atenazadora que en tantos partidos les impedía ser infinitamente mejor que el contrario. Ayer se merendó el Sevilla al mejor equipo español de la segunda vuelta, al mejor visitante de la Liga y a un aspirante al título que no perdía desde el mes de enero. El Villarreal cayó en Nervión con la misma violencia con que dieron en la lona Real Madrid, Valencia, Racing o Zaragoza.

Del Nido recordaba desde el antepalco que el Sevilla sigue "entre los seis primeros y dispuesto a pelear hasta el final por la Champions", una pelea que se ha de ganar en el campo. Con el título honorífico en las manos, sacaba pecho: "Es una satisfacción que hayan venido a hacernos entrega de lo que antes era un hito inalcanzable para el Sevilla. Somos muy pocos lo que tenemos este galardón que recibimos por segundo año consecutivo. Ahora estamos cuartos y seguimos ahí. Para la imagen de la entidad es un aldabonazo. Felicidades a todos los sevillistas". Pues eso, felicidades.

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